Un “Super El Niño” podría formarse en primavera: ¿cómo impactaría en Chile?

El Pacífico tropical vuelve a calentarse y los modelos ya apuntan a un posible El Niño intenso hacia primavera. Aunque aún hay incertidumbre, Chile podría sentir efectos distintos entre invierno y los meses siguientes.

¿Llegará a impactar un Super Niño próximamente? Lo cierto es que se alterarán los patrones climáticos a nivel global, ¡y de qué manera! Fuente: CIIFEN
¿Llegará a impactar un Super Niño próximamente? Lo cierto es que se alterarán los patrones climáticos a nivel global, ¡y de qué manera! Fuente: CIIFEN

El Pacífico tropical vuelve a estar bajo observación. A pesar de estar aún en fase neutral del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), las señales de calentamiento han ganado fuerza y varios centros climáticos proyectan que El Niño podría desarrollarse durante 2026, con opción de alcanzar una intensidad importante hacia la primavera. Pero, antes de hablar de un posible “Super El Niño”, conviene aclarar algo: El Niño no es solo “más calor”.

Se trata de un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, capaz de alterar los patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica en distintas zonas del planeta.

De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de NOAA, El Niño tiene alta probabilidad de emerger durante el invierno austral y mantenerse, al menos, hasta fines de 2026.

El Super Niño de 1997 causó cambios importantes en los patrones de lluvia y temperatura a nivel global. ¿Podría pasar algo así también este año? Fuente: CIIFEN
El Super Niño de 1997 causó cambios importantes en los patrones de lluvia y temperatura a nivel global. ¿Podría pasar algo así también este año? Fuente: CIIFEN

En su última discusión, NOAA estimó una probabilidad cercana al 61% de desarrollo entre mayo y julio, aunque también advirtió que la posibilidad de un evento muy fuerte dependerá de cómo evolucionen los vientos del oeste sobre el Pacífico ecuatorial.

¿Por qué se habla de un evento muy fuerte?

Algunas simulaciones estacionales, como las del conjunto NMME de NOAA y otros modelos internacionales, proyectan un calentamiento marcado del Pacífico tropical desde el trimestre agosto-septiembre-octubre, con un posible peak durante noviembre.

En ciertos escenarios, las anomalías de temperatura superficial del mar alcanzarían valores compatibles con un El Niño muy fuerte, comparable en magnitud a episodios históricos como 1997-1998.

Ese tipo de evento suele recibir, de manera informal, el nombre de “Super El Niño”. No es una categoría oficial única, pero se usa para describir episodios excepcionalmente cálidos en el Pacífico ecuatorial, capaces de amplificar impactos atmosféricos a escala global.

Invierno y primavera: impactos distintos para Chile

En Chile, los efectos de El Niño dependen mucho de la estación. Durante el invierno, suele favorecer una mayor frecuencia de sistemas frontales desplazándose hacia la zona central, lo que puede aumentar la probabilidad de lluvias entre el centro-sur y la Región Metropolitana, e incluso Coquimbo.

Para el trimestre ASO, existe un 82 % de probabilidad de que se desarrolle un El Niño muy fuerte, con una anomalía de TSM superior a 2 grados. Ocurriría entre el último mes de invierno y el inicio de la primavera. Fuente: theclimatebrink.com
Para el trimestre ASO, existe un 82 % de probabilidad de que se desarrolle un El Niño muy fuerte, con una anomalía de TSM superior a 2 grados. Ocurriría entre el último mes de invierno y el inicio de la primavera. Fuente: theclimatebrink.com

Sin embargo, si el evento se desarrolla primero como moderado a fuerte durante el invierno, no necesariamente implicaría un escenario catastrófico. La señal más clara podría aparecer con el avance de la temporada, y por eso las actualizaciones mensuales serán clave.

En primavera, el foco podría cambiar. Aunque no se descartan eventos de precipitación, la atención estaría más puesta en las anomalías de temperatura. Un Pacífico más cálido puede afectar la surgencia frente a la costa norte y centro-norte, con posibles efectos en la pesca, además de contribuir al aumento de temperaturas superficiales y al calentamiento global transitorio asociado a El Niño.

Por ahora, el mensaje es claro: El Niño aún debe consolidarse, pero el Pacífico ya está dando señales potentes. Y si los modelos mantienen la tendencia, la primavera podría convertirse en el periodo clave para evaluar si 2026 entra en la lista de los grandes eventos El Niño.

Referencias de la noticia

NOAA/CPC: Official NOAA CPC ENSO Probabilities

WMO: Likelihood increases of El Niño

Bureau of Meteorology: Southern hemisphere monitoring

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