Impacto de los megaicebergs en el océano Antártico: cientistas descubren diferencias importantes para la biodiversidad
Nuevas investigaciones sugieren que dos icebergs que viajan por la misma ruta pueden tener impactos muy diferentes, pero ¿por qué? ¿Y qué significa esto para el océano y nuestro clima?

Con un tamaño que duplica el del Gran Londres y con suficiente hielo para abastecer de agua dulce al Reino Unido durante más de 250 años, los megaicebergs A23a y A76a son enormes, y se están derritiendo.
Esto no es necesariamente malo: estos gigantes de hielo liberan nutrientes vitales al derretirse. Pero no hay dos icebergs iguales, y esto tiene importantes implicaciones para el océano, según científicos del British Antarctic Survey (BAS).
Fertilizante marino
A medida que el clima se calienta, se espera que los icebergs gigantes sean más comunes. Algunos científicos esperaban que esto tuviera un impacto positivo en la vida marina y en la cantidad de carbono absorbido de la atmósfera.
Esto se debe a que el derretimiento de los icebergs actúa como fertilizante para la vida marina, liberando nutrientes importantes que permiten que el diminuto fitoplancton —la base de las cadenas alimentarias marinas— prolifere. Pero no todos los icebergs son iguales.
Una investigación que comparó muestras de agua de dos de los icebergs más famosos —A23a y A76a— durante su viaje hacia el norte a través de aguas antárticas, reveló que solo el A76a aportó nutrientes beneficiosos a las aguas por las que pasó, mientras que el A23a no tuvo ningún efecto apreciable.
La historia de dos icebergs
Los investigadores analizaron la composición química y el contenido de agua dulce de las muestras, comparando el impacto de los icebergs en el crecimiento del fitoplancton en el agua.
«Sabíamos que los icebergs podían afectar las aguas circundantes de forma diferente, pero la magnitud de esa diferencia fue realmente impactante», declaró Laura Taylor, líder del estudio y biogeoquímica del BAS. “Uno de los icebergs propiciaba el florecimiento de la vida marina; el otro no tenía ningún efecto detectable. Esto cambia nuestra comprensión de cómo interactúan los icebergs con el océano”.
El contraste podría deberse al recorrido de los megaicebergs. El A23a se desprendió de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986, pero quedó atrapado en los lodos del mar de Weddell durante 30 años, liberándose finalmente en 2020 antes de continuar su viaje hacia el norte a lo largo del Corredor de los Icebergs.
“Cuando el A23a quedó atrapado, perdió aproximadamente una cuarta parte de su superficie total por el deshielo y, con ello, potencialmente muchos de los nutrientes de sus capas exteriores”, explicó Taylor. “Para cuando lo encontramos en el Corredor de los Icebergs, es posible que aún contuviera parte de este ‘fertilizante’, pero no se había derretido lo suficiente en el océano como para provocar una floración de fitoplancton”.
El iceberg A76a se desprendió de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en mayo de 2021 y se desplazó rápidamente hacia el norte a lo largo del Corredor de los Icebergs, en dirección a Georgia del Sur. Las muestras mostraron enormes floraciones de fitoplancton en las aguas que lo rodeaban, alimentadas por los nutrientes que escapaban del hielo.

Pero en aguas más profundas también intervenía otro proceso: el afloramiento, donde el deshielo puede provocar que el agua y los nutrientes asciendan a lo largo del borde del iceberg.
«En el caso del A76a, creemos que este proceso elevó a la superficie otros nutrientes importantes, como nitrógeno, fósforo y hierro —más comunes en las aguas profundas de la Antártida—, lo que contribuyó a que el fitoplancton floreciera a un nivel que no sería posible solo con los nutrientes provenientes del deshielo del iceberg», explicó la profesora Kate Hendry, oceanógrafa del BAS.
El estudio «podría cambiar la forma en que modelamos el clima en la Antártica», afirmó el profesor Michael Meredith, experto en icebergs del BAS. Si algunos icebergs estimulan el crecimiento del fitoplancton y otros no tienen ningún efecto, resulta mucho más difícil predecir el papel de cada iceberg en el ciclo del carbono. Esto significa que es necesario comprender por qué los icebergs se comportan de maneras diferentes para poder realizar mejores predicciones sobre su impacto climático.
Referencia de la noticia
- Giant icebergs impact regional biogeochemical cycling in the Southern Ocean, Nature Communications Earth and Environment, April 2026. Taylor, L., et al.
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