Los lagos de aguas negras en la cuenca del Congo liberan carbono antiguo a la atmósfera
En las profundidades de la cuenca del Congo, enormes turberas almacenan silenciosamente enormes cantidades de carbono de la Tierra, pero una nueva investigación sugiere que esta antigua bóveda puede tener fugas.

Los científicos que estudian los lagos de aguas negras más grandes de África han descubierto que cantidades significativas de dióxido de carbono que burbujean hacia la atmósfera provienen no sólo de plantas recientes, sino también de turba que ha permanecido almacenada durante miles de años.
Los humedales y turberas tropicales son actores cruciales en el ciclo del carbono de la Tierra y, por extensión, en el clima global. En regiones como la cuenca del Amazonas, la cuenca del Congo y los humedales del Sudeste Asiático, se acumulan con el tiempo gruesas capas de material vegetal parcialmente descompuesto. En conjunto, estos ecosistemas almacenan aproximadamente 100 gigatoneladas de carbono.
Las turberas son ecosistemas húmedos, conocidos como "territorios de esponja", formados por la acumulación de materia orgánica vegetal (turba) en condiciones de saturación hídrica, acidez y bajas temperaturas.
En África central, la cuenca del Congo contiene una de las mayores y más importantes reservas de carbono. Aunque sus turberas y pantanos cubren solo el 0,3 % de la superficie terrestre del planeta, almacenan aproximadamente un tercio de todo el carbono retenido en las turberas tropicales del mundo.
A pesar de su importancia, estos ecosistemas remotos no se han estudiado exhaustivamente. Amplias zonas de la cuenca central del Congo son de difícil acceso, y para llegar a lagos y pantanos aislados a menudo se requieren embarcaciones o canoas tradicionales. Por consiguiente, su influencia en el clima global sigue siendo incierta.
Descubrimientos sorprendentes en los lagos de aguas negras del Congo.
Durante la última década, un equipo dirigido por la ETH de Zúrich ha investigado la cuenca del Congo con mayor detenimiento. Su trabajo ya ha revelado descubrimientos inesperados, como el río Ruki, uno de los ríos de aguas negras más oscuros de la Tierra (según informa ETH News).
En un estudio reciente, los investigadores se centraron en dos lagos de aguas negras con coloración oscura debido a la presencia de materia vegetal: el lago Mai Ndombe, el más grande de África, y el lago Tumba, de menor tamaño. Una vez más, encontraron un resultado sorprendente.

El lago Mai Ndombe es más de cuatro veces más grande que el lago de Constanza, y sus aguas recuerdan al intenso té negro. Está rodeado de vastos bosques pantanosos y selvas bajas prácticamente vírgenes que crecen sobre profundos depósitos de turba.
Carbono antiguo liberado a la atmósfera
Las mediciones muestran que se están filtrando cantidades sustanciales de dióxido de carbono de ambos lagos a la atmósfera. Sin embargo, el origen de este carbono no fue el que los científicos habían predicho.
Si bien algunas de las emisiones provienen de material vegetal cultivado recientemente, hasta el 40 % del dióxido de carbono proviene de la turba acumulada hace miles de años en ecosistemas cercanos. Los investigadores determinaron esto analizando la edad del CO₂ disuelto mediante datación por radiocarbono.
El cambio climático y el riesgo de que las turberas se sequen.
La liberación de carbono antiguo podría indicar una preocupación más amplia. Los cambios ambientales impulsados por el cambio climático podrían estar desencadenando procesos que incrementan la liberación de carbono. Si las condiciones se vuelven más secas, los suelos de turba podrían secarse con mayor frecuencia y durante períodos más prolongados.

Esto permite que el oxígeno penetre más profundamente en las capas de turba, acelerando la descomposición microbiana de la materia orgánica previamente estable. A medida que la descomposición se acelera, más CO₂ de esta enorme reserva de carbono puede entrar a la atmósfera.
Niveles de agua y emisiones de metano
Además del dióxido de carbono, el equipo también estudió las emisiones de óxido nitroso y metano del lago Mai Ndombe. En un estudio paralelo publicado en el Journal of Geophysical Research, descubrieron que los niveles de agua influyen considerablemente en la cantidad de metano que se escapa .
Cuando los niveles de los lagos son altos, los microorganismos consumen metano con mayor eficiencia antes de que llegue a la atmósfera. Durante la estación seca, cuando los niveles de agua bajan, el metano se descompone con menor eficiencia y se liberan mayores cantidades.
Deforestación y presiones sobre el uso de la tierra
Los cambios en el uso del suelo también pueden representar una amenaza. Se proyecta que la población de la República Democrática del Congo se triplicará para 2050, lo que aumentará la demanda de tierras agrícolas y provocará una mayor deforestación. La deforestación puede intensificar las sequías, lo que podría mantener los niveles de los lagos persistentemente bajos.
Referencia de la noticia
Drake, T. W., Hemingway, J. D., Barthel, M. et al. Carbono de turba milenario liberado por grandes lagos húmicos en la cuenca del Congo. Nature Geoscience (2026).