El Niño ya da señales claras en el Pacífico: qué anomalías confirman su avance y cómo podría influir en Chile

El océano y la atmósfera tropical están mostrando condiciones típicas de El Niño. Acá repasamos algunas de las anomalías observadas y los mecanismos físicos que las explican.

Anomalías de temperatura superficial del mar en el periodo del 1 al 7 de junio de 2024. Datos: GAMSSA SST. Fuente: Bureau of Meteorology, Australia.
Anomalías de temperatura superficial del mar en el periodo del 1 al 7 de junio de 2024. Datos: GAMSSA SST. Fuente: Bureau of Meteorology, Australia.

La NOAA ha confirmado que en el Pacífico ecuatorial se observan condiciones oceánicas y atmosféricas asociadas con el fenómeno de El Niño. Esto va mucho más allá de anomalías de temperatura superficial del mar; significa que el fenómeno está acoplado y que tanto el océano como la atmósfera dan señales claras de El Niño.

Si bien es cierto que, para que un evento de El Niño se oficialice en términos operativos, las condiciones deben persistir durante varios meses. Sin embargo, en esta ocasión hay mucha seguridad de que eso va a ocurrir y de que incluso las anomalías observadas ahora se van a intensificar en los próximos meses.

Indicadores oceánicos y atmosféricos en valores El Niño

Dos de los principales indicadores del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) ya muestran valores característicos de El Niño. Por un lado, el océano ha registrado un calentamiento sostenido: en el Pacífico ecuatorial central, específicamente en la región Niño 3.4, la anomalía de temperatura se mantiene cerca de los 0,8 °C.

Este valor supera el umbral operacional de 0,5 °C utilizado por la NOAA y se ubica muy cerca del criterio de 0,8 °C considerado por la Oficina de Meteorología de Australia (BoM).

Pero más allá de los valores operacionales, el calentamiento ha sido sostenido y el patrón espacial ya muestra esa típica huella de un evento de El Niño. De hecho, la costa sudamericana presenta anomalías de temperatura superficial del mar incluso mayores que las del Pacífico central, con valores semanales superiores a 2°C.

Izquierda: evolución del índice relativo El Niño 3.4. Derecha: evolucion del índice de Oscilación del Sur. Fuente: Bureau of Meteorology, Australia.
Izquierda: evolución del índice relativo El Niño 3.4. Derecha: evolucion del índice de Oscilación del Sur. Fuente: Bureau of Meteorology, Australia.

La atmósfera también se muestra muy "tipo El Niño". El índice de Oscilación del Sur (IOS), que mide las diferencias de presión entre el Pacífico central y occidental, está en valores negativos típicos de El Niño. Esto quiere decir que la presión atmosférica se ha debilitado en el Pacífico central y se ha intensificado en el Pacífico occidental.

Esto eventualmente tendrá repercusiones en el clima de Chile, ya que el Anticiclón Subtropical que domina las presiones frente a la costa de Chile debería debilitarse a medida que El Niño se mantiene y gana fuerza.

Todo está sucediendo

Son múltiples las perturbaciones atmosféricas y oceánicas que se esperan en el Pacífico tropical bajo la presencia de El Niño. En condiciones normales, la convección (tormentas intensas y precipitación) domina en el Pacífico occidental, lo que genera bajas presiones en superficie y el ascenso de aire (rama ascendente de la celda de Walker).

El viento en altura es del oeste y la rama descendente de la celda de Walker se ubica en el Pacífico central. La circulación la cierra el viento cercano a la superficie del este.

Con El Niño, todo cambia. La convección se desplaza hacia el Pacífico central, lo que genera una celda ascendente de aire, modificando la celda de Walker. En altura, el viento del oeste se debilita y comienza a dominar el viento del este, mientras que en superficie los vientos del este se debilitan.

Izuierda: anomalías de OLR, viento cercano a la superifice y viento en altura. Derecha: evolución espacio-temporal del contenido de calor en el Pacífico ecuatorial superior. Fuente: NOAA-CPC.
Izuierda: anomalías de OLR, viento cercano a la superifice y viento en altura. Derecha: evolución espacio-temporal del contenido de calor en el Pacífico ecuatorial superior. Fuente: NOAA-CPC.

Todos estos elementos se están observando actualmente. Las anomalías negativas de OLR en el Pacífico central dan cuenta de más convección de lo normal. Por su parte, en superficie, el viento muestra anomalías del oeste (debilitamiento de los vientos del este) y, en altura, un debilitamiento de los vientos del oeste.

Además, un par de anticiclones anómalos en altura se han formado cerca del ecuador. Esto puede indicar una fuerte divergencia en altura, producto de la convección intensificada y la liberación de calor adicional. Este par de anticiclones, uno en cada hemisferio, también puede repercutir en el clima de Chile, dado que es el origen de la onda de Rossby atmosférica que típicamente se propaga por el Pacífico Sur en eventos de El Niño y modifica los patrones de lluvia en Chile.