¡Alerta! Últimos pronósticos de El Niño apuntan un evento intenso

En un mundo con una tendencia de calentamiento global de origen antropogénico, un evento de El Niño intenso podría llevar a la Tierra a temperaturas globales de récord en 2023 o 2024, además de otros factores activos.

El Niño
Anomalías de la temperatura del agua del mar previstas en los trópicos con la intensa señal de El Niño en el Pacífico ecuatorial para los meses de ASO (agosto, septiembre y octubre). Las anomalías cálidas en tonalidades rojas-amarillas y frías en azules. ECMWF.

Los meteorólogos y climatólogos están proyecciones sobre el regreso del patrón meteorológico El Niño por primera vez desde 2019, lo que podría traer más calor a un planeta ya sobrecalentado en el aire y, sobre todo, en el mar.

Después de tres años de un patrón de enfriamiento persistente de La Niña, fase fría y opuesta a El Niño que influyó en el clima en todo el mundo, se pronostica que ese régimen, ya desaparecido, dará paso a una fase cálida de las aguas del Pacífico ecuatorial en los próximos meses.

proyecciones de El Niño
Proyecciones de la anomalía de temperatura para los próximos meses. Algunos miembros del pronóstico estiman un calentamiento de casi 3 ºC por sobre el promedio climático.

Los primeros pronósticos proyectan que 2023 y, especialmente, 2024 podrían establecer récords de calor promedio global, acercando al planeta más que nunca a un umbral de calentamiento que los científicos han advertido que sería potencialmente adverso.

Lo que indican los grandes centros del clima

En este sentido, hay un 60% de posibilidades de que las condiciones de El Niño regresen para el invierno, o principios del primavera. Las proyecciones otoñales están siempre sujetas a incertidumbres altas, pero diferentes organismos (ECMWF, Centro Europeo, y BoM, Oficina Meteorológica de Australia) apuntan a un evento de El Niño intenso.

El último pronóstico estacional del ECMWF indica que es posible que se produzca un fuerte fenómeno de El Niño en septiembre de 2023, en el punto álgido de la temporada de huracanes en el Atlántico. Las anomalías del Pacífico central pronosticadas para septiembre (+1,7 ˚C) son comparables con los "súper" eventos de El Niño de 1997 (+1,9 ˚C) y El Niño de 2015 (+1,8 ˚C). Esto tendría importantes consecuencias para el clima global, como señaló el meteorólogo Ben Noll.

Otros expertos, como el Dr. Philip Klotzbach apuntan a que el modelo estacional del ECMWF ha tenido un sesgo cálido en los últimos años en sus predicciones.

Posibles impactos de El Niño

El Niño (La Niña) se caracteriza porque las aguas del Océano Pacífico ecuatorial son más cálidas (frías) de lo normal. Hay que hacer notar que cada fenómeno de El Niño (o la Niña) son diferentes en si mismos, ya que se desarrollan en condiciones diferentes año tras año.

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En general, El Niño provoca sequías en el norte de Australia, Indonesia y el sur de África, precipitaciones por sobre el promedio en el sur de los Estados Unidos, incluido el sur de California, y, a menudo, una decoloración grave de los corales.

Impactos de El Niño
Impactos medios globales de El Niño en la precipitación: las zonas señaladas con "wet" suelen recibir más precipitación de lo normal, las "dry", menos. Fuente: NOAA.

Sobre todo, El Niño tiende a provocar un aumento en las temperaturas globales promedio, incluido un calor pronunciado en el sur de Asia, Alaska y partes de América del Sur. Un fuerte El Niño ayudó a elevar las temperaturas globales a un récord en 2016 (una marca empatada en 2020).

Algunos científicos predicen que la influencia de El Niño, además del calentamiento global causado en gran parte por la quema de combustibles fósiles en actividades humanas, hará que los próximos dos años superen esos récords de temperatura.

anomalías de temperatura
Evolución de las anomalías globales con las fases de El Niño (barras rojas), La Niña (azules) y ENSO neutral (grises). Fuente: NOAA.

Otros científicos sugieren que el próximo El Niño podría elevar las temperaturas promedios a valores cercanos o superiores a 1,5 ºC de calentamiento por encima de las temperaturas preindustriales, un punto de referencia que ha guiado el activismo climático y presagia daños quizás irreversibles. Algunos van más allá y dicen que echaremos de menos a La Niña ya que bajo su imperio el tiempo extremo que ha afectó a la Tierra en 2021 y 2022 será pequeño en el devenir de El Niño.

Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, dijo que es posible que 2023 traiga un calor global récord y que El Niño signifique que en 2024 traerá "una probabilidad muy alta" de un récord.

Pero Schmidt también comentó que está menos claro que un calentamiento de 1,5 ºC sea inminente, con la Tierra más de 1,1 ºC más caliente que en 1880. Incluso con un El Niño fuerte, predijo que el calentamiento podría alcanzar, tal vez, los 1,35 ºC por encima de los niveles preindustriales.

El mundo debe prepararse para el condiciones meteorológicas extremas, incluso sin El Niño

Otros científicos apuntan que el aumento de la concentración de los gases efecto invernadero, GEI, tiene un peso relativamente más significativo en las tendencias del aumento de la temperaturas, olas de calor, incendios y otros fenómenos adversos que El Niño o La Niña. En otras palabras, el peso específico de los eventos de El Niño y La Niña están teniendo menos peso en un mundo cada vez más cálido y de eventos extremos con alto impacto por el aumento constantes de las concentraciones de los GEI.

Aunque El Niño ayudó a que 2016 registrara un calor récord, el planeta estuvo igualmente cálido en 2020, a pesar de la relativa influencia del enfriamiento de La Niña. Se ha tenido La Niña en los últimos años y se han padecido muchas olas de calor extremas en muchas partes del mundo.

tendencia temperaturas
Tendencia anual al alza de las anomalías globales de las temperaturas en tierra y mar con la presencia de El Niño y La Niña. Nótese que con El Niño hay repuntes térmicos de anomalías y que Las Niñas recientes generan anomalías más altas que Los Niños pasados.

Los científicos indican que un cambio de La Niña a condiciones neutrales es motivo de preocupación. Los impactos que tienen La Niña y El Niño en los patrones climáticos son relativamente bien conocidos, pero la ausencia de cualquiera de ellos introduce una falta de previsibilidad en el pronóstico estacional, que ya es notoriamente difícil.

Lo mismo pasa con El Niño y la actividad de los huracanes del Atlántico. Aunque que El Niño debilita su formación o su fortalecimiento en el Atlántico, no hay que bajar la guardia en este tema, basta que uno o dos toquen tierra para causar efectos catastróficos en una estación poco activa.