La convección asociada a la Oscilación Madden-Julian juega un papel importante en el desarrollo de los eventos de El Niño muy fuertes. En este artículo lo revisamos.
Meteorólogo (BS) de la Universidad de Valparaíso, MSc en Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Chile, Diplomado en Comunicación Científica de la Universidad de Chile y Diplomado en Meteorología Operacional de la Escuela Técnica Aeronáutica.
En la Dirección Meteorológica de Chile, pertenece a la Oficina de Servicios Climáticos y es responsable del pronóstico estacional, el monitoreo climático de cada mes y la presentación mensual del estado del clima en Chile.
Además, enseña Dinámica Atmosférica y Meteorología Sinóptica en la Escuela Técnica Aeronáutica y la Universidad Católica de Chile. Como investigador, su área de interés son los sistemas de precipitación que afectan a Chile, con énfasis en los ríos atmosféricos y las bajas segregadas y la variabilidad natural del clima.
Como comunicador científico, es editor y redactor del Blog Oficial del Servicio Meteorológico de Chile, tiene un blog personal de publicaciones sobre meteorología y creador del programa de podcast “Despejados”. Por último, es embajador del sector público en el grupo de trabajo Committee on Hispanic and Latinx Advancement (CHALA) de la American Meteorological Society y participante del grupo de trabajo ERFEN.
La convección asociada a la Oscilación Madden-Julian juega un papel importante en el desarrollo de los eventos de El Niño muy fuertes. En este artículo lo revisamos.
La NOAA aumenta la probabilidad de alcanzar un evento de El Niño durante el invierno y aumenta también la probabilidad de que sea un evento de Fuerte a Super Fuerte.
El mes de marzo fue particularmente lluvioso en el centro y el sur de Chile. En muchas estaciones meteorológicas se registraron valores récord este mes.
Una nueva actualización sobre el estado del océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial revela que las condiciones de La Niña han terminado.
Una tormenta dura apenas unos días en el Pacífico tropical puede desencadenar procesos capaces de influir en el clima durante meses. Así, algunos fenómenos meteorológicos pueden dar el empujón inicial que favorece el desarrollo de El Niño.
Un gran pulso de vientos del oeste se registró en el Pacífico occidental durante las últimas semanas. Podría ser el impulso que El Niño necesita para desarrollarse.
Estudio demuestra cómo un inusual fenómeno provocó la acumulación excepcional de nieve en un glaciar de la zona central, contrarrestando la tendencia estacional de pérdida de masa y llevando el balance anual a un punto cercano al equilibrio.
Para que un evento de El Niño tenga impactos en Chile central tienen que ocurrir varias cosas. En este artículo las repasamos.
El calentamiento del mar desempeñó un papel importante en uno de los eventos de precipitación más intensos de Europa en los últimos años.
Los pronósticos del tiempo dependen de enormes cálculos realizados por supercomputadores que necesitan mucha energía y, por lo tanto, emiten mucho CO2. La IA aparece como una alternativa prometedora, pero aún enfrenta desafíos importantes.
Parece muy probable que se desarrolle un evento de El Niño este año. La pregunta es qué tan intenso puede llegar a ser. ¿Será que tendremos otro evento extraordinario? Averígualo aquí.
El verano recién terminado estuvo marcado por temperaturas sobre lo normal en la zona central, pero no llegaron a los valores observados en veranos anteriores.
Las variaciones en la salinidad del Pacífico occidental pueden reforzar El Niño, amplificando su intensidad y aumentando la probabilidad de eventos extremos.
La gran mayoría de los pronósticos indican condiciones de El Niño para este año 2026. Saber distinguir las limitantes y consideraciones que tiene cada pronóstico es muy importante a la hora de interpretarlos correctamente.
Un fuerte calentamiento frente a la costa de Perú eleva las alarmas ante el eventual desarrollo de un evento El Niño Costero. ¿Qué señales tenemos del fenómeno?
Los incendios del verano en el sur de Sudamérica no solo arrasaron miles de hectáreas, sino que también pusieron en riesgo bosques milenarios. Un nuevo estudio apunta al cambio climático como factor clave en estas condiciones extremas.
Anomalías en la temperatura superficial del mar podrían estar influyendo en la humedad, las precipitaciones o incluso en las temperaturas nocturnas, generando un entorno más cálido e inestable en zonas costeras.
El frío extremo en el hemisferio norte y las lluvias persistentes en Europa han marcado las últimas semanas. Lejos de ser una contradicción, estos contrastes reflejan un clima cada vez más extremo y variable, gobernado por el calentamiento global acelerado.
Las tormentas eléctricas son un fenómeno poco común en la climatología chilena. Y es aún menos común que una tormenta sea tan intensa como para entrar entre las más intensas del mundo durante un día.
La métrica corrige el sesgo provocado por el calentamiento global, por lo que refleja mejor los cambios reales en la precipitación y la circulación atmosférica, lo que mejora la capacidad predictiva de los fenómenos meteorológicos extremos.