Más de 3 horas al día en Instagram se asocian con más ansiedad, depresión y estrés: esto dice la ciencia

Mientras Meta enfrenta un millonario juicio por el impacto de sus plataformas en menores, distintas investigaciones encuentran vínculos entre uso intensivo de redes, ansiedad, depresión y estrés

La demanda alega que Meta diseñó deliberadamente funciones como los algoritmos de recomendación, el scroll infinito y las notificaciones para ser adictivas.
La demanda alega que Meta diseñó deliberadamente funciones como los algoritmos de recomendación, el scroll infinito y las notificaciones para ser adictivas.

¿Puede una aplicación diseñada para mantenernos conectados terminar afectando nuestra salud mental? La pregunta está en el centro del juicio que enfrenta Meta en Estados Unidos, pero también lleva años siendo estudiada por la ciencia.

La empresa es acusada de haber diseñado funciones de Instagram y Facebook para aumentar el tiempo que los jóvenes permanecen conectados, como el scroll infinito, las recomendaciones, las notificaciones y los “me gusta”.

La evidencia no permite afirmar que “Instagram causa depresión”, pero sí muestra señales que mantienen abierta la investigación sobre redes sociales y bienestar psicológico.

Tres horas en Instagram y una señal que preocupa

En un estudio con 300 jóvenes en India, el 93 % utilizaba Instagram a diario y un 32 % pasaba más de tres horas en la plataforma. Este último grupo presentó puntuaciones significativamente más altas en depresión, ansiedad y estrés.

La diferencia fue especialmente marcada en el estrés: quienes usaban Instagram menos de una hora al día obtuvieron una media de 6 puntos, frente a 15 entre quienes superaban las tres horas.

El uso intensivo de Instagram se ha asociado en distintos estudios con mayores niveles de ansiedad, estrés y síntomas depresivos, aunque esta relación no demuestra que la plataforma sea la causa directa de estos problemas de salud mental.
El uso intensivo de Instagram se ha asociado en distintos estudios con mayores niveles de ansiedad, estrés y síntomas depresivos, aunque esta relación no demuestra que la plataforma sea la causa directa de estos problemas de salud mental.

Pero una revisión de 32 estudios publicada en 2025 encontró una relación entre uso de redes sociales y ansiedad en el 56,3 % de los trabajos analizados, especialmente cuando se trataba de un uso problemático.

El resultado de este estudio no demuestra que Instagram provoque esos problemas. Lo que muestra es una relación entre ambas variables, pero no permite saber la dirección de esa relación.

El tiempo es un factor y el contenido es otro. Instagram puede convertirse en una vitrina permanente de cuerpos “perfectos”, viajes, relaciones o estilos de vida cuidadosamente seleccionados. Compararse repetidamente con esas imágenes puede afectar la percepción que una persona tiene de sí misma, especialmente durante la adolescencia.

Lo que dejamos de hacer mientras scrolleamos por horas

Hay otro mecanismo menos visible: el tiempo que pasamos en redes es tiempo que no dedicamos a otra cosa.

Dormir, hacer ejercicio, conversar cara a cara o simplemente aburrirse sin mirar una pantalla también forman parte de una vida saludable. Cuando el uso de redes se concentra especialmente durante la noche, por ejemplo, puede interferir con el descanso.

Una de las pruebas que ha generado gran impacto es un estudio interno de Meta de 2021 que reveló que "1 de cada 5 adolescentes dice que Instagram le hace sentir peor”.
Una de las pruebas que ha generado gran impacto es un estudio interno de Meta de 2021 que reveló que "1 de cada 5 adolescentes dice que Instagram le hace sentir peor”.

Una revisión publicada en Nature Reviews Psychology identifica precisamente varios de estos mecanismos —entre ellos la comparación social, la interacción con otras personas y el desplazamiento de otras actividades— como posibles vías que ayudan a explicar la relación entre redes sociales y bienestar psicológico.

Eso no significa que todas las personas reaccionen igual. Para algunos jóvenes, Instagram también puede servir para mantener vínculos, encontrar comunidades o recibir apoyo.

Entonces, ¿Instagram nos hace mal?

La ciencia todavía no permite responderlo con un simple sí o no. Un estudio australiano que siguió durante un año a más de 4 mil adolescentes encontró que la relación entre tiempo de pantalla y síntomas de depresión y ansiedad era mucho más débil cuando se observaban los cambios a largo plazo.

Ese resultado ayuda a poner las tres horas de Instagram en contexto y entender que el tiempo importa, pero probablemente no muestra el problema en toda su dimensión. También importan el contenido que consumimos, lo que buscamos en la plataforma, cómo nos hace sentir y qué actividades estamos dejando de hacer.

Tres horas pueden comenzar con “solo voy a mirar un momento”. La ciencia todavía está tratando de determinar cuánto pesa ese tiempo en nuestra salud mental y cuánto depende, en cambio, de qué hacemos, qué dejamos de hacer y cómo nos sentimos cuando finalmente apagamos la pantalla.

Referencia de la noticia

Nimbalkar S, Hasan K, Mirza AZ, Adhikari A.. (2025). Instagram Usage and Mental Health in Young Adults: A Quantitative Study Using DASS-21.
Li SH, Batterham PJ, Whitton AE, Maston K, Khan A, Christensen H, Werner-Seidler A.. (2025). Cross-sectional and longitudinal associations of screen time with adolescent depression and anxiety..
Kerr B., et al.. (2025). Associations Between Social Media Use and Anxiety Among Adolescents: A Systematic Review Study.