El Niño y un río atmosférico categoría 4: las claves del histórico temporal que golpeó a Chile
El evento extremo de julio dejó lluvias excepcionales desde Atacama hasta Biobío. Un análisis del CR2 explica cómo El Niño, un bloqueo atmosférico y otras oscilaciones climáticas se combinaron para potenciar el temporal.

El prolongado temporal que afectó a Chile entre el 15 y el 21 de julio de 2026 no fue consecuencia de un único fenómeno. De acuerdo con un análisis preliminar del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), detrás de las precipitaciones extremas estuvo la combinación de un intenso evento de El Niño en desarrollo, un río atmosférico conectado con el Pacífico tropical y condiciones atmosféricas favorables para la llegada de tormentas.
El evento dejó personas fallecidas, miles de viviendas afectadas, localidades aisladas y severos daños en caminos, puentes y servicios básicos. Sin embargo, también permitió reducir significativamente el déficit de lluvias que afectaba a Chile central y dejó una importante acumulación de nieve en la cordillera de los Andes.
El Niño no actuó solo
Durante la segunda semana de julio, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de 1,4 °C, mientras el calentamiento también se extendía bajo la superficie del Pacífico ecuatorial.

Aunque un episodio intenso de El Niño puede favorecer inviernos más lluviosos en la zona central, no garantiza que las precipitaciones ocurran. De hecho, entre abril y junio, gran parte del país presentó lluvias escasas y déficits superiores al 70 % entre Coquimbo y Biobío.
El escenario cambió durante julio. La Oscilación Madden-Julian avanzó hacia fases favorables para las lluvias en Chile central, mientras el Modo Anular del Sur ingresó en una fase negativa. La coincidencia de estos factores creó un contexto particularmente favorable para el desarrollo y desplazamiento de sistemas frontales hacia el país.
Un río atmosférico cruzó el Pacífico
El calentamiento del océano tropical aumentó la disponibilidad de vapor de agua, mientras una corriente en chorro subtropical fortalecida ayudó a transportar esa humedad por miles de kilómetros.
Así se formó un río atmosférico zonal que cruzó buena parte del Pacífico y, al aproximarse a Sudamérica, giró hacia el sur siguiendo la costa chilena. El 16 de julio, su transporte integrado de vapor superó los 1.000 kg/m/s cerca del centro-sur, alcanzando categoría 4 en la escala de ríos atmosféricos.
Posteriormente, apareció una segunda rama que avanzó hacia Coquimbo y Atacama. En Chañaral, el transporte de humedad habría superado ligeramente el máximo histórico de julio, mientras en Coquimbo habría sido el segundo mayor desde 1987.
Más de 300 mm en seis días
Entre el sur de Atacama y Biobío, numerosas estaciones acumularon más de 100 mm. Los registros más extremos se concentraron en el sur de Coquimbo y la Región de Valparaíso, donde varias estaciones superaron los 300 mm.
En Santiago, Quinta Normal registró 130 mm durante el evento, con un máximo de 85 mm en 24 horas. El déficit anual de precipitaciones disminuyó desde un 85 % hasta solo un 17 %. En la alta cordillera, Cerro Tres Puntas acumuló 341 mm de nieve equivalente en agua, confirmando la enorme contribución orográfica del temporal.
El CR2 advierte que se trata de un análisis preliminar, pero las cifras ya permiten calificar este episodio como excepcional por su duración, extensión geográfica y acumulación de precipitaciones, especialmente en el Norte Chico.
Referencia de la noticia
CR2. (2026). Análisis CR2 | El evento extremo 15-20 de julio 2026 en el marco de El Niño en desarrollo.