¿Podría ocurrir en Chile un aluvión glaciar como el de Nepal? Expertos advierten que el riesgo existe en los Andes

El desastre ocurrido en la frontera entre Nepal y el Tíbet dejó cientos de víctimas y volvió a poner la mirada sobre un riesgo que también existe en los Andes

En solo diez minutos, inmensas masas de agua y escombros recorrieron una distancia de 20 kilómetros, con consecuencias devastadoras para miles de personas en la región fronteriza entre Nepal y China. Créditos de la imagen: REUTERS - Navesh Chitrakar.
En solo diez minutos, inmensas masas de agua y escombros recorrieron una distancia de 20 kilómetros, con consecuencias devastadoras para miles de personas en la región fronteriza entre Nepal y China. Créditos de la imagen: REUTERS - Navesh Chitrakar.

El agua bajó de golpe por el valle, arrastrando rocas, hielo y tierra. En pocos minutos, la crecida cubrió caminos, destruyó viviendas y dejó una estela de destrucción. Todo había comenzado más arriba, cuando una avalancha bloqueó el cauce del río y formó una barrera natural. Detrás de ella, el agua siguió acumulándose hasta que el dique cedió.

Esa habría sido parte de la secuencia que desencadenó la devastadora inundación del 25 de agosto en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Para el geógrafo José Araos, de la Universidad de Chile, el desastre deja una advertencia que también alcanza a los Andes: aquí existen condiciones capaces de provocar fenómenos similares.

Cuando varios eventos se juntan en el peor momento

Lo ocurrido en Nepal no tuvo una sola causa. Un sismo de magnitud 5,2, lluvias intensas, temperaturas en aumento y una montaña debilitada fueron preparando el escenario.

Luego, parte de un glaciar situado a unos 5.200 metros de altura se habría desprendido. La avalancha de hielo y rocas bloqueó la parte alta del río Bhote Koshi, como si un enorme tapón hubiera cerrado de golpe su cauce. El agua siguió llegando y comenzó a acumularse detrás de ese bloqueo. La crecida posterior se transformó en una inundación repentina.

Chile ya conoce la fuerza de estos vaciamientos

La escena puede parecer propia de las grandes montañas asiáticas, pero basta mirar hacia el sur de Chile para encontrar episodios que muestran una dinámica parecida.

En 1989, la Laguna del Cerro Largo liberó 229 millones de metros cúbicos de agua tras el colapso de una barrera natural. El flujo arrasó bosques y viviendas, y transformó el valle del río Soler.

Los vaciamientos glaciares ya han transformado paisajes de la Patagonia chilena. Bosques, ríos y valles pueden cambiar en poco tiempo cuando enormes masas de agua encuentran una salida.
Los vaciamientos glaciares ya han transformado paisajes de la Patagonia chilena. Bosques, ríos y valles pueden cambiar en poco tiempo cuando enormes masas de agua encuentran una salida.

El lago Cachet II también ha vaciado enormes cantidades de agua en varias ocasiones desde 2008, elevando el nivel del río Baker en más de cuatro metros. Y en 2020, el lago Greve drenó cerca de 4 mil millones de metros cúbicos.

En ese último caso, la distancia evitó pérdidas humanas. Pero no todos los lagos glaciares están tan lejos de zonas habitadas.

Una tina llena hasta el borde, pero a escala de montaña

Cuando un glaciar retrocede, puede dejar depresiones donde se acumula el agua. Algunas quedan contenidas por morrenas, que son barreras naturales formadas por rocas y sedimentos.

Estas barreras pueden mantenerse estables durante años, pero una avalancha, un sismo, una lluvia intensa o el desprendimiento de una ladera pueden alterar ese equilibrio.

La imagen más cercana es la de una tina llena hasta el borde. Un golpe brusco puede hacer que el agua salte hacia afuera. En un lago glaciar, una avalancha puede generar una ola capaz de superar o erosionar su barrera y liberar millones de metros cúbicos de agua.

Desde abajo, un glaciar o una laguna de montaña pueden parecer quietos, casi inalterables. Pero el hielo se derrite, el agua busca nuevas salidas y las laderas cambian con la temperatura, las lluvias y los sismos.

Eso fue lo que dejó al descubierto el desastre del Himalaya. En la montaña, basta que una pieza caiga para empujar a la siguiente, y en los Andes, donde desde lejos los glaciares parecen inmóviles, esa posibilidad también forma parte del paisaje.

Referencia de la noticia

Araos J.. (2026). Lecciones del desastre del Himalaya y la urgencia de la ciencia andina.