El Niño enciende el Pacífico: así favorece huracanes como Polo y frena al Atlántico
El Niño puede crear un ambiente más favorable para la actividad de ciclones tropicales en el Pacífico oriental y casos como Polo muestran hasta dónde puede llegar esa combinación de aguas muy cálidas y baja cizalladura.

El Niño es mucho más que un calentamiento del Pacífico ecuatorial. Sus efectos se extienden a buena parte del planeta, modificando patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica. Entre esos impactos, también se observa un cambio en las condiciones que rigen la formación y la evolución de los ciclones tropicales, tanto en el Pacífico como en el Atlántico.
Pero esa influencia no es igual en todas las cuencas. Mientras El Niño suele favorecer una mayor actividad de ciclones tropicales en el Pacífico oriental, en el Atlántico tiende a generar un ambiente menos propicio para su desarrollo. La explicación radica en cómo el fenómeno modifica tanto la temperatura del océano como los vientos en distintos niveles de la atmósfera.
Por qué El Niño favorece los ciclones en el Pacífico
Uno de los ingredientes más evidentes está en el océano. Durante El Niño, grandes zonas del Pacífico tropical presentan temperaturas superficiales del mar superiores a lo normal, lo que incrementa la cantidad de calor y humedad disponibles para alimentar las tormentas. Cuando un ciclón se desarrolla sobre aguas suficientemente cálidas, esa energía puede sostener su convección y favorecer su intensificación.
Pero un océano cálido no basta. Otro factor clave es la cizalladura vertical del viento, es decir, cuánto cambian la velocidad y la dirección del viento con la altura. Cuando la cizalladura es intensa, puede desorganizar la estructura vertical de un ciclón tropical. Una cizalladura débil, en cambio, permite que el sistema permanezca mejor alineado y organizado. Por esta razón, los ciclones tropicales suelen formarse en ambientes con baja cizalladura vertical.

El Niño modifica precisamente ese ambiente atmosférico. En el Pacífico oriental suele favorecerse una menor cizalladura vertical, mientras que amplias zonas de la cuenca mantienen aguas muy cálidas. La combinación no garantiza que se forme un huracán ni que alcance gran intensidad, pero sí crea un escenario más favorable para su desarrollo y, en algunos casos, para episodios de intensificación rápida.
Polo encontró un ambiente casi perfecto para intensificarse
El huracán Polo es un buen ejemplo de lo que puede ocurrir cuando varios de esos ingredientes coinciden. Mientras se fortalecía frente a las costas de México, el Centro Nacional de Huracanes señalaba temperaturas superficiales del mar superiores a 30 °C, humedad en niveles medios cercana o superior al 70 % y una cizalladura vertical inferior a 10 nudos. Poco después, el organismo describía incluso aguas por encima de 30,5 °C y condiciones prácticamente ideales para una intensificación explosiva.
Hurricane Polo likely received a relatively direct boost from the strongest El Niño on record.
— Ben Noll (@BenNollWeather) September 23, 2026
Surface waters near Polo are around 88°F (31°C), while an El Niño-fueled Kelvin wave has left water warmer than 80°F (26.5°C) extending about 240 feet below the surface. pic.twitter.com/wMBhOQGj9J
Y Polo respondió rápidamente. En apenas 24 horas sus vientos aumentaron alrededor de unos 165 km/h, hasta acercarse a categoría 5. Más tarde, mediciones de los cazahuracanes de NOAA confirmaron que había alcanzado vientos sostenidos de unos 285 km/h y una presión central extraordinariamente baja, de aproximadamente 892 hPa. Polo ya era un monstruo.
Estas condiciones no pueden atribuirse únicamente a El Niño, pero sí son coherentes con el tipo de ambiente que el fenómeno favorece en el Pacífico oriental: un océano muy cálido y una atmósfera con poca cizalladura, capaz de permitir que un ciclón conserve una estructura bien organizada. Polo encontró precisamente esa combinación, mostrando hasta qué punto un entorno favorable puede abrir la puerta a una intensificación extremadamente rápida.
Referencia de la noticia
NOAA, National Weather Service. (2026). Hurricane Polo.