Más luz y cambios de temperatura: así puede influir la primavera en el sueño, el ánimo y la salud mental
Con más horas de luz y temperaturas cambiantes, la primavera modifica rutinas y ritmos biológicos. Para algunas personas, esos cambios pueden alterar el sueño, el ánimo y la energía.

Quizás te acuestas a la misma hora, pero todavía entra luz por la ventana. O despiertas antes de que suene la alarma porque el dormitorio ya está iluminado. Con la llegada de la primavera, más luz y temperaturas en ascenso pueden modificar el sueño y el estado de ánimo, especialmente en personas sensibles a los cambios estacionales.
El fenómeno tiene relación con nuestro ritmo circadiano, el sistema que ayuda al organismo a saber cuándo es momento de dormir, despertar y realizar otras funciones. Y no hace falta tener un trastorno para notar el cambio.
Más luz, noches distintas y un reloj que debe reajustarse
La luz es una de las señales más importantes para sincronizar nuestro reloj biológico. Cuando los días se alargan, cambia la cantidad de luminosidad que recibimos y también el momento en que nuestro organismo comienza a prepararse para dormir.
La temperatura del dormitorio también puede influir en la calidad del descanso, especialmente cuando las noches comienzan a ser más cálidas.
Para algunas personas, el cambio también se nota en el ánimo
Para un grupo de personas, estos cambios pasan casi desapercibidos. Para otras, pueden coincidir con semanas de sueño más irregular, mayor cansancio o modificaciones en el ánimo.
La psicóloga y académica María José Millán explica en una columna publicada en Portal Metropolitano que los cambios de luz, temperatura y rutinas pueden influir en los ritmos circadianos y, con ello, en funciones como el sueño, el apetito y el estado de ánimo.

Esto adquiere mayor importancia en quienes tienen antecedentes de trastornos del ánimo. Algunos estudios han observado patrones estacionales en el trastorno bipolar, con mayor frecuencia de episodios maníacos o hipomaníacos durante primavera y verano.
Eso no significa que la primavera provoque estos trastornos. La relación es más compleja y depende de múltiples factores.
¿Cuándo deja de ser un simple cambio de rutina?
Existe una forma menos frecuente de trastorno afectivo estacional cuyos síntomas aparecen durante primavera y verano. Según el National Institute of Mental Health, puede incluir insomnio, inquietud, ansiedad, irritabilidad y disminución del apetito.

Eso es muy distinto de dormir mal algunas noches porque hace más calor o porque todavía hay luz al acostarse.
La señal para consultar está en otro lugar: cuando los cambios de sueño, energía o ánimo son persistentes, intensos o empiezan a afectar el trabajo, los estudios, las relaciones o las actividades habituales.
La primavera no llega con el mismo efecto para todos. Para algunos significa más energía y ganas de salir; para otros, unas semanas en que el cuerpo necesita adaptarse a dormir con más luz, soportar noches más cálidas y cambiar nuevamente su horario.
Referencias de la noticia
NIH. (2023). Seasonal Affective Disorder.
Millán M.J (Portal Metropolitano). (2026). Primavera y salud mental: una estación que también puede encender señales de alerta.