Bloqueos atmosféricos: el “muro” invisible que puede dejar a Chile sin lluvia durante días o semanas

Los bloqueos atmosféricos pueden mantener condiciones meteorológicas persistentes durante días o semanas, en respuesta a cambios en la circulación de gran escala y forzantes tropicales remotas.

Ejemplo de bloqueo atmosférico sobre el Pacífico sur y su influencia sobre la circulación en latitudes medias. Fuente: GFS, Albany University.
Ejemplo de bloqueo atmosférico sobre el Pacífico sur y su influencia sobre la circulación en latitudes medias. Fuente: GFS, Albany University.

En ocasiones, el tiempo sobre el sur de Sudamérica parece quedarse detenido. Durante varios días, o incluso semanas, los sistemas frontales dejan de avanzar desde el océano Pacífico y se rehúsan a provocar precipitaciones en el centro y sur de Chile, mientras condiciones despejadas y estables dominan amplias regiones de Chile y Argentina.

Detrás de estos episodios se encuentran los llamados bloqueos atmosféricos, configuraciones de gran escala capaces de alterar el desplazamiento habitual de las tormentas y los sistemas de baja presión en latitudes medias.

Los bloqueos atmosféricos no son algo exclusivo de Sudamérica, por supuesto, ocurren en todo el mundo, y muchas veces sus causas se relacionan con cambios en la circulación atmosférica que se originan a miles de kilómetros de distancia.

¿Qué son los bloqueos atmosféricos?

En latitudes medias, la circulación atmosférica está dominada por vientos del oeste que circulan alrededor del planeta. Asociada a ellos se encuentra la corriente en chorro (o jet stream), una estrecha banda de vientos muy fuertes en altura que, de alguna manera, guía la trayectoria de las bajas presiones.

Sin embargo, este flujo no siempre sigue una trayectoria uniforme. Muchas veces lo describimos como un "cinturón" de vientos alrededor de cada hemisferio, pero la realidad es mucho más compleja. Bajo ciertas condiciones, la corriente en chorro comienza a desarrollar ondulaciones más pronunciadas, formando grandes dorsales y vaguadas que pueden extenderse por miles de kilómetros.

Los bloqueos atmosféricos están relacionados con ondulaciones grandes de la corriente en chorro. En la imagen, dos días de mayo de 2026 en el hemisferio sur. Fuente: Earth Nullschool.
Los bloqueos atmosféricos están relacionados con ondulaciones grandes de la corriente en chorro. En la imagen, dos días de mayo de 2026 en el hemisferio sur. Fuente: Earth Nullschool.

Estas ondulaciones son una parte natural de la circulación atmosférica y juegan un rol clave en la variabilidad del tiempo en latitudes medias. El tamaño de las ondulaciones también está relacionado con la velocidad de desplazamiento hacia el este de todo el sistema. Cuanto mayor sea la ondulación, más lento será el desplazamiento.

Cuando una de estas ondulaciones se intensifica y permanece casi estacionaria durante varios días, puede dar origen a un bloqueo atmosférico. En estos casos, una región de altas presiones en altura actúa desviando el avance habitual de bajas presiones, favoreciendo períodos prolongados de estabilidad atmosférica, cielos despejados y extremos persistentes sobre una misma región.

Las forzantes lejanas de los bloqueos

Las condiciones que favorecen la aparición de un bloqueo atmosférico a menudo se originan lejos de la región donde ocurre. La atmósfera funciona como un sistema conectado, donde perturbaciones en los trópicos pueden propagarse hacia latitudes medias mediante grandes ondas atmosféricas (ondas de Rossby), modificando la circulación de gran escala.

Los bloqueos atmosféricos pueden estar forzados por perturbaciones a miles de kilómetros.
Los bloqueos atmosféricos pueden estar forzados por perturbaciones a miles de kilómetros.

Uno de los principales moduladores de esta variabilidad es ENSO (El Niño Oscilación del Sur), fenómeno asociado a cambios en la temperatura superficial del Pacífico tropical, pero también a cambios en la circulación. Durante eventos de El Niño o La Niña, la distribución de tormentas y liberación de calor en los trópicos se reorganiza, alterando la propagación de ondas atmosféricas hacia el hemisferio sur. Estos cambios pueden favorecer una mayor persistencia o frecuencia de ciertos patrones de bloqueo sobre el Pacífico sur.

Durante eventos de El Niño, los bloqueos en el extremo sur de Chile se vuelven recurrentes, lo que "invita" a los sistemas frontales a pasar por la zona central de Chile. Esa es parte de la explicación de por qué durante eventos de El Niño llueve más en el centro de nuestro país.

Otro fenómeno que puede favorecer bloqueos atmosféricos es la MJO (Oscilación Madden-Julian); solo que, a diferencia de El Niño, actúa en la escala de las semanas. La actividad convectiva asociada a la MJO sobre los trópicos también puede modificar temporalmente la circulación atmosférica en latitudes medias, alterando la posición e intensidad de la corriente en chorro y favoreciendo condiciones propicias para bloqueos atmosféricos días o incluso semanas después.

Comprender cómo se forman y qué factores modulan los bloqueos atmosféricos resulta clave para entender muchos de los eventos meteorológicos que nos afectan. Desde olas de calor hasta largos períodos secos, estos episodios reflejan cómo procesos que ocurren a escala planetaria pueden influir directamente en el tiempo en nuestra región.

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