18 meses de oscuridad absoluta: el evento volcánico que destruyó cosechas y cambió el clima de la Tierra en el siglo VI

Una gran erupción volcánica oscureció el cielo durante meses en el año 536, provocó un brusco enfriamiento y desencadenó malas cosechas, hambre y profundas consecuencias sociales.

La gran erupción del año 536 provocó un cambio en el clima a nivel global.
La gran erupción del año 536 provocó un cambio en el clima a nivel global.

Hubo un momento de la historia en el que la luz del sol se volvió extremadamente débil, el verano perdió buena parte de su calor y las cosechas comenzaron a fallar. No fue un eclipse, sino la consecuencia de una enorme perturbación volcánica ocurrida en el año 536.

Durante ese tiempo, la luz diurna habría sido extraordinariamente tenue en amplias zonas de Europa, Oriente Medio y Asia, con evidencias climáticas que a posteriori han permitido comprobar que aquellas descripciones no eran simplemente relatos apocalípticos: algo extraordinario ocurrió realmente en la atmósfera terrestre.

¿Qué ocurrió en el año 536?

La explicación está en una gran erupción volcánica cuyo lugar exacto todavía no está completamente determinado, planteado inicialmente en Islandia, aunque las investigaciones paleoclimáticas muestran que la señal volcánica registrada en los hielos y otros archivos naturales puede ser más compleja.

Dicha erupción liberó enormes cantidades de aerosoles volcánicos, especialmente los compuestos de azufre que pueden permanecer suspendidos en las capas altas de la atmósfera. Desde allí pueden dispersarse a enormes distancias y reducir la cantidad de radiación solar que alcanza la superficie terrestre. Los testigos de la época percibieron precisamente ese cambio en la luminosidad.

El sol no desapareció: la atmósfera bloqueó parte de su luz

Hablar de “18 meses de oscuridad” puede hacernos imaginar una noche permanente, pero no fue realmente así, ya que el sol continuó saliendo cada día, pero su luz llegaba a la superficie mucho más debilitada.

El historiador bizantino Procopio describió que el sol daba luz “sin brillo”, mientras que otro testimonio señalaba que durante 18 meses la luz diurna era apenas una sombra.

Los árboles también registraron aquel cambio climático

Los anillos de crecimiento de los árboles funcionan como una especie de archivo climático natural, y cuando las condiciones ambientales son favorables, determinadas especies pueden desarrollar anillos más anchos. Si estamos en un periodo frío o desfavorable, el crecimiento puede reducirse considerablemente.

Las reconstrucciones climáticas muestran que el verano de 536 fue excepcionalmente frío en numerosas regiones del hemisferio norte. Diferentes reconstrucciones sitúan el descenso de las temperaturas estivales europeas aproximadamente entre 1,6 y 2,5 ºC respecto al promedio de las décadas anteriores.

El frío llegó en el peor momento posible

La agricultura depende de que exista una combinación adecuada de temperatura, radiación solar y disponibilidad de agua. Una alteración brusca de cualquiera de esos elementos puede reducir el rendimiento de las cosechas, y si además el episodio se prolonga durante varios años, las consecuencias pueden acumularse.

En Irlanda, por ejemplo, las crónicas registraron en el año 536 un fracaso de la producción de pan. Y el problema no terminó aquel año. Después de la erupción del año 536, se produjeron otras grandes erupciones alrededor de 540 y 547, prolongando y reforzando el episodio frío. Las investigaciones climáticas han relacionado esta sucesión de perturbaciones con uno de los periodos de enfriamiento más importantes de los últimos dos milenios.