Las olas de calor marinas pueden intensificar los ríos atmosféricos

Las olas de calor marinas y los ríos atmosféricos son fenómenos muy diferentes, pero pueden interactuar. Un océano anormalmente cálido puede aportar humedad adicional y aumentar la intensidad de las lluvias asociadas a ríos atmosféricos.

Los ríos atmosféricos puede atravesar zonas oceánicas que se están más cálidas de lo normal. Fuente imagen: NASA Worldview.
Los ríos atmosféricos puede atravesar zonas oceánicas que se están más cálidas de lo normal. Fuente imagen: NASA Worldview.

Las olas de calor marinas y los ríos atmosféricos son fenómenos completamente diferentes. Las primeras pueden mantener extensas regiones del océano anormalmente cálidas durante semanas o meses, mientras que los segundos son estructuras transitorias de la atmósfera capaces de transportar enormes cantidades de vapor de agua hacia los continentes.

Sin embargo, el océano y la atmósfera están continuamente intercambiando calor y humedad. Cuando un río atmosférico pasa sobre aguas excepcionalmente cálidas, ese intercambio puede modificar la cantidad de vapor de agua disponible para ser transportada.

Esta conexión es especialmente relevante porque una mayor disponibilidad de humedad puede intensificar el transporte de vapor y aumentar la precipitación cuando el río atmosférico toca tierra. El mecanismo establece así un puente entre un extremo que comienza en el océano y sus posibles impactos hidrológicos cientos o miles de kilómetros más adelante.

Un océano más cálido puede cargar de humedad a un río atmosférico

La temperatura de la superficie del mar influye directamente en el intercambio de humedad entre el océano y la atmósfera. Cuando el agua está anormalmente cálida, aumenta la evaporación y con ella la cantidad de vapor de agua disponible en las capas bajas de la atmósfera.

Si un río atmosférico atraviesa una región afectada por una ola de calor marina, puede incorporar parte de esa humedad adicional durante su recorrido. El resultado es un mayor transporte de vapor de agua hacia el continente, incluso sin cambios importantes en la circulación atmosférica que determina la trayectoria del sistema.

Una ola de calor marina no genera un río atmosférico y tampoco decide hacia dónde se moverá el río atmosférico. Son los patrones de circulación y los vientos asociados a los sistemas de baja presión los que organizan y conducen el transporte de humedad. El océano cálido actúa modificando la cantidad de humedad disponible en la atmósfera para transportarla.

Este mecanismo pudo observarse con claridad durante la gran ola de calor marina que afectó al Pacífico Norte entre 2013 y 2016, una región donde los ríos atmosféricos suelen tocar tierra con frecuencia. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de Norteamérica.

Chile se encuentra entre las zonas del planeta donde impacta una mayor cantidad de ríos atmosféricos, especialmente a lo largo de su costa centro-sur, mientras que el Pacífico Sur también presenta condiciones favorables para su formación y desarrollo.

Más humedad puede traducirse en lluvias más intensas al llegar a tierra

Si un río atmosférico suma más vapor de agua durante su recorrido sobre el océano, también aumenta el potencial para generar precipitaciones al llegar a tierra. Ese efecto puede ser importante, incluso suficiente para modificar la categoría de intensidad del río atmosférico.

Escala de intensidad de los ríos atmosféricos según la intensidad del flujo integrado de vapor de agua como la duración del impacto. Definida por Ralph et al. (2019).
Escala de intensidad de los ríos atmosféricos según la intensidad del flujo integrado de vapor de agua como la duración del impacto. Definida por Ralph et al. (2019).

Cuando ese aire cargado de humedad extra encuentra mecanismos que favorecen el ascenso, como el relieve costero, el vapor se condensa y la precipitación puede intensificarse. El paso de ríos atmosféricos sobre aguas más cálidas de lo normal puede provocar aumentos de entre un 20 y un 50 % en la precipitación acumulada.

Pero un océano más cálido no implica automáticamente más lluvia en todas partes. De hecho, el aumento de la precipitación puede variar considerablemente de una región a otra.

Lo que cambia, por tanto, es el potencial del sistema. Una ola de calor marina puede aportar humedad adicional a un río atmosférico ya existente y aumentar la cantidad de agua disponible para precipitar cuando las condiciones atmosféricas y geográficas favorecen su descarga.

Referencia de la noticia

Renkl, C., Seo, H., Miller, A.J.. (2026). Marine heatwaves in the Northeast Pacific intensify landfalling atmospheric rivers on the west coast of North America.