Los ruidos “fantasma” que el oído humano no puede oír, pero que afectan negativamente al estado de ánimo

Existen sonidos presentes en la naturaleza o generados por las actividades de cualquier ciudad que el oído humano no puede percibir. Sin embargo, sus efectos en el cuerpo son evidentes y no son positivos.

Un hipopótamo, uno de los muchos animales que pueden percibir el infrasonido, como quizás lo hicieron los humanos en el pasado.
Un hipopótamo, uno de los muchos animales que pueden percibir el infrasonido, como quizás lo hicieron los humanos en el pasado.

Las ondas sonoras con frecuencias demasiado bajas para ser percibidas por el oído humano son, sin embargo, registradas por el cerebro y pueden tener efectos medibles en el estado de ánimo y los niveles de estrés.

Un experimento canadiense realizado con una muestra de 36 personas demostró que los sujetos expuestos a infrasonidos presentaban síntomas asociados al estrés, como irritabilidad, tristeza y niveles elevados de cortisol.

Este estudio podría generar cambios en la vida cotidiana. Por ejemplo, se sabe que las turbinas eólicas emiten sonidos de baja frecuencia, aunque también podría modificar la forma en que se gestionan ciertas actividades en las ciudades.

Un dato interesante: según el profesor Schmaltz, coautor del estudio, la reacción del cuerpo humano a los infrasonidos podría explicar por qué algunas personas experimentan sensaciones desagradables en lugares abandonados o casas consideradas "embrujadas".

Entonces, no se trataría de fantasmas, sino probablemente de viejas tuberías u otras estructuras que emiten ondas sonoras de baja frecuencia.

¿Qué son los infrasonidos?

Los infrasonidos son ondas sonoras con una frecuencia inferior a 20 Hz y, por lo tanto, inaudibles para el oído humano. Pueden propagarse a grandes distancias e incluso atravesar obstáculos.

Estas ondas son de origen tanto natural como artificial. Las fábricas, las tuberías y diversas actividades humanas suelen generar infrasonido.

Instrumentos como los sismógrafos permiten detectar el infrasonido presente en la naturaleza a frecuencias muy bajas. Las primeras ondas de este tipo se registraron a nivel mundial durante la devastadora erupción del volcán Krakatoa en 1883.

En la naturaleza, los terremotos generan sonidos de muy baja frecuencia, entre otras cosas.
En la naturaleza, los terremotos generan sonidos de muy baja frecuencia, entre otras cosas.

Diversos animales, como delfines, hipopótamos, elefantes y muchos otros, utilizan estas particulares ondas sonoras para comunicarse o detectar peligros. Pero que los seres humanos no las perciban de manera consciente no significa que sean inmunes a ellas. De hecho, la capacidad del cuerpo humano para reaccionar a estos estímulos podría ser una herencia de un pasado ancestral.

Cómo los sonidos que el oído no percibe modifican el estado de ánimo

El experimento realizado por investigadores de la Universidad MacEwan, en Canadá, analizó a un grupo diverso de personas a las que se les hizo escuchar música relajante o estresante. En las pistas musicales de la mitad de los participantes también se incluyeron infrasonidos ocultos con una frecuencia de 18 Hz.

Se tomaron muestras de saliva antes y después del experimento para evaluar los niveles de cortisol, mientras que, tras escuchar la música, los participantes describieron su estado emocional.

Las diferencias entre quienes escucharon infrasonidos y quienes no estuvieron expuestos fueron evidentes.

Las personas expuestas a los infrasonidos afirmaron haber percibido la música como triste, dijeron sentirse menos involucradas y más irritables, además de presentar niveles más altos de cortisol.

Algunas personas aseguraron haber escuchado los infrasonidos y otras no, pero las reacciones físicas en quienes creían haberlos percibido no fueron más evidentes. Esto demuestra que la autosugestión y el condicionamiento psicológico no tuvieron ningún papel relevante.

Los efectos prácticos de la investigación sobre infrasonidos

Se sabe que las ondas sonoras de entre 0,5 y 10 Hz, cuando tienen un volumen elevado, pueden hacer vibrar el vestíbulo del oído. Sin embargo, todavía no está completamente claro cuál es el mecanismo mediante el cual el cuerpo reacciona a las ondas sonoras de baja frecuencia.

Menos claro aún es cómo podría reaccionar el cuerpo humano a frecuencias incluso más bajas que las utilizadas en el experimento descrito, o a una combinación de distintas frecuencias, como ocurre habitualmente en ambientes urbanos y espacios habitados.

De todos modos, queda en evidencia que una exposición prolongada a los infrasonidos no sería saludable. Los efectos observados en las personas estudiadas ocurrieron de manera lo suficientemente masiva y sistemática como para ser reconocidos como patrones por los algoritmos utilizados durante la investigación.

Una producción elevada de cortisol durante períodos prolongados afecta negativamente tanto al cuerpo como al estado de ánimo. Por eso, profundizar en esta materia podría abrir paso a nuevas normativas urbanas, por ejemplo, relacionadas con el tráfico, las obras de construcción y las instalaciones en edificios.

Referencias de la noticia

- Science Daily - The creepy feeling in old buildings might have a surprising cause. mayo 2026.

No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

+ Seguir a Meteored