Imágenes inéditas del Sol revelan pistas sobre uno de sus mayores misterios
Nuevas observaciones de la turbulenta superficie del Sol revelan diminutas estructuras espirales que podrían ayudar a explicar por qué su atmósfera exterior es millones de grados más caliente que su superficie.

Los astrónomos han capturado las imágenes más detalladas jamás obtenidas de la superficie del Sol, revelando pequeños remolinos y bandas doradas que podrían ofrecer pistas importantes para uno de los misterios más antiguos de la física solar: por qué la atmósfera exterior del Sol, o corona, es mucho más caliente que su superficie visible.
Las observaciones se realizaron con el Telescopio Solar Inouye en Hawái, considerado el telescopio solar más potente del mundo. Los investigadores identificaron estructuras de menos de 20 kilómetros de diámetro en una región magnéticamente activa cerca de una mancha solar, alcanzando el límite máximo de resolución del equipo.
Según los científicos que participaron en la investigación, las imágenes ofrecen una visión sin precedentes de los movimientos turbulentos del plasma en la superficie solar. Los resultados, publicados en la revista Nature, podrían ayudar a explicar cómo se transfiere la energía a través de la atmósfera del Sol y posteriormente se convierte en calor.
Los remolinos pueden impulsar la transferencia de energía
Entre las estructuras más impresionantes se encuentran pequeños elementos en forma de espiral, identificados como indicios de las llamadas inestabilidades de Kelvin-Helmholtz. Estas se producen cuando dos capas de fluido o plasma se mueven a velocidades diferentes, generando una especie de cizallamiento que puede evolucionar en perturbaciones y remolinos.
Las nuevas imágenes superan las observaciones previas realizadas por el telescopio Inouye, que mostraban la superficie solar como un mosaico de estructuras granulares de un tamaño aproximado al de Francia. En esas imágenes, era posible identificar detalles de unos 30 kilómetros, mientras que las nuevas observaciones revelan estructuras de menos de 20 kilómetros de tamaño.
Una posible explicación para el calor extremo de la corona
Este descubrimiento podría tener implicaciones que van más allá de la comprensión de la superficie solar. Los potentes campos magnéticos del Sol son la causa de fenómenos explosivos como las erupciones solares, los chorros de plasma y las eyecciones de masa coronal, capaces de afectar a satélites, sistemas GPS, redes de comunicación e infraestructura eléctrica en la Tierra.
Los científicos saben que los campos magnéticos del Sol se generan por el movimiento de su plasma caliente. Las líneas del campo magnético pueden retorcerse y entrelazarse, acumulando enormes cantidades de energía antes de liberarla repentinamente. Sin embargo, los investigadores aún no comprenden del todo cómo se inician estos procesos ni cómo se transfiere la energía a escalas cada vez más pequeñas.
Las imágenes revelan estructuras nunca antes observadas
Los remolinos que se observan actualmente podrían ofrecer parte de la respuesta. Al generar turbulencia y transferir energía a través de estructuras cada vez más pequeñas, las inestabilidades de Kelvin-Helmholtz podrían ayudar a explicar cómo esta energía se disipa finalmente en forma de calor, contribuyendo a las extraordinarias temperaturas de la corona.

La superficie visible del Sol alcanza unos 6000 °C, mientras que su corona puede llegar a varios millones de grados. Esta diferencia de temperatura, aparentemente contraintuitiva, ha intrigado a los astrónomos durante décadas. Los investigadores destacan que se necesitarán más observaciones y simulaciones para determinar si las inestabilidades recientemente identificadas pueden explicar completamente el fenómeno.
Aun así, las imágenes representan un avance significativo en la capacidad de observar la dinámica a pequeña escala de la estrella más cercana a la Tierra. Al revelar estructuras que antes permanecían ocultas, el Telescopio Solar Inouye ofrece a los científicos una visión más detallada de los procesos físicos que rigen el Sol y, en última instancia, el entorno espacial que rodea a nuestro planeta.
Referencia de la noticia
Nature. (2026). Ubiquitous Kelvin–Helmholtz instabilities driving plasma mixing on the Sun.