Prevención del suicidio: por qué preguntar y escuchar puede marcar una diferencia

Una conversación puede empezar con un mensaje, una pregunta o unos minutos de escucha. Este 10 de septiembre, la prevención pone el foco en cómo hablamos y acompañamos a quien está sufriendo.

Para las comunidades, la recomendación es crear espacios seguros, desde grupos de apoyo hasta eventos conmemorativos que honren a quienes ya no están. Y para los gobiernos, la exigencia es establecer políticas basadas en evidencia y financiamiento real para la salud mental.
Para las comunidades, la recomendación es crear espacios seguros, desde grupos de apoyo hasta eventos conmemorativos que honren a quienes ya no están. Y para los gobiernos, la exigencia es establecer políticas basadas en evidencia y financiamiento real para la salud mental.

Hay veces en que alguien cercano cambia y cuesta saber qué hacer. Un amigo deja de contestar los mensajes, un compañero parece agotado o un familiar dice que ya no puede más. Muchas veces, el temor a incomodar termina ganándole a las ganas de preguntar.

Ese es uno de los límites que este 10 de septiembre busca derribar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La campaña de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP por sus siglas en inglés) propone cambiar el silencio por conversaciones más abiertas, empáticas y capaces de acercar a las personas al apoyo que necesitan.

Atreverse a preguntar cuando algo no parece estar bien

Cuando alguien que conocemos empieza a aislarse, deja de hacer cosas que antes disfrutaba o simplemente parece distinto, es fácil pensar que lo mejor es darle espacio.

Preguntar, escuchar y acompañar puede marcar una diferencia cuando alguien atraviesa un momento difícil. Acercarse con empatía y sin juzgar es una forma concreta de ofrecer apoyo.
Preguntar, escuchar y acompañar puede marcar una diferencia cuando alguien atraviesa un momento difícil. Acercarse con empatía y sin juzgar es una forma concreta de ofrecer apoyo.

La IASP propone no quedarse necesariamente ahí. Su campaña anima a acercarse, preguntar cómo está esa persona y, cuando corresponda, preguntar directamente si está pensando en suicidarse.

Según la organización, ofrecer apoyo, escuchar con empatía y validar lo que alguien está sintiendo puede ayudar a reducir su malestar, en lugar de aumentarlo. También recomienda animarlo a buscar ayuda y acompañarlo en ese proceso.

No hace falta tener una respuesta preparada. A veces, significa simplemente no cerrar demasiado rápido una conversación que empezó con un “estoy bien” que no sonó del todo sincero.

727.000 muertes cada año muestran la dimensión del problema

El suicidio provoca unas 727.000 muertes al año en el mundo, de acuerdo con el documento oficial de la campaña. Cada una de ellas afecta además a muchas otras personas cercanas.

El fenómeno está presente en todas las regiones y sus consecuencias alcanzan a familias y comunidades. En 2021, tres de cada cuatro suicidios registrados en el mundo ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos.

Contrario a la creencia popular, preguntar directamente no “planta la idea”, sino que abre una puerta a la ayuda y reduce la angustia.
Contrario a la creencia popular, preguntar directamente no “planta la idea”, sino que abre una puerta a la ayuda y reduce la angustia.

Con una cifra de esta magnitud, la prevención no debería ocurrir únicamente en hospitales o consultas. También puede entrar en escena mucho antes: en una llamada, un mensaje, una conversación familiar o ese momento en que alguien decide preguntar en lugar de seguir de largo.

¿Y qué hacemos después de escuchar?

Acercarse a alguien es un primer paso. Después puede ser necesario ayudarle a encontrar apoyo profesional, compartir información sobre servicios disponibles o simplemente acompañarlo mientras busca ayuda. La IASP también plantea crear espacios donde hablar de salud mental sea posible sin juicios.

Grupos de apoyo, encuentros comunitarios y programas para jóvenes. En los lugares de trabajo propone capacitación y entornos donde las personas puedan hablar de su salud mental sin temor al estigma.

La idea forma parte del tercer y último año de la campaña Changing the Narrative on Suicide (Cambiando la narrativa sobre el suicidio), que desde 2024 busca transformar la manera de hablar sobre el suicidio. El objetivo, plantea la organización, es que esas conversaciones continúen después de septiembre.

La prevención puede empezar en un momento tan cotidiano como ese mensaje que dudamos si enviar, esa llamada que postergamos o esa pregunta que parece demasiado directa.

A veces no sabemos qué está viviendo la persona que tenemos delante. Preguntar puede no solucionar aquello que le ocurre, pero puede dejarle claro que no tiene por qué enfrentarlo en silencio y soledad.

Referencia de la noticia

Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio. (2026). CHANGING THE NARRATIVE ON SUICIDE.