"El pronóstico de La Niña para el invierno no es algo seguro": ¿qué es la barrera de predictibilidad de El Niño?

Con la inminente retirada del El Niño, la pregunta sobre qué influenciará el invierno está lanzada. Lamentablemente, esta no es la mejor época del año para hacer pronósticos climáticos.

imagen que proyecta anomalías positivas y negativas de temperatura superficial del mar
Los pronósticos de El Niño y La Niña son menos precisos durante el otoño del hemisferio sur.

El actual evento El Niño está viviendo sus días finales. En las últimas semanas todas las regiones de medición de temperatura superficial del mar asociadas a El Niño han mostrado un enfriamiento. Sin embargo, aún se mantienen valores típicos de El Niño.

Si el enfriamiento continúa, el Pacífico pasará a una condición Neutral, que significa la ausencia de El Niño o La Niña. Eso es lo que pronostican los modelos de pronóstico para el trimestre abril-mayo-junio (AMJ). Pero son los mismos modelos los que para el trimestre invernal junio-julio-agosto (JJA) ya estiman que es más probable que estemos bajo una condición La Niña.

Pronóstico IRI
Pronóstico probabilístico del fenómeno El Niño.

El pronóstico de La Niña para el invierno es de gran importancia, dado que es la temporada más lluviosa en gran parte de Chile y es sabido que La Niña desfavorece las lluvias en Chile central. Pero, ¿qué tanto podemos confiar en este pronóstico? ¿Existe alguna época del año en que los pronósticos sean particularmente inciertos?

¿Qué es la barrera de predictibilidad?

Existe una época del año en que los pronósticos de El Niño tiene un grado mayor de incertidumbre. Esta temporada es el otoño del hemisferio sur o primavera del hemisferio norte: la barrera de predictibilidad, como es conocida típicamente. En este artículo hablaremos en términos del hemisferio sur.

Diferentes investigaciones han concluido que los pronósticos emitidos en la otoño (primavera del hemisferio norte) tienen mayores errores intentando predecir la temperatura superficial del mar para el verano siguiente, que es cuando El Niño (y La Niña) se suele desarrollar. También se ha visto que los pronósticos emitidos después de la primavera mejorar mucho el acierto.

TSM evolución
Evolución temporal de la anomalía superficial del mar en las regiones de El Niño.

Esto, en principio, uno podría suponer que es debido a que el otoño está bastante alejado del verano, y obviamente a medida que nos acercamos al verano los pronósticos mejorarán. Pero es que los pronósticos emitidos en otoño incluso son deficientes en predecir lo que pasará en el invierno. Es un problema del otoño.

¿Qué tiene de especial el otoño que hace sufrir a los climatólogos que necesitan entregar pronósticos certeros?

Una de las razones de esto es que en otoño es cuando típicamente los eventos El Niño (o La Niña) comienzan su decaimiento. Esto provoca que exista más ruido que señal y por lo tanto los modelos tienen menos relación de señal a ruido. En otras palabras, es tanta la variabilidad que a los modelos les cuesta predecir lo que de verdad importa.

Este 'ruido' afecta mayormente a los modelos estadísticos, que se basan en los eventos del pasado, no obstante, la barrera de predictibilidad también afecta a los modelos dinámicos.

Además, en otoño los gradientes de temperatura en el Pacífico son menores, por lo que el acoplamiento océano-atmósfera suele ser más débil en esta época del año.

Si bien estas razones explican en parte lo que ocurre en la barrera de predictibilidad, no la explican por completo. En general, los modelos dinámicos sufren menos que los modelos estadísticos, sin embargo, no se ha logrado solucionar esta caída en la habilidad de los pronósticos.

Por esta razón, para nuestros intereses, es que los pronósticos para el invierno suelen tener un grado mayor de incertidumbre, lamentablemente. Por ahora, se espera que La Niña esté presente en el invierno, pero con el correr de las semanas se podrá ir teniendo mayor seguridad de este pronóstico.