El Niño entra en una nueva etapa: por qué un récord no cuenta toda la historia
El Niño sigue fortaleciéndose, pero un récord puntual no define por sí solo la intensidad del evento. Mientras se acerca el verano, también cambia la forma en que sus impactos pueden sentirse en Chile.

El Niño acaba de alcanzar valores extraordinariamente altos en el Pacífico central, un hito que vuelve a poner el foco sobre la intensidad que ha alcanzado el evento durante las últimas semanas. Pero un récord puntual en la temperatura del océano no significa necesariamente que El Niño haya llegado a su máxima expresión.
La intensidad del fenómeno depende de cómo evolucionan y persisten las anomalías del Pacífico tropical, pero también de la respuesta de la atmósfera. Y mientras los pronósticos todavía apuntan a un fortalecimiento durante los próximos meses, Chile se acerca al verano, una época en la que los impactos de El Niño pueden comenzar a manifestarse de una manera distinta a la que solemos asociar con la temporada de lluvias.
¿Récord significa peak?
Que la temperatura superficial del mar alcance un valor extraordinario en la región Niño 3.4 es una señal llamativa, pero no significa necesariamente que El Niño haya alcanzado ya su máxima intensidad. Los valores diarios o semanales pueden subir y bajar rápidamente, mientras que la evolución del fenómeno se evalúa a escalas más largas y considerando también cómo responde la atmósfera al calentamiento del Pacífico.
De hecho, las condiciones actuales todavía apuntan a un aumento en la intensidad. El último diagnóstico de NOAA indica que El Niño continúa fortaleciéndose, con anomalías de +2,1 °C en Niño 3.4 y superiores a +4 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental. Además, el océano mantiene una gran cantidad de calor bajo la superficie y la circulación atmosférica sigue mostrando una respuesta claramente acoplada al evento.

Los pronósticos también mantienen esa tendencia. Se espera que El Niño continúe intensificándose hacia finales de año con una altísima probabilidad de que alcance una categoría de muy fuerte durante los próximos meses. Incluso existe una probabilidad elevada de que sea el evento más intenso en la historia.
Por eso, el récord reciente debe entenderse más como una fotografía de un evento todavía en evolución que como la confirmación de que El Niño ya llegó a su techo. La verdadera intensidad máxima del evento dependerá de cuánto persista y se fortalezca esta señal oceánica y atmosférica en los próximos meses.
El Niño entra al verano: también cambian sus impactos en Chile
En Chile, buena parte de la atención sobre El Niño suele concentrarse en las lluvias de invierno y primavera, especialmente en la zona central. Pero esa ventana estacional está llegando a su fin y el verano plantea otro escenario: un El Niño fuerte no prolonga simplemente los mismos impactos durante todo el año.
A medida que avanza la primavera y se instala la estación cálida, comienzan a ganar importancia otras expresiones del fenómeno. Entre ellas aparecen las temperaturas anómalas en la costa norte, la influencia sobre las lluvias estivales del Altiplano y cambios en la circulación atmosférica que pueden modificar el comportamiento del clima en distintas regiones del país.
Por eso, si El Niño continúa fortaleciéndose durante los próximos meses, la pregunta deja de ser solamente cuánto puede influir en las precipitaciones y pasa a ser cómo se manifestará durante el verano chileno. La intensidad del evento puede seguir aumentando, pero sus impactos no necesariamente serán los mismos que dominaron durante la temporada lluviosa.