Más luz y cambios de temperatura: así puede influir la primavera en el sueño, el ánimo y la salud mental

Con más horas de luz y temperaturas cambiantes, la primavera modifica rutinas y ritmos biológicos. Para algunas personas, esos cambios pueden alterar el sueño, el ánimo y la energía.

La mayor cantidad de luz natural durante la primavera modifica una de las principales señales que utiliza nuestro organismo para regular el ciclo de sueño y vigilia.
La mayor cantidad de luz natural durante la primavera modifica una de las principales señales que utiliza nuestro organismo para regular el ciclo de sueño y vigilia.

Quizás te acuestas a la misma hora, pero todavía entra luz por la ventana. O despiertas antes de que suene la alarma porque el dormitorio ya está iluminado. Con la llegada de la primavera, más luz y temperaturas en ascenso pueden modificar el sueño y el estado de ánimo, especialmente en personas sensibles a los cambios estacionales.

El fenómeno tiene relación con nuestro ritmo circadiano, el sistema que ayuda al organismo a saber cuándo es momento de dormir, despertar y realizar otras funciones. Y no hace falta tener un trastorno para notar el cambio.

Más luz, noches distintas y un reloj que debe reajustarse

La luz es una de las señales más importantes para sincronizar nuestro reloj biológico. Cuando los días se alargan, cambia la cantidad de luminosidad que recibimos y también el momento en que nuestro organismo comienza a prepararse para dormir.

Aquí aparece la melatonina, una hormona relacionada con el ciclo sueño-vigilia. La exposición a la luz participa en su regulación, por lo que acostarse mientras todavía hay claridad puede hacer que el sueño llegue más tarde en algunas personas.

La temperatura del dormitorio también puede influir en la calidad del descanso, especialmente cuando las noches comienzan a ser más cálidas.

Para algunas personas, el cambio también se nota en el ánimo

Para un grupo de personas, estos cambios pasan casi desapercibidos. Para otras, pueden coincidir con semanas de sueño más irregular, mayor cansancio o modificaciones en el ánimo.

La psicóloga y académica María José Millán explica en una columna publicada en Portal Metropolitano que los cambios de luz, temperatura y rutinas pueden influir en los ritmos circadianos y, con ello, en funciones como el sueño, el apetito y el estado de ánimo.

A esto se suman las alergias, ya que el polen activa una respuesta inmunitaria que libera histamina, una molécula que puede atravesar la barrera hematoencefálica y afectar funciones cerebrales relacionadas con la regulación emocional.
A esto se suman las alergias, ya que el polen activa una respuesta inmunitaria que libera histamina, una molécula que puede atravesar la barrera hematoencefálica y afectar funciones cerebrales relacionadas con la regulación emocional.

Esto adquiere mayor importancia en quienes tienen antecedentes de trastornos del ánimo. Algunos estudios han observado patrones estacionales en el trastorno bipolar, con mayor frecuencia de episodios maníacos o hipomaníacos durante primavera y verano.

Eso no significa que la primavera provoque estos trastornos. La relación es más compleja y depende de múltiples factores.

¿Cuándo deja de ser un simple cambio de rutina?

Existe una forma menos frecuente de trastorno afectivo estacional cuyos síntomas aparecen durante primavera y verano. Según el National Institute of Mental Health, puede incluir insomnio, inquietud, ansiedad, irritabilidad y disminución del apetito.

El trastorno afectivo estacional puede presentarse también en primavera y verano, aunque es menos frecuente que el patrón asociado al invierno.
El trastorno afectivo estacional puede presentarse también en primavera y verano, aunque es menos frecuente que el patrón asociado al invierno.

Eso es muy distinto de dormir mal algunas noches porque hace más calor o porque todavía hay luz al acostarse.

La señal para consultar está en otro lugar: cuando los cambios de sueño, energía o ánimo son persistentes, intensos o empiezan a afectar el trabajo, los estudios, las relaciones o las actividades habituales.

La primavera no llega con el mismo efecto para todos. Para algunos significa más energía y ganas de salir; para otros, unas semanas en que el cuerpo necesita adaptarse a dormir con más luz, soportar noches más cálidas y cambiar nuevamente su horario.

Referencias de la noticia

NIH. (2023). Seasonal Affective Disorder.
Millán M.J (Portal Metropolitano). (2026). Primavera y salud mental: una estación que también puede encender señales de alerta.