¿Fue un tornado en Longaví? La DMC detecta una nube embudo, pero sin evidencia de que tocara el suelo
Los videos grabados durante la tarde del domingo 20 de septiembre mostraron una formación similar a un embudo sobre Longaví, mientras fuertes vientos derribaban árboles y desprendían techumbres. Tras revisar los registros, la DMC señaló que no existe evidencia concluyente para confirmar un tornado.

Durante algunos minutos, las imágenes parecían dejar pocas dudas. Una formación con aspecto de embudo apareció sobre sectores rurales de Longaví, en la Región del Maule, mientras vecinos reportaban árboles caídos, techumbres desprendidas y daños en el tendido eléctrico.
Los primeros antecedentes circularon cerca de las 18:00 horas del domingo 20 de septiembre. Algunos reportes hablaron de un posible tornado; sin embargo, luego del análisis de los antecedentes, la DMC entregó una interpretación más cautelosa.
La DMC vio una nube embudo, pero no evidencia de contacto con el suelo
El meteorólogo Patricio Silva de la DMC explicó que el organismo revisó los registros audiovisuales disponibles y las condiciones atmosféricas presentes durante el episodio. El análisis encontró indicios compatibles con una nube tipo embudo, aunque sin pruebas de que la rotación alcanzara la superficie.

Silva señaló que la formación se observaba a una distancia considerable del suelo y que, con la información disponible, no existían antecedentes concluyentes para confirmar la ocurrencia de un tornado.
Esta diferencia resulta fundamental. Ver una estructura con forma de embudo en una fotografía o video no basta por sí sola para clasificar el fenómeno como tornado. Por eso, la lectura preliminar de Meteorología apunta a que los daños registrados en Longaví estuvieron asociados principalmente a fuertes rachas de viento en un ambiente muy inestable.
Corriente en chorro y aire frío: la combinación detrás del fuerte viento
El episodio ocurrió después del paso de un sistema frontal, cuando la zona central permanecía bajo condiciones de inestabilidad postfrontal. Durante la tarde también existían condiciones favorables para el desarrollo de tormentas eléctricas. A esta situación se sumaron dos ingredientes atmosféricos destacados por la DMC:
- Corriente en chorro: durante la mañana se ubicaba al sur de la Región de Coquimbo y posteriormente se desplazó hacia la precordillera del Maule.
- Aire frío en niveles bajos: una masa de aire frío, presente por debajo de aproximadamente 1.500 metros, avanzó desde el sur hacia sectores precordilleranos de Ñuble y Maule.
La interacción entre ambos procesos, dentro de una atmósfera inestable, favoreció un aumento localizado de la velocidad del viento. Esto ayuda a explicar que los daños hayan sido importantes en algunos puntos sin que, hasta ahora, exista evidencia suficiente para atribuirlos directamente a un tornado.
Árboles caídos, techumbres desprendidas y daños eléctricos
Los efectos del viento se concentraron principalmente en sectores rurales de Longaví. Senapred informó inicialmente de desprendimientos de techumbres, caída de árboles y afectaciones al tendido eléctrico en el sector La Tercera. Equipos municipales y bomberos trabajaron en el despeje de caminos y en el levantamiento de los daños.
#Longaví Así quedó el sector rural de Lomas de la Tercera luego del paso del tornado que afectó a la zona. @RedGeoChile @reddeemergencia @sepulinares @nimbusmeteorol @NodoRiesgo @bombabelloto @cleivamoris @djgraff_German @nodoriesgo @RNE_Alpha_8 pic.twitter.com/pc2iy2zuDU
— Alejandro Alegria (@alegriagonzaa) September 20, 2026
Los primeros balances no informaron de personas lesionadas. Durante la emergencia se mantuvo además la Alerta Temprana Preventiva para la Región del Maule por evento meteorológico, vigente desde el 16 de septiembre.
¿Nube embudo o tornado? La huella en superficie es clave
Casos como el de Longaví muestran por qué la clasificación de estos fenómenos no siempre puede hacerse solo a partir de imágenes tomadas a distancia. Además del análisis de videos, los meteorólogos pueden revisar la estructura de la tormenta, la dirección de los daños, observaciones meteorológicas y, cuando están disponibles, datos de radar u otros instrumentos.
En este caso, la DMC reconoce indicios de una nube embudo, pero hasta ahora, el episodio se mantiene caracterizado como un evento de fuertes rachas de viento asociado a condiciones de inestabilidad.