El bosque que rodea al huerto sí importa: insectos nativos mejoran la producción de manzanas y cerezas
Investigación en 36 huertos de la zona central muestra que conservar vegetación nativa alrededor de los cultivos aumenta la polinización y mejora peso, tamaño y dulzor de los frutos.

Por estos días, mientras Chile consolida su posición como uno de los principales exportadores de fruta del hemisferio sur, ocurre un espectáculo minúsculo pero determinante en miles de hectáreas de la zona central.
Escarabajos, moscas y otros insectos silvestres se desplazan sigilosamente desde las quebradas, matorrales y esos rincones con pinta de monte que bordean los cultivos, realizando un trabajo que muchas veces “pasa piola” para la industria.
Un estudio liderado por el Centro CERES y publicado en Agriculture, Ecosystems & Environment analizó 36 huertos comerciales de manzano y cerezo en la zona mediterránea de Chile.
La conclusión es directa: donde el paisaje conserva más naturaleza, la fruta pesa más y la producción es más estable.
Moscas y “pololos” en acción
Cuando pensamos en polinización, la imagen que viene a la mente es la de una abeja de miel europea, rubia y ordenada, yendo de flor en flor. Pero el campo chileno tiene otros habitantes.
"Las moscas ya habían sido descritas como buenos polinizadores del cerezo en Europa, por lo que esperábamos que también tuvieran un impacto positivo en Chile”, comenta Camila García, líder de la investigación, en un comunicado del centro CERES.
Estos insectos, de esos que en primavera vemos revolotear aturdidos cerca de las luces, resultaron ser unos visitantes excepcionales para los frutales.
El estudio descubrió que sus cuerpos velludos funcionan como esponjas de polen, transportándolo de una flor a otra con una eficiencia que compite con la de las abejas.
Y lo más importante es que estos pololos son nativos y viven en el bosque esclerófilo. Es decir, en esos mismos matorrales y quebradas que muchas veces se eliminan para “limpiar” el campo.
El “efecto borde”: una pista concreta para los productores
Un huerto no es una isla. Aunque los árboles estén bien manejados y cuenten con abejas de la miel, el entorno influye más de lo que parece.
Lejos de ser un problema, esta distribución abre puertas al diseño agrícola. “Hay múltiples cambios que pueden realizar los agricultores en los huertos para extender el beneficio de los bordes con vegetación nativa hacia el interior”, señala García. Entre las recomendaciones están:
- Instalar bandas florales con especies nativas cada 70 metros.
- Crear pequeñas “islas” de vegetación diversa dentro del huerto.
- Implementar setos con especies atractivas para polinizadores, como el quillay, cuando el predio colinda con otros cultivos.
Según el estudio, asegurar al menos un 35 % de hábitat natural en cerezos —y una proporción mayor en manzanos— se traduce en mejores resultados productivos y mayor estabilidad en el tiempo.
Cuando la fruta pesa más que el prejuicio
Puede sonar extraño pensar que un escarabajo que vive entre los espinos tenga algo que ver con el tamaño de la cereza que llega a la mesa. Pero la ciencia es testaruda: los huertos rodeados de vegetación natural mostraron frutos con mayor peso.
El estudio de Camila García y su equipo viene a ponerle números a una intuición que muchos agricultores de la zona central tenían, pero que no sabían cómo validar: que esos pedazos de naturaleza que quedan en medio de los cultivos no son tierra perdida, sino una inversión.
Y quizás lo más valioso de esta historia es que no requiere inventar nada nuevo. No hay que importar especies exóticas ni aplicar tecnologías costosas. Solo hay que mirar con otros ojos lo que ya está ahí, en las quebradas y laderas que rodean los campos.
Referencias de la noticia
Garcia C., et all. (2026). Natural habitats enhance pollination services in apple and sweet cherry orchards: Evidence from Southern Mediterranean agroecosystems. Agriculture, Ecosystems & Environment.
Danny Ramirez. (2026). Estudio demuestra el rol clave de insectos silvestres en la producción de manzanas y cerezas. Comunicado publicado en la web de CERES.