¿Por qué algunos ríos atmosféricos dejan mucha más lluvia que otros en Chile?
Los ríos atmosféricos son muy importantes para el hidroclima de Chile. La intensidad de las lluvias que provocan va más allá de la intensidad del flujo de humedad que trae el propio río atmosférico.

Los ríos atmosféricos son extensos corredores de vapor de agua capaces de transportar enormes cantidades de humedad desde el océano hacia el continente. Cuando alcanzan Chile y se encuentran con la cordillera de los Andes, pueden provocar precipitaciones intensas, crecidas de ríos, inundaciones y deslizamientos de tierra.
Sin embargo, no todos producen los mismos efectos. Dos ríos atmosféricos pueden transportar cantidades similares de humedad y, aun así, dejar acumulados de precipitación completamente diferentes.
Más humedad no siempre significa más lluvia
La intensidad de los ríos atmosféricos suele medirse mediante el transporte integrado de vapor de agua (IVT), una variable que combina la cantidad de humedad en la atmósfera y la velocidad del viento. En términos generales, cuanto mayor es el IVT, mayor es el potencial de producir precipitaciones intensas.
Existe una escala de intensidad para los ríos atmosféricos. Desde ríos atmosféricos de categoría 1 (AR Cat 1), que son mayoritariamente beneficiosos, hasta AR Cat 5, que son eventos extremos y peligrosos. Esta escala se basa exclusivamente en la intensidad y la persistencia del transporte de vapor de agua. Pero la lluvia no necesariamente responde a esta intensidad.
Sin embargo, la realidad es bastante más compleja. Existen ríos atmosféricos con valores de IVT muy similares que, al alcanzar la cordillera de los Andes, producen cantidades de lluvia completamente distintas. Mientras algunos generan precipitaciones moderadas, otros provocan temporales excepcionales. ¿Qué explica entonces esta diferencia?
La clave está en la humedad relativa cerca de la superficie
Las lluvias asociadas a ríos atmosféricos se intensifican especialmente cuando el aire que llega a las laderas de los Andes ya está muy húmedo y próximo a la saturación. Es decir, con una humedad relativa muy alta. En esas condiciones, el ascenso forzado por la cordillera permite que el vapor de agua se condense rápidamente, lo que favorece una mayor formación de nubes y precipitaciones.

Además, otros factores, como la convergencia de humedad y el transporte de aire cálido, contribuyen a elevar la humedad relativa en las zonas más escarpadas. Así, el ascenso no solo se debe al relieve, sino que también puede reforzarse a medida que se forman las nubes y se libera calor en ellas. El resultado es una especie de efecto dominó que termina produciendo lluvias mucho más intensas.
En otras palabras, el río atmosférico entrega la humedad, pero el estado de las capas bajas de la atmósfera determina cuán eficientemente esa humedad se transforma en lluvia. Por eso, conocer únicamente la intensidad del transporte de vapor de agua no siempre permite anticipar cuáles serán los eventos más peligrosos.
Referencia de la noticia
Mudiar, D., Martinez-Villalobos, C., Valenzuela, R., Rondanelli, R.. (2026). What Drives Precipitation Intensification During Zonal Atmospheric Rivers Landfalling in the Extratropical Andes?.