Un abismo más profundo que el Aconcagua: los misterios aún por descubrir a 8.000 metros frente a Chile

Descubre los secretos de la fosa de Atacama, el punto más profundo del Pacífico Suroriental en donde habitan organismos con adaptaciones sorprendentes que desafían las condiciones extremas de presión, temperatura y oscuridad.

En la fosa de Atacama se han encontrado especies adaptadas a las condiciones extremas de este lugar. Crédito: IMO-UdeC.
En la fosa de Atacama se han encontrado especies adaptadas a las condiciones extremas de este lugar. Crédito: IMO-UdeC.

A cerca de 160 km de la costa de Perú y Chile, por más de 6 mil kilómetros se extiende la fosa de Atacama, una de las depresiones oceánicas más sorprendentes del planeta que aún guarda numerosos secretos.

Esta fosa recorre desde el sur de Ecuador hasta Chiloé, alcanzando su profundidad máxima frente al Desierto de Atacama. En este punto llega a los 8.081 metros, lo que lo convierte en el punto más profundo del Pacífico Suroriental.

La fosa de Atacama es tan profunda que el cerro Aconcagua, la montaña más alta de América, cabría cómodamente en su interior y aún sobrarían más de mil metros de columna de agua.

La fosa es el resultado del proceso de subducción entre la placa oceánica de Nazca y la continental de Sudamérica, por lo que posee una gran importancia geológica, ya que es el motor de la actividad sísmica en la región. También es un sitio de relevancia biológica, ya que allí habitan organismos especialmente adaptados a las condiciones extremas de las profundidades del océano.

Los desafíos de la zona hadal: oscuridad total, temperaturas gélidas y presión extrema

La zona hadal corresponde a las mayores profundidades del océano, situándose en fosas en donde la profundidad supera los 6.000 metros. En este entorno, las condiciones son tan extremas que a menudo se comparan con las del espacio exterior, representando todo un desafío para la vida y la tecnología.

Oscuridad total en el abismo

En el océano, la luz solar penetra principalmente hasta los 200 metros y disminuye drásticamente a mayor profundidad. A partir de los 1.000 metros, la oscuridad es absoluta.

Pez caracol Paraliparis selti encontrado en la fosa de Atacama. Crédito: Wikimedia Commons.
Pez caracol Paraliparis selti encontrado en la fosa de Atacama. Crédito: Wikimedia Commons.

Sin luz, la existencia de plantas o algas es imposible, por lo que la base de la cadena alimenticia no son los organismos fotosintéticos. Aquí los organismos obtienen su energía principalmente mediante la quimiosíntesis y los restos orgánicos que caen desde la superficie.

Esta falta de luz ha causado adaptaciones asombrosas, como la pérdida del sentido de la vista o el desarrollo de la bioluminiscencia, un proceso químico mediante el cual los seres vivos producen su propia luz para defenderse, aparearse o cazar.

Un fenómeno interesante es que, a pesar de la ausencia de luz, muchos animales son de color rojo. Esto se debe a que el agua absorbe rápidamente la luz roja, por lo que este color se vuelve virtualmente invisible, creando un camuflaje perfecto contra los depredadores.

Temperaturas cercanas al punto de congelación

Las temperaturas en la fosa de Atacama son gélidas y cercanas al punto de congelación, oscilando entre los 1 ºC y 4 ºC. Debido a esto, los organismos que allí habitan han desarrollado adaptaciones específicas para sobrevivir.

Una de ellas es el desarrollo de un metabolismo lento, lo que genera un crecimiento pausado y una mayor longevidad, ya que sus células se desgastan a un ritmo mucho menor que el de las especies de superficie.

Otra respuesta al frío es la presencia de proteínas anticongelantes en algunos organismos, lo que impide que sus fluidos internos se cristalicen. También se ha documentado que algunos habitantes del abismo poseen membranas celulares ricas en grasas insaturadas, las cuales mantienen su fluidez y funcionalidad incluso bajo temperaturas gélidas.

Presiones aplastantes

Uno de los aspectos más llamativos y que implican un mayor desafío técnico para las expediciones a la fosa de Atacama es su presión extremadamente alta, la cual es más de 800 veces superior a la de la superficie terrestre.

La presión en la fosa de Atacama es tan grande que equivale a intentar equilibrar el peso de un edificio de 15 pisos sobre una sola moneda.

Debido a estas presiones aplastantes, se requiere tecnología de punta para explorar sus profundidades. Las misiones deben utilizar máquinas diseñadas específicamente para no implosionar. Por ello, los tripulantes viajan dentro de una esfera de titanio de alta resistencia, con un diseño que permite distribuir la presión de forma uniforme para evitar un colapso estructural.

En 2022 se realizó el primer descenso tripulado a la fosa de Atacama. Crédito: IMO-UdeC.
En 2022 se realizó el primer descenso tripulado a la fosa de Atacama. Crédito: IMO-UdeC.

Los organismos que habitan allí también han debido adaptarse a estas condiciones. Han desarrollado una estructura corporal flexible, con huesos reducidos y esqueletos de cartílago, cuerpos en los que predomina el agua y la gelatina, y sin cavidades gaseosas como vejigas natatorias o pulmones, ya que colapsarían ante la fuerza del entorno. Además, cuentan con adaptaciones químicas y metabólicas únicas que estabilizan sus células a nivel molecular.

No cabe duda de que el mundo hadal de la fosa de Atacama es fascinante y de gran valor para diversas ramas científicas, desde la geología y la ecología hasta el estudio del cambio climático, la biotecnología y la medicina. Aún queda mucho por descubrir en esta imponente depresión submarina que se extiende frente a nuestras costas.

Referencias de la noticia

- BBC News Mundo. Fosa de Atacama: qué encontraron los primeros científicos en bajar 8.000 metros bajo el mar. 2022.

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