Durante los primeros días de junio de 2026, la Península Antártica registró temperaturas excepcionalmente altas para la época del año. ¿Qué tan extraordinario fue este episodio y qué condiciones atmosféricas permitieron que ocurriera?
Meteorólogo (BS) de la Universidad de Valparaíso, MSc en Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Chile, Diplomado en Comunicación Científica de la Universidad de Chile y Diplomado en Meteorología Operacional de la Escuela Técnica Aeronáutica.
En la Dirección Meteorológica de Chile, pertenece a la Oficina de Servicios Climáticos y es responsable del pronóstico estacional, el monitoreo climático de cada mes y la presentación mensual del estado del clima en Chile.
Además, enseña Dinámica Atmosférica y Meteorología Sinóptica en la Escuela Técnica Aeronáutica y la Universidad Católica de Chile. Como investigador, su área de interés son los sistemas de precipitación que afectan a Chile, con énfasis en los ríos atmosféricos y las bajas segregadas y la variabilidad natural del clima.
Como comunicador científico, es editor y redactor del Blog Oficial del Servicio Meteorológico de Chile, tiene un blog personal de publicaciones sobre meteorología y creador del programa de podcast “Despejados”. Por último, es embajador del sector público en el grupo de trabajo Committee on Hispanic and Latinx Advancement (CHALA) de la American Meteorological Society y participante del grupo de trabajo ERFEN.
Durante los primeros días de junio de 2026, la Península Antártica registró temperaturas excepcionalmente altas para la época del año. ¿Qué tan extraordinario fue este episodio y qué condiciones atmosféricas permitieron que ocurriera?
Aunque junio dejó un importante déficit de precipitaciones, la historia climática muestra que el acumulado hasta mediados de invierno aún no define, por sí solo, cómo terminará el año.
La temperatura superficial del mar alcanzó un nuevo récord global a fines de junio, confirmando una tendencia de océanos excepcionalmente cálidos, impulsada por el calentamiento global y reforzada por el desarrollo de un nuevo episodio de El Niño.
Una extensa banda de tormentas rodea el hemisferio sur y guía el paso de los sistemas frontales que llevan la mayor parte de las lluvias a Chile. Conocer cómo funciona el storm track permite entender la variabilidad de los inviernos en el país.
Aunque pueda parecer una contradicción, las nubes pueden hacer que una noche de invierno sea más cálida y, al mismo tiempo, que un día de verano sea más fresco. La explicación está en cómo regulan el intercambio de energía entre la Tierra, la atmósfera y el espacio.
De acuerdo con diferentes variables pronosticadas para los próximos meses, se identifica una señal asociada al evento de El Niño actual y que tendría repercusiones en el centro y sur de Chile.
Te explicamos cómo una combinación de ondas atmosféricas, diferencias de presión y la imponente barrera de los Andes permite que el aire polar avance miles de kilómetros hasta el corazón de Sudamérica.
El océano y la atmósfera tropical están mostrando condiciones típicas de El Niño. Acá repasamos algunas de las anomalías observadas y los mecanismos físicos que las explican.
Un estudio reciente sugiere que las señales que anuncian un evento de El Niño pueden aparecer mucho antes de lo que los sistemas de pronóstico utilizan actualmente. La clave estaría en la "memoria" del océano tropical.
La comunidad científica está actualizando los escenarios que utiliza para proyectar el clima del futuro. Pero que una de las trayectorias más extremas haya perdido plausibilidad no significa que el cambio climático haya dejado de ser una amenaza.
Aunque el invierno meteorológico dura apenas tres meses, su importancia para el régimen de precipitaciones de Chile es enorme. ¿Cuánta lluvia cae entre junio y agosto y qué porcentaje del total anual representa? La respuesta varía considerablemente de una región a otra.
¿Te has preguntado cómo estaba el estado del tiempo en un día particular del pasado? Una nueva plataforma digital permite hacer estos viajes en el tiempo meteorológico.
Los bloqueos atmosféricos pueden mantener condiciones meteorológicas persistentes durante días o semanas, en respuesta a cambios en la circulación de gran escala y forzantes tropicales remotas.
Las evidencias físicas y observacionales que explican por qué el calentamiento actual no puede entenderse sólo por causas naturales.
Pese a la extraordinaria intensidad alcanzada por el súper El Niño de 2015–2016, las precipitaciones observadas en Chile central estuvieron lejos de los impactos históricamente asociados a eventos de esta magnitud.
La costa de Chile ha mostrado un ligero enfriamiento en las últimas semanas a pesar de que el Pacífico se calienta aceleradamente. En este artículo comentamos al respecto.
Son muchas las preguntas difíciles de responder sobre el evento de El Niño que se está desarrollando. Muchas de ellas asocian un alto grado de incertidumbre. Acá las revisamos.
¿Está respondiendo la atmósfera al calentamiento en el Pacífico ecuatorial? Sin cambios en los patrones de circulación en el Pacífico sur, no se sentirán los efectos de El Niño en Chile.
Con el establecimiento de El Niño se espera típicamente un aumento en las precipitaciones invernales en Chile central, pero eso no significa que pueda haber periodos secos dentro de la estación.
No todos los eventos de El Niño se desarrollan de la misma manera. Las presiones en el Pacífico sur pueden desencadenar cambios en los vientos y el océano que terminan favoreciendo distintos tipos de El Niño.