Riego por capilaridad: trucos caseros para mantener tus plantas vivas durante tus vacaciones
El riego por capilaridad es una solución casera, económica y eficiente para mantener la humedad del sustrato durante días de ausencia. Ideal para el verano y las olas de calor, permite que las plantas se hidraten solas y sin excesos.
Irse de vacaciones y dejar las plantas solas ya no tiene por qué ser un drama botánico. El riego por capilaridad es una técnica simple, económica y muy efectiva que permite que las plantas absorban el agua que necesitan, cuando la necesitan, sin encharcamientos ni estrés hídrico. Ideal para veranos cada vez más calurosos.
En un contexto de olas de calor más frecuentes y prolongadas, mantener la humedad del sustrato se vuelve clave. La capilaridad aprovecha un principio físico básico: el agua puede desplazarse por materiales porosos en contra de la gravedad. Exactamente, lo que hacen las raíces… y lo que puedes replicar en casa con pocos materiales.
¿Qué es el riego por capilaridad y por qué funciona tan bien?
El riego por capilaridad consiste en suministrar agua desde abajo o a través de un material absorbente, permitiendo que el sustrato y las raíces tomen solo lo necesario. A diferencia del riego tradicional, evita excesos de agua, reduce el riesgo de hongos y mantiene una humedad más estable.

Este sistema es especialmente útil durante ausencias de varios días y en períodos de calor extremo, cuando el agua se evapora rápido y las plantas sufren más estrés. Además, es silencioso, constante y casi automático: el sueño de cualquier jardinero veraniego.
Truco 1: riego por mecha (el favorito del verano)
Necesitas:
- Un recipiente con agua
- Cordón de algodón, lana o tela absorbente
- Tu maceta (idealmente con orificios de drenaje)
Coloca un extremo de la mecha dentro del agua y el otro enterrado en el sustrato. La planta “beberá” según su necesidad. Mientras más calor, más rápido funciona. Es ideal para macetas medianas y plantas de interior.
Tip: eleva un poco la maceta para facilitar el flujo del agua por gravedad + capilaridad.
Truco 2: botella invertida (clásico, pero efectivo)
Llena una botella con agua, haz pequeños orificios en la tapa y entiérrala boca abajo cerca de las raíces. El agua saldrá lentamente a medida que el suelo se seca.

No es capilaridad pura, pero combina gravedad y succión del sustrato, logrando un riego progresivo. Funciona bien para balcones y terrazas expuestas al sol.
Truco 3: bandeja con agua (capilaridad desde abajo)
Coloca las macetas sobre una bandeja con agua (sin que el fondo quede completamente sumergido). El sustrato absorberá la humedad desde abajo.

Ideal para plantas pequeñas, almácigos o especies que prefieren humedad constante. Ojo: no todas las plantas toleran este método por muchos días seguidos.
¿Qué plantas se benefician más?
Los helechos, filodendros y otras plantas de interior, junto con las hierbas aromáticas y las plantas de hoja blanda, suelen responder muy bien al riego por capilaridad. Este sistema les permite mantener una humedad constante en el sustrato, algo clave para su desarrollo, especialmente durante períodos de calor o cuando pasan varios días sin riego directo.
En cambio, los cactus y las suculentas no son grandes fans de este método. Estas especies están adaptadas a ambientes secos y su exceso de humedad puede provocar pudrición de raíces y estrés en la planta, por lo que el riego por capilaridad suele ser contraproducente para ellas.
Es importante destacar que, el riego eficiente no solo cuida tus plantas, también optimiza el uso del agua, un recurso cada vez más escaso. Métodos como la capilaridad están alineados con las recomendaciones de organismos internacionales para enfrentar el cambio climático desde lo cotidiano.