Una alternativa a los trasplantes de hígado: un avance revolucionario en la medicina generativa

Las terapias regenerativas y la biotecnología pueden reducir la necesidad de cirugía invasiva: un importante descubrimiento médico abre el camino a soluciones innovadoras para tratar las enfermedades hepáticas más graves sin recurrir a trasplantes.

Una nueva investigación en bioingeniería de tejidos se centra específicamente en las células hepáticas.
Una nueva investigación en bioingeniería de tejidos se centra específicamente en las células hepáticas.

En Italia se realizan aproximadamente 1.700 trasplantes de hígado al año. Esta elevada cifra sitúa al país entre los principales proveedores mundiales de este tipo de procedimiento, pero las listas de espera suman un promedio de otros 1.500 pacientes cada año, con tiempos de espera que pueden variar entre siete meses y un año.

No solo en Italia, sino también a nivel mundial, la limitada disponibilidad de órganos para trasplante es un problema fundamental, agravado por el problema del rechazo de órganos.

Una alternativa sería la bioingeniería de tejidos, es decir, la creación de órganos artificiales. Sin embargo, hasta la fecha, la investigación en este campo no ha arrojado resultados particularmente satisfactorios, ya que los órganos creados en laboratorio son demasiado pequeños o no sobreviven a la implantación.

Un estudio publicado en Science Advances por un equipo del MIT liderado por Amy E. Stoddard ha revelado un avance que podría revolucionar el campo de la medicina regenerativa, y no solo en los trasplantes de hígado.

Un sistema innovador para regenerar el hígado.

Los investigadores que participaron en el estudio lograron crear células hepáticas en el laboratorio y equiparlas con un sistema para regular su crecimiento. Las células hepáticas han sido modificadas genéticamente mediante la inserción de una secuencia de ADN que permite controlar su desarrollo.

Las células así creadas fueron implantadas en ratones. Una vez dentro de los organismos huéspedes, comenzaron a crecer y a formar estructuras tridimensionales similares a las del hígado, siguiendo patrones presentes en el desarrollo embrionario .

Esto también significa que las células pueden conectarse espontáneamente con otros tejidos, como los vasos sanguíneos, que les suministran oxígeno y nutrientes esenciales para su supervivencia.

Las noticias más importantes

Esta investigación presenta dos innovaciones fundamentales. La primera es la capacidad de controlar el desarrollo celular desde el exterior. Esto nos permite sortear uno de los principales factores de riesgo de la medicina regenerativa, a saber, el crecimiento descontrolado de tejido nuevo que puede conducir al desarrollo de tumores.

La capacidad de desencadenar o desactivar el crecimiento celular generalmente se proporciona mediante fármacos, a través de los cuales se activan genes insertados artificialmente. La otra gran innovación es la capacidad de cultivar tejidos dentro del organismo huésped, sin que el órgano tenga que desarrollarse completamente fuera y luego ser implantado.

De esta forma, el nuevo órgano puede adaptarse al cuerpo en términos de función, forma y tamaño, reduciendo el riesgo de crisis de rechazo, por ejemplo, interactuando con el sistema inmunitario y alimentándose de forma natural.

También sería posible generar el nuevo órgano a partir de células extraídas directamente de los pacientes, eliminando la necesidad de fármacos inmunosupresores.

El futuro de la investigación

Hasta la fecha, la experimentación se encuentra en la fase preclínica y ha dado lugar a diversos éxitos, pero se ha centrado únicamente en modelos animales que no pueden replicar completamente la fisiología humana.

Las pruebas de laboratorio apuntan a nuevas vías para probar tratamientos en pacientes humanos.
Las pruebas de laboratorio apuntan a nuevas vías para probar tratamientos en pacientes humanos.

Además, una vez que se hayan verificado factores importantes como la estabilidad a largo plazo de los órganos y la capacidad de las células para replicar las múltiples funciones que normalmente realiza el hígado humano, la posibilidad de recrear órganos completamente funcionales podría utilizarse para probar nuevos fármacos in vivo.

Los resultados obtenidos son, no obstante, relevantes porque allanan el camino hacia el tratamiento de afecciones como la insuficiencia hepática aguda, que actualmente solo puede resolverse mediante trasplantes.

Aunque la investigación del MIT se centró en el hígado, otros órganos y tejidos también se vieron afectados por el descubrimiento. Entre ellos se incluyen, por ejemplo, el páncreas, partes del sistema endocrino y el tejido muscular .

Referencia de la noticia

Amy E. Stoddard y col. - Control sintético del crecimiento de tejido hepático artificial implantado. Science Advances (abril de 2026)

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