El Niño podría predecirse con mucha más anticipación y cambiar la forma en que planificamos su impacto

Un estudio reciente sugiere que las señales que anuncian un evento de El Niño pueden aparecer mucho antes de lo que los sistemas de pronóstico utilizan actualmente. La clave estaría en la "memoria" del océano tropical.

El Niño 2023/24 pudo ser pronosticado con más de un año de anticipación por modelos estadísticos. Imagen: NOAA Coral Reef Watch.
El Niño 2023/24 pudo ser pronosticado con más de un año de anticipación por modelos estadísticos. Imagen: NOAA Coral Reef Watch.

El Niño es uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta; sus efectos se sienten prácticamente en todo el mundo. Por esta razón, cada vez que las condiciones sugieren el desarrollo de un nuevo evento, todos siguen con atención los pronósticos.

Saber con meses de anticipación si el Pacífico se encamina hacia una fase cálida o fría puede marcar una gran diferencia en la planificación de múltiples actividades socioeconómicas.

Sin embargo, predecir la evolución de El Niño sigue siendo un desafío. Aunque los modelos actuales han mejorado notablemente en las últimas décadas, su habilidad disminuye cuando intentan anticipar las condiciones con demasiada antelación.

Pero, ¿y si las señales de un futuro El Niño estuvieran presentes mucho antes de lo que pensamos? ¿Y si el océano comenzara a revelar pistas sobre su evolución con más de un año de antelación?

La barrera que desafía a los pronósticos de El Niño

A primera vista, podría parecer que predecir El Niño debería ser relativamente sencillo. Después de todo, el océano cambia mucho más lentamente que la atmósfera, lo que le otorga cierta memoria al sistema climático. Pero la realidad es más compleja: pequeños errores en la representación del océano y la atmósfera pueden amplificarse rápidamente, reduciendo la capacidad predictiva de los modelos.

Esta dificultad se hace especialmente evidente durante la primavera del hemisferio norte, cuando el océano tropical atraviesa un periodo en el que las señales asociadas a El Niño y La Niña tienden a debilitarse.

Predecir El Niño sigue siendo un desafío: aunque el océano guarda “memoria”, la barrera de predictibilidad de primavera puede debilitar las señales y complicar los pronósticos con más de un año de anticipación.

Este fenómeno es conocido como la "barrera de predictibilidad de primavera" (spring predictability barrier) y es uno de los principales desafíos para la predicción de El Niño. Es una suerte de límite natural que dificulta prever con mucha anticipación si el Pacífico tropical evolucionará hacia un evento de El Niño.

Por esta razón, a pesar de que los pronósticos actuales han mejorado considerablemente, anticipar con confianza un evento de El Niño más de un año antes de su desarrollo sigue siendo una tarea extremadamente compleja.

Señales océano-atmósfera que anticipan a El Niño

A pesar de la existencia de la barrera de predictibilidad, hay ciertos elementos –quizás sutiles– en el océano y la atmósfera tropical, que permiten que con métodos estadísticos El Niño se pueda pronosticar con más de un año de anticipación.

Uno de los más importantes es la acumulación de aguas cálidas bajo la superficie del Pacífico occidental. Mucho antes de que las temperaturas superficiales comiencen a aumentar en el Pacífico central y oriental, el océano almacena calor en profundidad, generando una especie de reserva que puede detectarse meses, e incluso más de un año, antes del desarrollo de un evento de El Niño.

Antes de que El Niño se note en la superficie, el Pacífico ya puede estar dando señales bajo el agua: una reserva de calor en profundidad puede anticipar su desarrollo con meses, e incluso más de un año, de ventaja.

A medida que este calor subsuperficial se desplaza lentamente hacia el este, aumenta la probabilidad de que las condiciones evolucionen hacia una fase cálida (El Niño).

A esta señal oceánica se suman cambios característicos en la atmósfera tropical. Los estudios muestran que las anomalías en los vientos superficiales del Pacífico occidental suelen preceder al desarrollo de El Niño con muchos meses de anticipación.

Muchos son los modelos estadísticos que se utilizan mensualmente de manera operacional para predecir El Niño. Fuente: IRI-Columbia.
Muchos son los modelos estadísticos que se utilizan mensualmente de manera operacional para predecir El Niño. Fuente: IRI-Columbia.

Cuando el fortalecimiento o debilitamiento de estos vientos ocurre simultáneamente con la acumulación de calor subsuperficial, emerge un patrón que históricamente ha precedido a eventos de El Niño. Es precisamente la combinación de estas señales físicas tempranas la que permite extender la capacidad predictiva más allá del horizonte habitual de los pronósticos.

Un El Niño que pudo verse venir con mucha anticipación

El desarrollo de El Niño 2023/24 ofrece un ejemplo particularmente ilustrativo de que los eventos de El Niño podrían predecirse estadísticamente con muchos meses de anticipación. Pronósticos inicializados entre julio de 2022 y enero de 2023, es decir, entre 17 y 11 meses antes del peak del Niño 2023/24, anticiparon de manera correcta el evento.

En ese momento, el Pacífico ecuatorial aún presentaba condiciones asociadas a La Niña, por lo que la aparición de un nuevo El Niño no era evidente a partir de las temperaturas superficiales observadas.

Durante 2022 ya podían identificarse señales precursoras en el océano y la atmósfera tropical. Entre mayo y octubre de 2022 se observó una importante acumulación de calor bajo la superficie del Pacífico occidental, con anomalías cálidas que posteriormente comenzaron a desplazarse hacia el Pacífico central.

Al mismo tiempo, aparecieron anomalías características en los vientos tropicales y en la temperatura superficial del mar en regiones específicas del Pacífico. Al combinar estas señales, los pronósticos anticiparon correctamente la transición hacia condiciones de El Niño durante 2023, lo que muestra que la información predictiva puede estar disponible más de un año antes de que el calentamiento se manifieste claramente en la superficie del océano.

Referencias de la noticia

Petrova, D., Rodó, X., Koopman, S. J., Tzanov, V., & Cvijanovic, I. (2024). The 2023/24 El Niño and the feasibility of Long-Lead ENSO forecasting. Bulletin of the American Meteorological Society.

Petrova, D., Ballester, J., Koopman, S. J., & Rodó, X. (2020). Multiyear statistical prediction of ENSO enhanced by the tropical Pacific observing system. Journal of Climate.