Universidades chilenas revolucionan la lucha contra la sequía con un sistema de desalinización sostenible
Investigadores de la UNAB y la USS desarrollan un sistema que combina energía solar y desalinización para generar agua dulce en la agricultura. La iniciativa busca enfrentar la sequía en Chile con una solución eficiente, sostenible y adaptada al cambio climático.

Chile enfrenta uno de sus mayores desafíos ambientales: la escasez de agua. En medio de un escenario marcado por la sequía y el avance de la desertificación, la ciencia nacional comienza a abrir nuevas rutas para asegurar el recurso hídrico en el futuro.
Un grupo de investigadores de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y la Universidad San Sebastián (USS) acaba de dar un paso clave. Ambas instituciones se adjudicaron un fondo Anillo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para desarrollar un sistema que combina energía solar y desalinización de agua, con foco en el sector agrícola.
Energía solar para producir agua dulce
El proyecto, denominado “Red Agri Voltaica Resiliente y de Alta Eficiencia para la Energización de Sistemas de Desalinización de Agua”, propone una idea simple pero poderosa: usar el sol para generar agua.
¿Cómo? A través de tecnología agrivoltaica, que consiste en instalar paneles solares sobre terrenos agrícolas. Esto permite producir energía limpia mientras se mantiene —e incluso mejora— la productividad de los cultivos.
En paralelo, la energía generada se utiliza para alimentar sistemas de desalinización que transforman agua salada en agua apta para uso agrícola. En un país donde cada gota cuenta, esta propuesta busca optimizar los recursos sin sacrificar terreno productivo.
Más allá de la ósmosis: nuevas tecnologías en evaluación
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es que no se limita a una sola técnica de desalinización. Si bien la ósmosis inversa es la más conocida, los investigadores están explorando alternativas que podrían ser más eficientes en ciertos contextos.

Entre ellas destacan la electrodiálisis (ED) y la desionización capacitiva (CDI), tecnologías que permiten separar sales del agua mediante procesos eléctricos. El objetivo es encontrar la combinación más eficiente, económica y sostenible para distintas condiciones del territorio chileno.
Esta flexibilidad es clave, considerando que la calidad del agua subterránea en muchas zonas del país ha empeorado, con altos niveles de salinidad que dificultan su uso en la agricultura.
Agricultura resiliente frente al cambio climático
El corazón de esta iniciativa está en su enfoque integral. No se trata solo de generar agua, sino de hacerlo de forma sustentable y adaptada a un clima cada vez más extremo.

La agrivoltaica, en este contexto, cumple un doble rol: mejora la eficiencia energética y protege los cultivos. Al reducir la exposición directa al sol, se disminuye el estrés hídrico de las plantas, algo relevante en zonas donde las temperaturas extremas son cada vez más frecuentes. Además, este modelo permite avanzar hacia una agricultura más resiliente, capaz de enfrentar escenarios de menor disponibilidad hídrica sin perder productividad.
El proyecto no solo destaca por su innovación tecnológica, sino también por su impacto potencial en la sociedad. La iniciativa busca generar soluciones concretas a problemas reales, conectando la investigación científica con las necesidades del país.
La adjudicación del fondo Anillo también permitirá formar nuevos profesionales en áreas clave como energía, agua y sustentabilidad, fortaleciendo el desarrollo de capital humano avanzado en Chile. En un contexto donde el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente, este tipo de proyectos marca la diferencia.
Referencia de la noticia
- Ciencia en Chile. Sequía en Chile: Universidades chilenas se unen para desalinizar el agua con energías renovables.
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