Olas de calor más largas y frecuentes en Chile: eventos hoy excepcionales podrían multiplicarse hacia 2080
Las olas de calor podrían extenderse durante una parte cada vez mayor del año y convertir episodios hoy poco frecuentes en eventos mucho más habituales en varias ciudades de Chile.

Las olas de calor ya forman parte habitual de los veranos chilenos, especialmente en la zona central. Con el calentamiento del clima, esperamos que estos episodios sean cada vez más frecuentes, pero el cambio podría ser bastante más profundo que simplemente sumar algunos días de altas temperaturas.
Al mismo tiempo, episodios que hoy consideramos raros o excepcionales podrían comenzar a repetirse con mucha mayor frecuencia, transformando por completo la forma en que experimentamos los extremos de temperatura en Chile.
Una temporada de calor cada vez más larga
Uno de los cambios más importantes no ocurre solamente en la intensidad de las olas de calor, sino en la parte del año durante la que pueden desarrollarse. Bajo un escenario futuro de altas emisiones de gases de efecto invernadero (el conocido como "peor escenario"), la temporada cálida se expande de manera sostenida en Chile, a un ritmo aproximado de 12 a 14 días por década, aunque con diferencias importantes entre regiones.
En Santiago, por ejemplo, hacia 2080 el periodo favorable para la ocurrencia de olas de calor podría extenderse aproximadamente desde fines de septiembre hasta comienzos de mayo. En La Serena, la transformación sería todavía más rápida, mientras que en ciudades más australes como Concepción la reducción de la temporada fría ocurre de manera más gradual.
Esto puede llevar incluso a la desaparición de la estación fría definida respecto del clima histórico en algunas zonas. No significa que el invierno deje de existir, sino que las temperaturas que hoy caracterizan los meses fríos serían cada vez menos frecuentes, mientras el rango térmico asociado a la temporada cálida ocuparía una fracción creciente del año.
Cuando lo extremo deja de ser excepcional
El cambio más fuerte hacia el futuro aparece justamente en los eventos que hoy consideramos raros. Las olas de calor moderadas se vuelven más frecuentes, pero los mayores aumentos se concentran en los episodios más largos y de mayor magnitud, cuya ocurrencia crece mucho más rápidamente.
Hacia mediados y fines de siglo, olas de calor que históricamente podían aparecer aproximadamente una vez por década podrían ser del orden de 10 veces más frecuentes en Concepción, 20 veces en Santiago y hasta 40 veces en La Serena. Es decir, eventos que hoy destacan por su rareza podrían pasar a formar parte mucho más habitual del clima.

Algo similar ocurre con los episodios de mayor impacto. En Chile central, olas de calor de magnitud comparable a las que acompañaron los grandes incendios de 2017 podrían ocurrir unas cinco veces más frecuentemente entre 2050 y 2080.
El futuro de las olas de calor en Chile dependerá no solo de cuánto aumenten las temperaturas, sino de cuánto se prolongue ese calentamiento a lo largo del año. Cuanto mayor sea el calentamiento regional, más frecuentes serán los episodios que hoy consideramos excepcionales.