Así funciona el geotextil, el escudo que está evitando deslizamientos y derrumbes
Más que una simple tela, el geotextil es la armadura invisible que sostiene la infraestructura moderna. Sus propiedades de filtración, separación y refuerzo están previniendo desastres naturales y garantizando la estabilidad de los suelos más complejos.

En la ingeniería civil moderna, no todas las innovaciones son visibles a simple vista. De hecho, algunas de las soluciones más determinantes para la seguridad de las carreteras y edificios están cubiertas, como el geotextil, un material sintético y permeable que se ha convertido en un aliado para prevenir desastres naturales como deslizamientos y derrumbes.
¿Qué es el geotextil y cuál es su función?
El geotextil es una malla compuesta generalmente de polímeros como el polipropileno, el poliéster o el polietileno. Se instala en contacto con el suelo, la roca u otros materiales con el fin de reforzar o proteger, siendo el producto geosintético más utilizado en proyectos de ingeniería civil, geotécnica y ambiental.
Su función en una obra es garantizar que el terreno se comporte de manera estable frente a factores externos, como la lluvia o la presión de carga en una carretera, por ejemplo.
Este material es una especie de escudo contra las filtraciones, ya que permite el paso libre del agua, pero retiene las partículas sólidas, evitando que se creen huecos que debiliten la estructura; actúa como una barrera física entre capas de distinta granulometría en construcción de vías, por ejemplo, evitando grietas y hundimientos; e impide deslizamientos en taludes y pendientes pronunciadas, porque absorbe los esfuerzos de tracción que el suelo por sí solo no podría soportar.
Evolución y nuevos tipos de geotextiles
Aunque aproximadamente el 98 % de los geotextiles se fabrican con plásticos no degradables, la industria está evolucionando hacia opciones más innovadoras. Hoy es posible encontrar geotextiles biodegradables fabricados con fibras naturales (como el yute, el coco o el lino) o con biopolímeros industriales (como el ácido poliláctico o PLA).
Están diseñados para estabilizar el suelo temporalmente y descomponerse de forma natural después de unos meses o años, cuando la vegetación plantada es capaz de asumir la función de control de erosión por sí misma.

También han surgido los geotextiles inteligentes que incorporan sensores de fibra óptica o recubrimientos de grafeno directamente en el tejido. Este tipo de material, además de reforzar el terreno, permite el monitoreo de la salud estructural en tiempo real, detectando tempranamente deformaciones mecánicas, cambios de presión, temperatura o humedad en infraestructuras como presas y terraplenes ferroviarios.
En tanto, los geotextiles de alto rendimiento utilizan fibras inorgánicas y compuestas (como fibra de vidrio o de basalto) e incluso nanomateriales para resistir entornos químicos complejos o temperaturas extremas.
Beneficios de su implementación en infraestructuras
El uso de este material no solo es una cuestión de seguridad, sino también de eficiencia. Los geotextiles sintéticos destacan por su larga vida útil, pudiendo permanecer intactos durante décadas en aplicaciones de refuerzo subterráneas o permanentes. Pero son susceptibles a la degradación si quedan expuestos a factores ambientales como la luz ultravioleta, la fricción, los cambios térmicos y la humedad.

En cuanto al costo, son en general una solución rentable y fácil de usar en proyectos de ingeniería. Sin embargo, al ser plásticos, su degradación a largo plazo genera la acumulación de microplásticos y la filtración de aditivos químicos contaminantes en el suelo y el entorno. Por lo mismo, se ha avanzado en alternativas de fibras vegetales, que son biodegradables y no generan residuos plásticos, aunque tienen menor durabilidad.
Con todo, los geotextiles biodegradables llaman cada vez más la atención por sus beneficios adicionales, ya que, al ser de fibras naturales, tienen una alta capacidad de absorción de agua, lo que reduce el escurrimiento de la tierra durante lluvias intensas y, en periodos de sequía, libera gradualmente la humedad retenida, creando un entorno óptimo para el crecimiento de las plantas.
Referencias de la noticia
Wu, H., Yao, C., Li, C., Miao, M., Zhong, Y., Lu, Y., & Liu, T. (2020). Review of Application and Innovation of Geotextiles in Geotechnical Engineering. Materials, 13(7), 1774.
Prambauer, M., Wendeler, C., Weitzenböck, J., & Burgstaller, C. (2019). Biodegradable geotextiles – An overview of existing and potential materials. Geotextiles and Geomembranes, 47(1), 48-59.