Derretimiento del hielo del Ártico ha llegado al un punto sin retorno

Los estudios confirman que los escenarios más graves previstos hace algunas décadas están siendo sobrepasados por la realidad actual. El hielo del Ártico desaparece a una velocidad que nadie había imaginado. Es la crónica de una muerte anunciada.

Oso ártico
Todos los indicios demuestran que el retroceso y derretimiento del Ártico es ya irreversible. La fauna está totalmente comprometida.

Los números son impactantes. Para finales del mes de julio pasado, el 40 % de la plataforma de hielo Milne, con 4000 años de antigüedad y ubicada en el noroeste de la isla de Ellesmere, había desaparecido en el mar. Como resultado, la última plataforma de hielo totalmente intacta de Canadá ya no existe. Son algunos de los datos que forman parte de un informe publicado por el diario The Guardian.

En el lado opuesto de la isla, los casquetes polares de St Patrick's Bay ya han desaparecido por completo. Los científicos que estudian el Ártico han concluido que la capa de hielo ha pasado por el punto de no retorno. Las nevadas acumuladas cada año a año ya no son suficientes como para reponer la nieve y la pérdida de hielo durante el verano. Ese proceso agrava la situación de 234 glaciares del territorio en verano.

Durante el año 2019, la capa de hielo perdió una cantidad récord con el deshielo, equivalente a 1 millón de toneladas métricas por minuto (les sugiero releer esa cifra para entender la magnitud de lo que está ocurriendo). Es claro que el Ártico como se lo conocía está desapareciendo, y el proceso está sucediendo más rápido de lo que nadie podría haber imaginado hace sólo unas décadas.

El proceso a una muerte anunciada

Los datos que hoy conocemos son alarmantes porque demuestran que las proyecciones que parecían ser desproporcionadas, hoy están de la mano de la realidad. Por ejemplo, el norte de Siberia y el Ártico canadiense se están calentando ahora tres veces más rápido que el resto del mundo. Las anomalías positivas de temperaturas de esas áreas del planeta son las que juegan a favor de un calentamiento global cada vez más alto.

Hielo en el Ártico
Porcentaje de concentración de hielo entre 2000 y 2020 en el océano Ártico.

En la última década, las temperaturas del Ártico han aumentado casi 1 °C. Si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen en la misma trayectoria, podemos esperar que se haya calentado 4 °C durante todo el año para mediados de este siglo. Toda la vida del Ártico está siendo impactada por estos cambios profundos y tan acelerados. Todo parece indicar que se ha pasado el punto de no retorno, el Ártico como se lo conocía ya no volverá a ser posible.

Un nuevo estudio de Nature Climate Change predice que el hielo marino de verano que flota en la superficie del océano Ártico podría desaparecer por completo en 2035. Hasta hace relativamente poco, los científicos no pensaban que se alcanzaría este punto sino hasta 2050. Para confirmar esa línea, el mes pasado, el hielo marino del Ártico alcanzó su segunda extensión más baja entre los datos obtenidos por satélites en 41 años.

Se descongela 70 años antes de lo previsto

En diálogo con The Guardian, Julienne Stroeve, investigadora científica senior de US National Snow and Ice Data Center, sostuvo que "los últimos modelos muestran básicamente que, independientemente del escenario de emisiones que sigamos, vamos a perder la capa de hielo marino de verano antes de mediados de siglo. Incluso si seguimos calentando a menos de 2 °C, todavía es suficiente para perder ese hielo marino de verano en algunos años". Una forma clara de mostrar que el punto de no retorno parece haberse superado.

Hielo
Superficie de la capa de hielo Ártico (curvas anuales)

En el Ártico canadiense, el permafrost se está descongelando 70 años antes de lo previsto; las carreteras se están doblando; las casas se hunden. En Siberia, cráteres gigantes resquebrajan la tundra a medida que las temperaturas se disparan, alcanzando los 38 °C en la ciudad de Verkhoyansk en julio. Esta primavera, uno de los tanques de combustible en una planta de energía rusa colapsó y derramó 21.000 toneladas métricas de diésel en las vías fluviales cercanas, por lo que se atribuyó la causa del derrame a la disminución del permafrost.

La flora y la fauna están colapsando inexorablemente. Solo como dato saliente, la población mundial de renos y caribúes (de la familia del reno) ha disminuido en un 56% en los últimos 20 años. Esas pérdidas han devastado a los pueblos originarios cuya cultura y sustento están entrelazados con la difícil situación de los renos y el caribú. Los inuit usan todas las partes del caribú: tendón como hilo, piel como ropa, astas como herramientas y carne como alimento.