Calor extremo hacia 2050: las regiones donde sudar dejará de enfriar el cuerpo, según la NASA

Cuando el calor se junta con la humedad, el cuerpo pierde su forma de enfriarse. La NASA identifica las regiones que se acercan a ese límite hacia 2050, y explica por qué el dato decisivo no es la temperatura.

Cuando el aire está caliente y húmedo, el sudor deja de enfriar el cuerpo: ahí empieza el verdadero riesgo del calor extremo.
Cuando el aire está caliente y húmedo, el sudor deja de enfriar el cuerpo: ahí empieza el verdadero riesgo del calor extremo.

Existe un umbral a partir del cual el cuerpo humano deja de enfriarse, por mucha sombra y agua que tenga a mano. No lo marca el termómetro, sino la combinación de calor y humedad, y varias regiones del planeta empiezan a rozarlo.

Es la advertencia que resume la NASA en un trabajo divulgativo: a medida que el clima se calienta, algunas zonas podrían alcanzar hacia mediados de siglo condiciones incompatibles con permanecer al aire libre durante ciertos episodios.

El dato que importa no es la temperatura del aire

El cuerpo humano no se enfría con la temperatura del aire, sino evaporando sudor, y esa evaporación depende de la humedad. Por eso los climatólogos utilizan un indicador distinto: la temperatura de bulbo húmedo, la más baja que puede alcanzar un objeto al enfriarse por evaporación del agua.

Mide, en esencia, hasta qué punto podemos disipar calor sudando: cuanto más alta es, más difícil resulta transpirar, porque el aire saturado de humedad apenas deja evaporar el sudor.

A diferencia del índice de calor o sensación térmica, que varía de un país a otro y resulta algo subjetivo, ofrece una vara de medir homogénea a escala global. Por eso es la preferida en los estudios climáticos.

Los 35 °C: un límite teórico

Según la NASA, el límite se fija en torno a los 35 °C de bulbo húmedo el máximo que un ser humano puede soportar expuesto a la intemperie durante al menos seis horas. Superado ese umbral, ninguna cantidad de sudor basta para mantener el cuerpo a una temperatura segura: el organismo se deshidrata, el corazón se sobreexige y la situación puede volverse letal.

Los 35 °C de bulbo húmedo son el punto en que hace tanto calor y tanta humedad que el sudor ya no logra enfriar el cuerpo, y la vida al aire libre se vuelve insostenible.

La propia NASA subraya que la gente muere de estrés térmico muy por debajo de esa cifra: durante la ola de calor del noroeste del Pacífico de junio de 2021, que dejó cientos de fallecidos, el bulbo húmedo rondaba apenas los 25 °C.

Tabla de indice de riesgo basado en la temperatura y humedad relativa.
Tabla de indice de riesgo basado en la temperatura y humedad relativa.

"Inhabitable", por tanto, no significa que una región vaya a quedar desierta, sino que atravesará episodios de unas horas en los que permanecer al aire libre resulte fisiológicamente insostenible.

Los más vulnerables: personas mayores, quienes trabajan a la intemperie, quienes tienen problemas de salud previos y quienes carecen de aire acondicionado.

La tendencia ya está en marcha: los episodios de estrés térmico extremo se han más que duplicado en cuatro décadas. Desde 2005 se ha superado brevemente el umbral de 35 °C en al menos nueve ocasiones en zonas subtropicales como Pakistán y el Golfo Pérsico.

Dónde y cuándo: las zonas de mayor riesgo

Los modelos climáticos permiten anticipar qué regiones cruzarán con más frecuencia esos umbrales. Según la NASA, las áreas más expuestas hacia 2050 son el sur de Asia, el Golfo Pérsico y las costas del Mar Rojo. Para 2070, las proyecciones suman el este de China, parte del sudeste asiático y algunas regiones de Brasil (el único punto de Sudamérica en el mapa de riesgo).

Lugares que presentan mayor riesgos para el año 2050 en color rojo, mientras que para el año 2070 se muestra en amarillo.
Lugares que presentan mayor riesgos para el año 2050 en color rojo, mientras que para el año 2070 se muestra en amarillo.

Muchas de esas zonas están en países con escasas estaciones meteorológicas de largo recorrido, así que los satélites resultan clave para seguir estos eventos y alimentar los modelos regionales del calor.

La conclusión de fondo no cambia con el titular de turno: a medida que el clima se calienta, la combinación de calor y humedad se convierte en una de las variables meteorológicas que más nos jugamos.

Referencia de la noticia

NASA. (2022). Too Hot to Handle: How Climate Change May Make Some Places Too Hot to Live.