Copiapó, Iquique y Los Vilos: las zonas de Chile que acumulan energía para un gran terremoto
Algunas regiones llevan décadas sin liberar la energía acumulada por el movimiento de las placas, un “silencio” que los sismólogos siguen con especial atención.

Cuando tiembla, la reacción de muchos chilenos suele ser automática. Miramos una lámpara o el televisor y, si el movimiento es fuerte, pensamos rápidamente si debemos salir o esperar.
En Chile sabemos que los terremotos pueden ocurrir en cualquier momento; lo que no sabemos es cuándo ni dónde será el próximo gran sismo. Sin embargo, hay zonas que concentran especial atención por el tiempo que ha pasado desde su último gran terremoto y se conocen como brechas sísmicas.
Hay lugares donde han pasado más de 100 años
Frente a Copiapó, por ejemplo, el último gran terremoto ocurrió en 1922. Han pasado más de cien años y, según el Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile, en este segmento se ha acumulado un desplazamiento tectónico de unos 6,5 metros, suficiente para generar un terremoto de al menos magnitud 8.
En la zona central, entre Los Vilos y Pichilemu, han pasado más de 40 años desde el terremoto de magnitud 8 ocurrido en 1985. Este segmento comienza a adquirir características de una brecha sísmica.
La corteza terrestre sigue empujando, aunque no lo sintamos
Para entender qué ocurre, basta imaginar dos superficies que intentan deslizarse, pero permanecen trabadas por la fricción. Aunque desde fuera parezcan inmóviles, la fuerza sigue actuando.
Algo parecido sucede entre las placas de Nazca y Sudamérica. Su movimiento continúa y, cuando una zona permanece bloqueada durante mucho tiempo, puede acumularse deformación hasta que finalmente se produce una ruptura.

Los científicos reconstruyen esa historia utilizando los registros de terremotos conocidos, pero también buscando huellas mucho más antiguas. La paleosismología —el estudio de terremotos prehistóricos mediante capas de suelo alteradas y sedimentos— permite encontrar esas señales en capas de suelo, sedimentos modificados o depósitos dejados por antiguos tsunamis.
Según Sergio Barrientos, director del CSN, en Chile ocurre en promedio un terremoto cercano a magnitud 8 o superior aproximadamente cada 12 años, una cifra que refleja la enorme actividad tectónica del país.
El próximo terremoto no tiene fecha, pero la preparación sí
Que una zona sea considerada brecha sísmica no significa que allí vaya a ocurrir pronto un terremoto; la sismología no puede indicar una fecha ni una hora. Lo que sí permite es reconocer sectores donde ha pasado un periodo inusualmente largo sin una gran ruptura y, con esa información, evaluar mejor el riesgo.
Por eso, para quien vive en Chile, saber dónde están las brechas no sirve para adivinar el próximo terremoto, sirve para entender por qué la preparación importa incluso cuando todo parece tranquilo.
Tener un kit de emergencia, conocer las zonas seguras y saber cómo evacuar si se vive cerca de la costa son medidas mucho más concretas que cualquier pronóstico.
Cuando vuelva a temblar, probablemente volveremos a hacer lo de siempre: mirar la lámpara, buscar dónde afirmarnos y esperar a que pase. Lo que ocurre bajo esa misma casa, sin embargo, continúa mucho después de que dejamos de sentir el movimiento.
Referencia de la noticia
Martínez R. (CSN). (2026). ¿Dónde están y qué son las brechas sísmicas?.