El cinturón de fuego invisible: los cientos de volcanes bajo el mar camino a Rapa Nui
Bajo el Pacífico sur se extiende una vasta cadena de volcanes submarinos que conecta Rapa Nui con Sudamérica. Esta estructura geológica, casi invisible desde la superficie, sigue activa y cumple un rol clave en la dinámica del océano, la biodiversidad y la historia volcánica del planeta.
En las profundidades del Pacífico sur, lejos de la vista y del imaginario cotidiano, se extiende una de las cadenas volcánicas submarinas más extensas y activas del planeta. Se trata de la cadena de montes submarinos de Salas y Gómez, un verdadero “cinturón de fuego invisible” que conecta el corazón volcánico del océano con Rapa Nui.
Esta estructura geológica, también conocida como Dorsal de Salas y Gómez, se prolonga por más de 2.900 kilómetros desde la costa de Chile continental hasta el centro del Pacífico, marcando el rastro de una actividad volcánica persistente que ha modelado el fondo oceánico durante millones de años.
Una autopista volcánica bajo el océano
La cadena de Salas y Gómez está compuesta por cientos —y probablemente miles— de volcanes submarinos, conocidos como seamounts. La mayoría de ellos nunca emerge a la superficie, pero algunos alcanzan alturas comparables a grandes montañas continentales, elevándose varios kilómetros desde el fondo marino.
Este sistema volcánico se origina por la interacción entre la placa de Nazca y un punto caliente del manto terrestre. A medida que la placa se desplaza lentamente hacia el este, el punto caliente va “perforando” la corteza oceánica, dejando tras de sí una cadena de volcanes alineados, como las huellas de un soplete sobre una cinta transportadora.
El resultado es una sucesión casi perfecta de montes submarinos que aumenta en edad hacia el este. Los volcanes más jóvenes se ubican cerca de la isla Salas y Gómez, mientras que los más antiguos se aproximan al continente sudamericano.
El vínculo volcánico con Rapa Nui
En este escenario, Salas y Gómez y Rapa Nui no son islas aisladas, sino los únicos puntos visibles de una estructura volcánica colosal. Rapa Nui, de hecho, se formó gracias a este mismo proceso, con erupciones que dieron origen a sus característicos volcanes y a los suelos que permitieron el asentamiento humano.
Aunque hoy la actividad volcánica en la superficie de Rapa Nui es baja, la cadena submarina sigue siendo geológicamente activa. Investigaciones recientes han detectado volcanes jóvenes, flujos de lava relativamente recientes y señales térmicas que confirman que el sistema no está extinguido.
Esto no implica un riesgo inmediato para la isla, pero sí refuerza la idea de que el Pacífico sur es una región dinámica y en constante transformación, incluso en sectores que parecen tranquilos en la superficie.
Un ecosistema oculto y clave para el clima
Más allá de la geología, la cadena de Salas y Gómez cumple un rol fundamental en el océano y el clima. Los montes submarinos alteran las corrientes marinas profundas, favorecen el ascenso de nutrientes y crean verdaderos oasis de biodiversidad en medio del océano abierto.
Los montes submarinos de la dorsal de Juan Fernández, Salas & Gómez, y Nazca son oasis de biodiversidad.
— ESMOI (@esmoi_ucn) September 24, 2024
En las expediciones #SEPacificSeamounts, #SalasyGomezRidge, y #NazcaHighSeas fuimos testigos de esto, y recopilamos valiosa información científica para su protección pic.twitter.com/MF0O2Zk6C7
Esponjas, corales de aguas profundas, peces y microorganismos prosperan alrededor de estas estructuras, muchas veces con especies únicas en el mundo. Por esta razón, la zona ha sido identificada como un hotspot ecológico, clave para la salud del Pacífico suroriental.
Además, estos sistemas influyen indirectamente en el clima regional, ya que las corrientes y la productividad marina juegan un papel en el intercambio de calor y carbono entre el océano y la atmósfera.
Ciencia bajo presión: un patrimonio poco conocido
A pesar de su importancia, la cadena de Salas y Gómez sigue siendo una de las regiones menos exploradas del planeta. Las grandes profundidades, la distancia y los altos costos de investigación han limitado el conocimiento detallado de estos volcanes submarinos.
En los últimos años, sin embargo, expediciones científicas internacionales han comenzado a mapear la zona con mayor precisión, utilizando sonar de alta resolución y vehículos submarinos autónomos. Estos estudios han revelado que muchos volcanes son mucho más grandes y complejos de lo que se pensaba.
Este avance llega en un momento clave, ya que la región enfrenta crecientes presiones por actividades como la pesca industrial y la posible minería submarina, lo que ha impulsado debates sobre su protección y conservación.
Referencias de la noticia
Scielo. Montes submarinos de Nazca y Salas y Gómez: una revisión para el manejo y conservación.
Moevarua. Montes Submarinos del mayor Parque Marino de América.
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored