Un hongo se está propagando y amenaza a gatos y humanos
Este hongo provoca infecciones cutáneas graves en gatos y personas, y las autoridades sanitarias afirman que la vigilancia será fundamental a medida que la enfermedad se extienda a nuevas zonas.

Una enfermedad fúngica que antes se concentraba en Brasil está apareciendo en más partes de Sudamérica. El patógeno, Sporothrix brasiliensis, suele transmitirse a través de gatos infectados, que pueden contagiárselo a las personas mediante arañazos, mordeduras o contacto con heridas abiertas.
El cuidado de los felinos es fundamental.
Esta enfermedad, conocida como esporotricosis, no es nueva. Hongos similares viven en el suelo y en materia vegetal y pueden penetrar en la piel a través de cortes o heridas punzantes, lo que le da a la enfermedad su antiguo apodo de "enfermedad del jardinero de rosas".
La bacteria S. brasiliensis ha transformado el panorama de la salud pública, ya que los gatos infectados pueden portar grandes cargas de hongos y volverse altamente contagiosos.
Cuando se infectan, los gatos pueden desarrollar úlceras en la piel, ganglios linfáticos inflamados y llagas supurantes que pueden contener grandes cantidades del hongo. Sin tratamiento, la enfermedad puede extenderse a otras partes del cuerpo, incluso a los pulmones.

Esto convierte el comportamiento felino cotidiano en un riesgo de transmisión. Las peleas pueden propagar el patógeno a través de mordeduras y arañazos, mientras que el acicalamiento puede extenderlo por el cuerpo del gato o transmitirlo a otros animales.
En los seres humanos, la infección suele comenzar como un bulto o una llaga cerca del punto de entrada. Posteriormente, puede extenderse a lo largo de los vasos linfáticos cercanos, formando una cadena de lesiones cutáneas.
Esta afección es tratable, pero el tratamiento puede durar meses. Un diagnóstico tardío dificulta el control, ya que los gatos no tratados pueden seguir contagiando a otros animales y personas.
El movimiento de animales, los viajes y las deficiencias en las pruebas pueden dificultar la detección temprana de infecciones de progresión lenta. Los gatos que ingresan a los Estados Unidos generalmente necesitan un certificado veterinario que demuestre que aparentemente están sanos, pero no existe una prueba de detección comercial ampliamente disponible específicamente para S. brasiliensis .
Un hongo resistente
El hongo puede modificar su patrón de crecimiento según su entorno. Fuera del huésped, puede persistir en la materia ambiental. Dentro de gatos o personas, crece en una forma más adecuada para tejidos cálidos, lo que permite que la infección se establezca tras penetrar en la piel lesionada.

Esa flexibilidad complica la prevención. El peligro más evidente es el contacto directo con animales enfermos, pero los investigadores también estudian si las secreciones nasales, los espacios contaminados u otras vías contribuyen a mantener los brotes en poblaciones densas de gatos urbanos.
Los estudios de laboratorio citados por expertos de los CDC sugieren que el organismo puede permanecer viable durante semanas en determinadas condiciones, aunque desinfectantes como la lejía y el etanol pueden matarlo.
Advertencia de salud pública de evolución lenta
Los CDC afirman que la mayoría de los casos de esporotricosis en Estados Unidos siguen estando relacionados con la exposición a plantas o al suelo, y no con gatos. No se han reportado casos de propagación de S. brasiliensis entre felinos en Estados Unidos, aunque siguen siendo posibles los casos importados o relacionados con viajes.
Para los veterinarios, los refugios de animales y los funcionarios de salud pública, la detección temprana es la prioridad. Los gatos con úlceras, especialmente alrededor de la cara, las orejas o las patas, deben ser examinados por un veterinario, y las personas deben evitar manipular las lesiones sin protección.
La propagación de S. brasiliensis ilustra la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental. En este brote, los gatos podrían ser la primera señal de alerta de que el patógeno ha llegado a una nueva zona.
Referencia de noticias
Hesman Saey, T.. (2026). Un hongo mortal que puede infectar a gatos y personas se está propagando .