Los Andes enterrados por la nieve: más de 7 metros acumulados en un invierno extraordinario en Chile y Argentina

Las intensas nevadas de las últimas semanas han transformado los Andes en un paisaje completamente blanco. En algunos puntos de la cordillera se acumulan varios metros de nieve. El bloqueo de carreteras y el riesgo de avalanchas complican la situación.
La cordillera de los Andes atraviesa uno de sus inviernos más intensos de los últimos años. Las sucesivas y copiosas nevadas registradas desde mediados de julio han dejado varios metros de nieve acumulada en distintos puntos de la alta montaña, especialmente en el sector de los Andes centrales que comparten Chile y Argentina.
Uno de los lugares donde la situación resulta más espectacular es la provincia argentina de Mendoza. Según la Vialidad Nacional de este país, los últimos temporales han dejado acumulaciones de hasta cuatro metros de nieve en algunos sectores comprendidos entre Punta de Vacas y Las Cuevas. Se trata del mayor registro para esa zona desde 2008.
Más de siete metros de nieve acumulada
En el lado chileno, el episodio también ha dejado registros todavía más extraordinarios. A comienzos de agosto, la estación de esquí de Portillo había acumulado 701 centímetros de nieve caída.

En poco más de una semana, la cordillera recibió una cantidad de nieve comparable a la que otros inviernos puede acumular durante toda una temporada.
La sucesión de temporales ha convertido este invierno en una temporada excepcional para buena parte de los centros de esquí de Chile y Argentina. Portillo, Valle Nevado, Las Leñas y otros enclaves de alta montaña presentan espesores muy elevados, especialmente en las cotas superiores.
Una frontera bloqueada durante más de un mes
La intensidad y persistencia de las nevadas también han tenido consecuencias sobre las comunicaciones entre ambos países. El paso internacional Cristo Redentor, que conecta Mendoza con la zona central de Chile a través de la cordillera, permaneció cerrado durante semanas debido a la nieve y al fuerte viento.
El cierre comenzó el 14 de julio y llegó a afectar aproximadamente a 80 kilómetros de la Ruta Nacional 7, mientras las máquinas quitanieves trabajaban de forma continua para recuperar el tránsito de vehículos. En algunos sectores, la nieve alcanzó los cuatro metros de espesor.

La situación obligó a mantener aislados durante días a trabajadores y habitantes de la alta montaña y provocó también importantes problemas para el transporte de mercancías. Centenares de camiones quedaron estacionados a ambos lados de la frontera mientras las autoridades esperaban unas condiciones meteorológicas que permitieran reabrir el paso con garantías.
Finalmente, el Sistema Integrado Cristo Redentor volvió a abrir al tránsito internacional el 18 de agosto, después de un cierre que se prolongó durante 34 días y que se convirtió en el más largo registrado hasta ahora por este motivo.
El riesgo tras la gran nevada
Uno de los principales problemas después de un episodio de estas características es precisamente la enorme cantidad de nieve acumulada. Las autoridades mantienen la vigilancia ante el riesgo de avalanchas y desprendimientos, especialmente en las laderas más pronunciadas y en las zonas donde el viento ha formado grandes acumulaciones.
Vialidad Nacional mantiene además operativos de limpieza y despeje de las carreteras afectadas. Las condiciones pueden cambiar rápidamente en la alta montaña, donde las temperaturas, el viento y las nuevas precipitaciones determinan la estabilidad del manto nivoso.
En la vertiente argentina, los equipos de emergencia también han tenido que intervenir para asistir a personas que habían quedado aisladas por la acumulación de nieve.