Un pulso de vientos en el Pacífico ecuatorial podría ser el comienzo de una sucesión de eventos que termine con un año récord en 2026. Descubre aquí de qué se trata.
Un pulso de vientos en el Pacífico ecuatorial podría ser el comienzo de una sucesión de eventos que termine con un año récord en 2026. Descubre aquí de qué se trata.
La costa oeste de los Estados Unidos está siendo azotada por intensos ríos atmosféricos. Conociendo las similitudes que tiene con Chile, vale la pena mirar de cerca lo que está pasando.
Más allá de los satélites modernos, la climatología se sustenta en siglos de registros manuales. Analizamos la disputa histórica entre Uppsala, el Reino Unido y la red Medici por el título de registro más antiguo.
Para que un sistema de alerta temprana funcione, no basta con detectar una tormenta o un ciclón: se requiere que toda la cadena esté completa.
La combinación de una baja segregada y una fase activa de la MJO podría generar lluvias poco habituales para diciembre en la zona central. El escenario aumenta la inestabilidad y abre la puerta a precipitaciones estivales durante el fin de semana.
La Niña parece tener sus días contados. Los modelos pronostican su debilitamiento y un rápido avance hacia condiciones de El Niño. En esta nota revisaremos el pronóstico de los precursores de El Niño que podrían explicar esta tendencia.
Las proyecciones desarrolladas a mediados del siglo XX, lejos de exagerar, describieron con exactitud el rumbo del clima terrestre y la realidad actual lo está demostrando.
Aunque los tornados son infrecuentes en Chile, en los últimos años han aparecido de forma puntual y con impactos significativos. Su presencia genera dudas sobre qué tan habituales son las condiciones atmosféricas que permiten su formación y bajo qué escenarios pueden desarrollarse.
Este fenómeno óptico atmosférico se forma por la interacción de la luz solar con los cristales de hielo presentes en la atmósfera. Se pueden ver en cualquier parte del mundo, pero hay ciertas zonas donde resulta más fácil encontrarse con ellos.
Con la presencia de La Niña, es esperable que el Índico responda con un Dipolo del Índico en valores negativos. Sin embargo, durante las últimas semanas se ha observado un evento realmente intenso.
Las nubes siguen siendo una de las principales fuentes de incertidumbre en las proyecciones del clima. Entender cómo se forman y cómo responden al calentamiento global es clave para afinar las proyecciones.
Aunque parecen de algodón, las nubes pueden pesar miles de toneladas. Sin embargo, permanecen suspendidas en el aire gracias a un equilibrio perfecto entre la gravedad, la temperatura y el movimiento del aire.
Nuestro planeta refleja cada vez menos radiación solar, lo que está afectando, sobre todo, al hemisferio norte, que se oscurece más rápido que el sur. La disminución del hielo marino y la capa de nieve está contribuyendo, pero no es lo único.
Las tendencias de la temperatura del mar en el Pacífico suponen un desafío para los modelos climáticos a la hora de predecir correctamente el fenómeno de El Niño.
Aunque el Sol brille en verano, las aguas de la costa chilena siguen siendo frías. La razón está en una red de corrientes oceánicas que moldean no solo la temperatura del mar, sino también el clima del país.
El Mediterráneo es una región con una fuerte influencia del cambio climático, especialmente en la temperatura. Pero la gran variabilidad climática natural de la región juega un rol muy importante en los cambios observados.
El viento que impulsa la energía limpia también responde al pulso del clima. Anticiclones y oscilaciones polares marcan las variaciones que pueden potenciar o frenar la generación eólica.
Más tenue y con los colores invertidos, el arcoíris secundario es un fenómeno tan curioso como hermoso, pero más común de lo que se piensa. No es que estén apareciendo más, solo hay más gente fotografiándolos.
Invisibles desde la superficie, las corrientes en chorro son auténticas autopistas de viento en altura que controlan buena parte del tiempo que vivimos en la Tierra, desde lluvias intensas hasta olas de calor.
Los auspiciosos años 2023 y 2024 hacían pensar que la megasequía se había terminado en la zona central. Pero 2025 no parece haber seguido la misma tendencia durante el invierno.