Las nuevas geonautas: chilenas descienden a lo más profundo de la Fosa de Atacama en una expedición histórica

La primera etapa de la misión conjunta entre Chile y China completó 18 inmersiones en la zona más profunda del Pacífico sudoriental, con hallazgos biológicos y geológicos clave.

Las científicas chilenas se sumergieron en la zona más profunda del Pacífico para estudiar terremotos, sedimentos y vida extrema. Crédito de la imagen: IMO.
Las científicas chilenas se sumergieron en la zona más profunda del Pacífico para estudiar terremotos, sedimentos y vida extrema. Crédito de la imagen: IMO.

Cuando el buque madre Tan Suo Yi Hao zarpó desde Valparaíso un día de verano, pocos imaginaban que a bordo viajaba el equipo que reescribiría los mapas de la exploración extrema.

Durante tres semanas, la expedición JCATE 2026 —alianza entre el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción y el Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas de la Academia China de Ciencias— realizó 18 inmersiones en uno de los territorios más extremos del planeta.

El resultado es técnico e histórico. Por primera vez, mujeres chilenas descendieron a la zona hadal de la Fosa de Atacama, ampliando las fronteras científicas y simbólicas de la exploración oceánica.

Qué se esconde en el fondo marino

Chile se ubica sobre una falla geológica activa, de esas que cada cierto tiempo sacuden ciudades y cambian costas.

Se sabe que anticipar cuándo ocurrirá el próximo gran sismo es imposible sin entender qué pasa exactamente en el lugar donde todo se origina: el contacto entre placas, a miles de metros bajo el agua.

Antes de esta expedición, los modelos usados para calcular riesgos sísmicos se basaban en imágenes tomadas desde barcos, a distancia. Es como tratar de adivinar de qué está hecha una torta mirándole solo el envoltorio.

Ahora, por primera vez, hay muestras físicas traídas directo desde la línea de fuego, desde el lugar exacto donde la energía se acumula durante siglos hasta que un día, en segundos, se libera.

Mujeres que bajan al abismo

En una disciplina históricamente dominada por hombres, esta etapa de la expedición dejó importantes precedentes.

La geofísica Valeria Cortés del IMO se convirtió en la primera mujer en descender a la Fosa de Atacama, alcanzando los 7 mil 680 metros. Su trabajo busca vincular procesos geológicos profundos con el riesgo de megaterremotos en Chile.

En una entrevista publicada por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, Cortés aclaró que “esperamos publicar artículos científicos, pero lo que más me interesa, a largo plazo, es aportar a que nuestro país esté preparado frente a futuros eventos geológicos”.

Días después, la geóloga Paola Peña, funcionaria del Sernageomin, descendió hasta los 7 mil 592 metros para estudiar procesos de sedimentación y erosión submarina.

Su especialidad es la geomorfología marina, es decir, estudiar cómo el fondo marino cambia con el tiempo, cómo la erosión y los sedimentos van esculpiendo ese paisaje que nadie ve.

Leer ese registro permite saber, por ejemplo, si un tsunami antiguo fue particularmente violento o si un terremoto levantó la costa en el pasado.
Leer ese registro permite saber, por ejemplo, si un tsunami antiguo fue particularmente violento o si un terremoto levantó la costa en el pasado.

El reconocimiento no tardó en llegar desde la superficie. El 11 de febrero, justo cuando se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, recibió a Cortés y Peña en un encuentro que buscaba visibilizar lo que hasta hace poco parecía imposible: dos chilenas bajando a lo más profundo del océano y volviendo para contarlo.

La segunda zambullida

La primera etapa de JCATE 2026 terminó con 18 inmersiones exitosas y un cargamento de muestras que mantendrá ocupados a los laboratorios durante meses. Pero el buque no se detuvo.

Apenas atracó en Antofagasta para cambiar tripulación, zarpó de nuevo con un equipo fresco liderado por Mauricio Urbina, con el objetivo de descifrar la supervivencia biológica en condiciones de oscuridad y presión extrema.

Cada muestra recolectada y cada descenso aportan piezas a un rompecabezas mayor: entender cómo interactúan océano, clima y tectónica en una región especialmente vulnerable.

La Fosa de Atacama sigue siendo un territorio oscuro, pero ya no es un vacío en el mapa científico chileno. A más de ocho kilómetros bajo la superficie, donde la presión es extrema y la luz no llega, hoy hay datos, muestras y nombres propios.

Referencias de la noticia

IMO. (2026). Exploradores del Abismo: el histórico balance de la primera etapa de JCATE 2026 en la Fosa de Atacama. Comunicado publicado en Noticias UdeC.

FCFM. (2026). Entrevista a graduada Valeria Cortés Rivas: “Nunca pensé que la ciencia me llevaría a tantas aventuras”. Publicada en la web de la Facultad.