Copiapó, Iquique y Los Vilos: las zonas de Chile que acumulan energía para un gran terremoto

Algunas regiones llevan décadas sin liberar la energía acumulada por el movimiento de las placas, un “silencio” que los sismólogos siguen con especial atención.

Los terremotos en Venezuela, Colombia y Perú han activado las alertas. Chile, país sísmico por excelencia, tiene zonas donde la energía no se libera desde hace más de un siglo.
Los terremotos en Venezuela, Colombia y Perú han activado las alertas. Chile, país sísmico por excelencia, tiene zonas donde la energía no se libera desde hace más de un siglo.

Cuando tiembla, la reacción de muchos chilenos suele ser automática. Miramos una lámpara o el televisor y, si el movimiento es fuerte, pensamos rápidamente si debemos salir o esperar.

En Chile sabemos que los terremotos pueden ocurrir en cualquier momento; lo que no sabemos es cuándo ni dónde será el próximo gran sismo. Sin embargo, hay zonas que concentran especial atención por el tiempo que ha pasado desde su último gran terremoto y se conocen como brechas sísmicas.

Hay lugares donde han pasado más de 100 años

Frente a Copiapó, por ejemplo, el último gran terremoto ocurrió en 1922. Han pasado más de cien años y, según el Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile, en este segmento se ha acumulado un desplazamiento tectónico de unos 6,5 metros, suficiente para generar un terremoto de al menos magnitud 8.

Más al norte está el tramo entre Ilo, en Perú, y Pisagua, donde no se ha producido una ruptura completa desde los grandes terremotos de 1868 y 1877. También aparece la zona entre el sur de Iquique y Tocopilla, vinculada al terremoto de 1877.

En la zona central, entre Los Vilos y Pichilemu, han pasado más de 40 años desde el terremoto de magnitud 8 ocurrido en 1985. Este segmento comienza a adquirir características de una brecha sísmica.

La corteza terrestre sigue empujando, aunque no lo sintamos

Para entender qué ocurre, basta imaginar dos superficies que intentan deslizarse, pero permanecen trabadas por la fricción. Aunque desde fuera parezcan inmóviles, la fuerza sigue actuando.

Algo parecido sucede entre las placas de Nazca y Sudamérica. Su movimiento continúa y, cuando una zona permanece bloqueada durante mucho tiempo, puede acumularse deformación hasta que finalmente se produce una ruptura.

Saber dónde hay brechas sísmicas permite a las autoridades enfocar esfuerzos de prevención y a la población entender el riesgo. Crédito de la imagen: El Mostrador.
Saber dónde hay brechas sísmicas permite a las autoridades enfocar esfuerzos de prevención y a la población entender el riesgo. Crédito de la imagen: El Mostrador.

Los científicos reconstruyen esa historia utilizando los registros de terremotos conocidos, pero también buscando huellas mucho más antiguas. La paleosismología —el estudio de terremotos prehistóricos mediante capas de suelo alteradas y sedimentos— permite encontrar esas señales en capas de suelo, sedimentos modificados o depósitos dejados por antiguos tsunamis.

Según Sergio Barrientos, director del CSN, en Chile ocurre en promedio un terremoto cercano a magnitud 8 o superior aproximadamente cada 12 años, una cifra que refleja la enorme actividad tectónica del país.

El próximo terremoto no tiene fecha, pero la preparación sí

Que una zona sea considerada brecha sísmica no significa que allí vaya a ocurrir pronto un terremoto; la sismología no puede indicar una fecha ni una hora. Lo que sí permite es reconocer sectores donde ha pasado un periodo inusualmente largo sin una gran ruptura y, con esa información, evaluar mejor el riesgo.

Además, un terremoto de magnitud 7,5 puede ocurrir prácticamente en cualquier punto del país, incluso fuera de estas zonas.

Por eso, para quien vive en Chile, saber dónde están las brechas no sirve para adivinar el próximo terremoto, sirve para entender por qué la preparación importa incluso cuando todo parece tranquilo.

Tener un kit de emergencia, conocer las zonas seguras y saber cómo evacuar si se vive cerca de la costa son medidas mucho más concretas que cualquier pronóstico.

Cuando vuelva a temblar, probablemente volveremos a hacer lo de siempre: mirar la lámpara, buscar dónde afirmarnos y esperar a que pase. Lo que ocurre bajo esa misma casa, sin embargo, continúa mucho después de que dejamos de sentir el movimiento.

Referencia de la noticia

Martínez R. (CSN). (2026). ¿Dónde están y qué son las brechas sísmicas?.