Si tienes que gritar a un brazo de distancia, la fonda ya está demasiado fuerte para tus oídos
Entre música, conversaciones y parlantes, una jornada de fonda puede acumular muchas horas de exposición sonora. Hay una señal que tus oídos pueden darte cuando ya fue suficiente.

Llegas a la fonda, buscas dónde sentarte y empiezas a conversar, pero la música está fuerte. Para que la persona que tienes al lado te escuche, tienes que levantar la voz. Un rato después, cerca del escenario, ya casi estás gritando.
Ese volumen puede parecer normal en la celebración, pero tus oídos lo resienten. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que escuchar sonidos de 80 decibeles puede ser seguro por varias horas, pero mientras más fuerte sea el ruido, lo recomendable es no exponerse demasiado. Y en una fonda, la música no es la única fuente de sonido.
Una cosa es bailar un rato y otra trabajar junto a los parlantes
Música en vivo, parlantes, animadores, conversaciones y gritos se mezclan durante varias horas. Para quien va a pasar un rato, la exposición puede ser acotada. Para quienes trabajan en estos lugares, en cambio, la jornada puede significar muchas más horas cerca de fuentes de sonido intenso.
Algo parecido ocurre con quienes viven en los alrededores de recintos donde se realizan celebraciones.
El Instituto de Salud Pública (ISP) advierte que la exposición prolongada al ruido puede provocar pérdida auditiva temporal o permanente.
Alejarte unos metros puede cambiar la exposición
Cuando comienza la música, todos queremos acercarnos al escenario, pero cuanto más cerca estás de los parlantes, mayor puede ser la intensidad sonora que reciben tus oídos.
Por eso, moverse unos metros puede hacer una diferencia. También sirve salir periódicamente a un lugar tranquilo y hacer pausas durante la jornada.

La OMS recomienda estas pausas en eventos con música amplificada y considera útiles los protectores auditivos, especialmente cuando se permanece cerca de fuentes de sonido intenso durante bastante tiempo.
No necesitas andar contando decibeles para saber que llegó el momento de alejarte un poco. Hay una señal todavía más fácil de reconocer.
Ese pitido después de la fonda no aparece porque sí
Llegas a casa, todo queda en silencio y entonces lo notas: un zumbido o pitido que no estaba ahí antes. También puede aparecer esa sensación de tener los oídos “tapados”.
Una referencia práctica puede ayudar durante la celebración: si tienes que gritar para que alguien situado a un brazo de distancia pueda escucharte, el ambiente probablemente es demasiado ruidoso.
Y si después de la exposición el zumbido o la pérdida de audición persisten, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Este 18 habrá cueca, música y conversaciones que se alargan hasta tarde. No hace falta alejarse de todo eso para cuidar los oídos. A veces basta con separarse un poco de los parlantes, salir unos minutos a un lugar tranquilo y volver después. Entre una cueca y otra, también vale la pena hacerle un espacio al silencio.
Referencia de la noticia
Portal Red Salud. (2026). Fondas, música y celebraciones: expertos entregan claves para cuidar la audición durante el “18”.