El agua de la llave en Chile bajo la lupa: así influyen los minerales presentes en cada zona
El sabor del agua de la llave puede cambiar considerablemente al viajar desde Santiago hacia el norte del país. La explicación está bajo tierra: las fuentes de abastecimiento, las rocas y la concentración de calcio y magnesio determinan su dureza.

Abrir la llave de agua potable en Santiago, Antofagasta o La Serena puede entregar experiencias completamente diferentes. Aunque el agua cumpla con las exigencias sanitarias para su consumo, su sabor, la cantidad de espuma que produce el jabón e incluso el sarro acumulado en un hervidor dependen, en buena medida, de los minerales que encontró durante su recorrido natural.
¿Qué significa que el agua sea “dura”?
La dureza corresponde principalmente a la concentración de calcio y magnesio disueltos, expresada habitualmente en miligramos de carbonato de calcio por litro —mg/L de CaCO₃—. Estos minerales llegan al agua cuando esta circula por suelos, sedimentos y rocas, especialmente aquellas ricas en carbonatos.
La clasificación utilizada internacionalmente considera blanda el agua con menos de 60 mg/L de CaCO₃; moderadamente dura, entre 60 y 120 mg/L; dura, entre 120 y 180 mg/L, y muy dura cuando supera los 180 mg/L.

Tener agua dura no equivale automáticamente a beber agua contaminada: se trata de una característica físico-química que afecta principalmente su sabor y uso doméstico.
Del norte a Santiago: un mapa marcado por la geología
Un estudio nacional encargado para analizar parámetros no incorporados en la norma de agua potable encontró un patrón claro: los valores más altos se concentraban entre las regiones de Tarapacá y Metropolitana, mientras que desde O’Higgins hacia el sur los promedios comunales disminuían progresivamente. Estos antecedentes corresponden a registros históricos, por lo que no representan necesariamente la composición actual de cada red sanitaria.

En aquella evaluación, el promedio regional llegaba a 362 mg/L en Tarapacá, 341 mg/L en Antofagasta, 630 mg/L en Atacama y 494 mg/L en Coquimbo. La Región Metropolitana alcanzaba un promedio estimado de 394 mg/L, aunque con diferencias importantes entre comunas y fuentes de abastecimiento. En contraste, La Araucanía, Los Lagos y Aysén presentaban promedios inferiores a 50 mg/L.
La variación se explica porque el norte depende en mayor proporción de aguas subterráneas, ríos altamente mineralizados y, en determinadas localidades, sistemas de desalinización u ósmosis inversa. En Santiago, en tanto, el agua proviene de fuentes superficiales y subterráneas asociadas principalmente a la cuenca del río Maipo, por lo que tampoco posee una composición uniforme.
¿Por qué cambia tanto el sabor?
El calcio, el magnesio, los sulfatos, cloruros y bicarbonatos pueden modificar la percepción del agua. La OMS sitúa el umbral gustativo del calcio aproximadamente entre 100 y 300 mg/L, dependiendo de las otras sales presentes; el magnesio podría percibirse en concentraciones menores. Por eso, dos aguas igualmente potables pueden parecer “suaves”, salobres, amargas o más pesadas al paladar.

Cuando la dureza supera los 200 mg/L, aumenta la probabilidad de incrustaciones en tuberías, duchas, hervidores y calefones. El agua caliente favorece la precipitación del carbonato de calcio: el famoso sarro que convierte al hervidor en una pequeña cordillera doméstica. También puede reducir la espuma y aumentar el consumo de jabón.
Agua dura no significa agua peligrosa
La evidencia disponible no permite afirmar que la dureza, por sí misma, represente un riesgo directo para la salud. En Chile, la norma NCh 409 establece un límite para el magnesio de 125 mg/L, pero no fija un máximo general para la dureza total ni para el calcio.
Por eso, el sabor o el sarro no bastan para determinar si el agua es segura: esa evaluación requiere controles microbiológicos y químicos realizados por las autoridades y empresas sanitarias.
Referencia de la noticia
Superintendencia de Servicios Sanitarios. Agua dura: Cómo se produce el sarro y por qué no está normado en Chile.
Biblioteca del Congreso Nacional. La dureza del agua: efectos, directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y regulaciones en diferentes países.