El disparatado experimento de 1977 que trasladó un bloque de hielo de una tonelada desde Alaska hasta Iowa
En 1977, Arabia Saudí llevó a Estados Unidos una idea poco habitual: estudiar si el traslado de icebergs desde Alaska podía llevar agua dulce hasta las zonas áridas.

La falta de agua llevó a Arabia Saudí a estudiar en los años setenta una posibilidad tan sencilla de plantear como complicada de llevar a la práctica: transportar icebergs desde las zonas polares hasta territorios áridos. La propuesta partía de una reserva gigantesca de agua dulce almacenada en forma de hielo y buscaba convertirla en una fuente de agua para lugares con pocos recursos hídricos.
El interés por esta idea terminó reuniendo en Iowa, en octubre de 1977, a cerca de 200 especialistas procedentes de 18 países. Ingenieros, biólogos marinos, funcionarios y empresarios participaron en la Primera Conferencia Internacional sobre la Utilización de Icebergs, donde se estudió cómo trasladar grandes bloques de hielo desde las regiones polares y, sobre todo, si aquella propuesta podía llegar a tener alguna aplicación práctica.
La masa de hielo de Alaska que llegó hasta Iowa
La conferencia no se limitó a debatir sobre el papel que podían tener los icebergs. También hubo una prueba práctica. Los organizadores decidieron transportar desde Alaska hasta Iowa un bloque de hielo de aproximadamente una tonelada para comprobar cómo podía comportarse durante el recorrido.
En 1977 llevaron un bloque de hielo de más de una tonelada desde Alaska hasta Iowa para estudiar si los icebergs podían convertirse en una fuente de agua dulce https://t.co/RmUQbRqIEp pic.twitter.com/7ZJvQJQj67
— LA CRÓNICA (@lacronicacom) August 10, 2026
El viaje combinó tres medios de transporte. El hielo salió de Alaska en helicóptero y permaneció protegido mediante materiales aislantes y hielo seco. Después fue cargado en un avión y, una vez llegado a Estados Unidos, continuó su recorrido en un camión refrigerado hasta Ames, en Iowa. La operación tuvo un precio de unos 8.500 dólares, una cantidad considerable para trasladar una sola tonelada de hielo. El coste hizo que el bloque recibiera un apodo que resumía la singularidad de aquella prueba: el "cubo de hielo más caro del mundo".
Una vez en Ames, los especialistas pudieron examinar el hielo después de todo el trayecto. Aquella pequeña escala permitía estudiar un problema mucho mayor: si un bloque de una tonelada podía conservarse durante el transporte, qué dificultades aparecerían cuando se intentara hacer lo mismo con un iceberg de enormes dimensiones.
Agua dulce para las zonas más áridas del planeta
El interés de Arabia Saudí por esta posibilidad estaba relacionado con la necesidad de contar con más recursos hídricos. El país ya dependía de sistemas como la desalinización, que exige instalaciones específicas, consumo energético y una inversión económica importante.

Frente a esa alternativa, los icebergs ofrecían una reserva de agua dulce que ya se encontraba formada en las zonas polares. El problema no residía en la existencia del recurso; más bien se trataba de conseguir llevarlo desde lugares remotos hasta lugares donde el agua era escasa.
La conferencia reunió perfiles muy distintos para estudiar esa cuestión: ingenieros, biólogos marinos, funcionarios y empresarios. En total, participaron cerca de 200 personas procedentes de 18 países. El objetivo era determinar si el transporte de hielo podía tener alguna aplicación práctica y qué problemas habría que resolver para hacerlo posible.
Por qué no llegó a tener éxito el traslado de icebergs
El ensayo de 1977 permitió estudiar el transporte de una pequeña cantidad de hielo, pero la propuesta a gran escala planteaba dificultades muy distintas. Mover un iceberg suponía afrontar unos costes elevados y numerosos problemas técnicos relacionados con el desplazamiento de una masa congelada de dimensiones enormes. Por ese motivo, el proyecto no terminó convirtiéndose en un sistema de abastecimiento de agua.

La idea de remolcar icebergs, sin embargo, ha vuelto a aparecer en distintos momentos al hablar de la disponibilidad de agua dulce. La desertificación y los problemas relacionados con los recursos hídricos han mantenido abierta la discusión sobre posibles fuentes alternativas.

Casi cinco décadas después, aquella prueba permite recordar hasta dónde llegó el proyecto saudí. No se trasladó un iceberg entero hasta un país desértico, pero sí se consiguió llevar una tonelada de hielo desde Alaska hasta Iowa mediante un helicóptero, un avión y un camión refrigerado. Y todo ello costó 8.500 dólares, una cantidad a tener en cuenta en 1977.