El Niño no siempre es el mismo: el rol del Pacífico sur en sus distintos “sabores”
No todos los eventos de El Niño se desarrollan de la misma manera. Las presiones en el Pacífico sur pueden desencadenar cambios en los vientos y el océano que terminan favoreciendo distintos tipos de El Niño.

Cuando se habla de El Niño, muchas veces se da la impresión de que es un fenómeno único, en el que todos los eventos son iguales y fáciles de comparar entre sí. Pero el océano y la atmósfera rara vez son tan simples. En realidad, no todos los eventos de El Niño son iguales: algunos se parecen mucho al patrón clásico descrito hace décadas, mientras que otros presentan características bastante distintas.
Esta diferencia puede parecer sutil, pero no lo es. Dependiendo de dónde se concentra el calentamiento del océano tropical, cambian la circulación atmosférica y los patrones de lluvia y de temperatura en distintas regiones del planeta. Además, hay evidencia de que una pieza clave para entender esa diferencia podría encontrarse en el Pacífico Sur.
Dos formas distintas de un mismo fenómeno
El Niño canónico es el que suele aparecer en los libros de climatología. En estos eventos, el calentamiento del océano se desarrolla principalmente en el Pacífico ecuatorial oriental, frente a la costa de Sudamérica, y luego se extiende hacia el centro del Pacífico. Este patrón altera la circulación atmosférica tropical y suele provocar impactos climáticos intensos en distintas partes del mundo.

Pero no todos los eventos siguen ese guion. En eventos de El Niño Modoki, el calentamiento máximo no se observa frente a Sudamérica, sino en el Pacífico ecuatorial central, mientras que el extremo oriental puede permanecer relativamente más frío.
Ese simple desplazamiento cambia bastante el panorama. Al modificarse la región donde se concentra la convección tropical, también cambian las teleconexiones climáticas, es decir, la forma en que El Niño influye en el clima de otras regiones del planeta.
El Pacífico sur: una pieza clave del rompecabezas
En el Pacífico Sur domina una pieza clave del clima de Sudamérica: el Anticiclón Subtropical del Pacífico, que controla gran parte de la circulación atmosférica de la región. Pero su influencia no se limita al clima local; también puede incidir en cómo se desarrolla El Niño en el Pacífico tropical.
El patrón de la SPO funciona como un balancín: cuando las presiones son más bajas de lo normal frente a Chile (anticiclón debilitado) y más altas en latitudes australes, corresponde a la fase positiva de la SPO.
Ese debilitamiento del anticiclón tiene consecuencias directas en el océano tropical. Con un anticiclón más débil, los vientos del sur a lo largo de la costa chilena también disminuyen, lo que reduce la surgencia de aguas frías desde las profundidades. La superficie del mar frente a Chile y Perú tiende, entonces, a calentarse.
Al mismo tiempo, en el borde norte del anticiclón, los vientos alisios se debilitan en el Pacífico tropical, lo que facilita que las anomalías cálidas del océano se desplacen hacia el este. Cuando esta cadena de procesos se instala, las aguas cálidas pueden alcanzar el Pacífico oriental y favorecer el desarrollo de un El Niño canónico.
En la fase opuesta —con un anticiclón más intenso, vientos más fuertes y surgencia reforzada— las aguas frente a Sudamérica tienden a mantenerse frías, lo que favorece eventos confinados al Pacífico central, más cercanos al patrón El Niño Modoki.
Referencias para la nota
You, Y. and J. C. Furtado (2017): The role of South Pacific atmospheric variability in the development of different types of ENSO. Geophys. Res. Lett.
Larson, S. M. & Kirtman, B. P. (2014): The Pacific Meridional Mode as an ENSO precursor and predictor in the North American Multimodel Ensemble. J. Climate.
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