Largas, más largas, larguísimas: cómo la genética influye en las orejas caídas de los perros

Diferencias sutiles en el ADN podrían ayudar a explicar por qué las orejas caídas crecen hasta longitudes dramáticamente diferentes en las distintas razas de perros, según una nueva investigación.

Las orejas de los perros son notablemente diversas, desde las orejas puntiagudas y caídas hasta las de botón, rosa y murciélago.
Las orejas de los perros son notablemente diversas, desde las orejas puntiagudas y caídas hasta las de botón, rosa y murciélago.

En perros con orejas caídas, la longitud marca la diferencia.

Algunas orejas terminan exactamente en la mandíbula. Otras se extienden mucho más allá, lo suficientemente pesadas como para balancearse con cada paso. La variación es fácil de ver, pero su base biológica ha resultado difícil de explicar.

Una pregunta más específica que "¿caídas o no?"

La mayoría de los estudios genéticos sobre orejas de perro las clasifican simplemente como erguidas o caídas. Si bien este enfoque identifica diferencias anatómicas importantes, deja una característica significativa en gran parte sin explorar: incluso entre perros con orejas caídas, la longitud difiere considerablemente.

En los perros, la longitud de las orejas no es puramente estética. Unas orejas más largas pueden alterar el flujo de aire y retener la humedad, condiciones que pueden aumentar el riesgo de infecciones de oído en algunas razas.
En los perros, la longitud de las orejas no es puramente estética. Unas orejas más largas pueden alterar el flujo de aire y retener la humedad, condiciones que pueden aumentar el riesgo de infecciones de oído en algunas razas.

Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports abordó el problema desde una perspectiva diferente. En lugar de comparar perros con orejas caídas y erguidas, los investigadores compararon perros con orejas caídas más cortas y más largas dentro del mismo grupo.

Al centrarse en los perros con orejas caídas, el análisis separó los genes relacionados con la longitud de la oreja de aquellos que determinan su orientación.

Una señal cerca de los genes que moldean el tejido auditivo

Utilizando datos genéticos de cientos de perros, el estudio identificó variantes de ADN asociadas con orejas más largas en múltiples razas de orejas caídas. La asociación más fuerte se observó cerca de un gen involucrado en el desarrollo del cartílago y el tejido conectivo, procesos que influyen en la forma del pabellón auricular durante su formación durante el crecimiento.

Una nueva investigación ofrece una comprensión más profunda de los factores genéticos que determinan rasgos como la longitud de las orejas.
Una nueva investigación ofrece una comprensión más profunda de los factores genéticos que determinan rasgos como la longitud de las orejas.

Estudios en humanos han vinculado el mismo gen con el desarrollo de las estructuras del oído interno y la audición. Esta coincidencia no implica que las orejas largas afecten la audición en los perros, sino que sugiere que el gen desempeña un papel más amplio en el desarrollo del oído en los mamíferos.

Entre los perros del estudio, variantes específicas se asociaron consistentemente con orejas más largas. El mismo patrón se observó en varias razas no relacionadas, lo que sugiere que la crianza selectiva actuó repetidamente sobre las vías biológicas existentes en lugar de producir soluciones específicas para cada linaje.

La domesticación podría haber sentado las bases

Las orejas largas y caídas son poco frecuentes en los cánidos salvajes, pero comunes —y a menudo exageradas— en los perros domésticos. Este contraste ha alimentado una hipótesis de larga data: las orejas caídas podrían surgir indirectamente durante la domesticación, ya que la selección altera los sistemas de desarrollo vinculados al crecimiento, la formación de cartílago o la estructura del cráneo.

Al vincular la longitud de la oreja con una variación genética específica, el estudio apunta a una posible vía biológica a través de la cual la domesticación podría haber producido orejas más largas, incluso sin selección directa para el rasgo.

A lo largo de generaciones, pequeñas diferencias en la biología relacionada con el crecimiento podrían acumularse en las pronunciadas longitudes de las orejas que se observan en algunas razas modernas.

No es solo una cuestión estética

La longitud de las orejas caninas no es puramente estética; unas orejas más largas pueden afectar el flujo de aire y retener la humedad, lo que podría aumentar el riesgo de infecciones de oído en algunas razas. Comprender cómo se desarrolla la longitud de la oreja no reemplazará la atención veterinaria, pero ayuda a aclarar cómo los rasgos que parecen estéticos tienen sus raíces en la anatomía y la biología.

Las orejas caídas vienen en muchas longitudes, incluso entre perros con el mismo tipo de oreja.
Las orejas caídas vienen en muchas longitudes, incluso entre perros con el mismo tipo de oreja.

En términos más generales, el estudio proporciona un ejemplo claro y valioso de cómo suele producirse la domesticación: a través de muchos pequeños cambios genéticos que dejan marcas visibles en los animales que los humanos han moldeado a lo largo de siglos.

Referencias de la noticia

- Rudolph, T.E., Ramey, A.R., Cullen, J.N. et al. Identification of genetic variants associated with ear length in drop-eared dogs. Sci Rep (2025). https://doi.org/10.1038/s41598-025-33036-0