Cómo construir un jardín costero lleno de flores: especies para jugar con colores, alturas y texturas

Un jardín junto al mar puede tener mucho más color y variedad de lo que imaginas. La clave está en saber qué plantas elegir y cómo combinarlas.

El viento y la exposición no tienen por qué limitar la variedad: elegir cada planta según el lugar permite crear composiciones llenas de flores y movimiento.
El viento y la exposición no tienen por qué limitar la variedad: elegir cada planta según el lugar permite crear composiciones llenas de flores y movimiento.

Cuando elegimos plantas para un jardín, es fácil dejarnos llevar por una flor que nos encanta o por una especie que hemos visto crecer con facilidad en otro lugar.

Pero cerca del mar, el viento, la salinidad y el tipo de suelo pueden cambiar por completo las condiciones de cultivo.

Por eso, más que limitarse a unas pocas especies resistentes, vale la pena conocer qué puede aportar cada una y dónde funcionará mejor. Así es posible combinar flores de distintos colores, alturas y formas, desde plantas que cubren el suelo hasta otras que se elevan y se mueven con el viento.

Para llenar de color los espacios bajos

Los sectores cercanos al suelo pueden convertirse en una explosión de flores, especialmente cuando se combinan especies rastreras o de crecimiento compacto que también funcionan muy bien en bordes, rocallas y jardineras.

Los rayitos de sol son suculentas rastreras, muy resistentes al sol y la sequía, que pueden cubrirse de flores durante la temporada cálida.
Los rayitos de sol son suculentas rastreras, muy resistentes al sol y la sequía, que pueden cubrirse de flores durante la temporada cálida.

Los rayitos de sol (Lampranthus spp.) son difíciles de superar por su floración abundante y sus colores intensos, que van desde el rosado y fucsia hasta el rojo, naranja, amarillo y blanco. Además de ser extremadamente resistentes al sol y la sequía, sus tallos pueden caer por los bordes de una jardinera, por lo que son una alternativa muy versátil incluso para terrazas.

El género Arctotis reúne variedades muy ornamentales, entre ellas Arctotis fastuosa, apreciada por sus grandes flores y sus atractivas combinaciones de colores.
El género Arctotis reúne variedades muy ornamentales, entre ellas Arctotis fastuosa, apreciada por sus grandes flores y sus atractivas combinaciones de colores.

La gazania (Gazania spp.), en cambio, forma matas más compactas y ordenadas, con grandes flores en tonos amarillos, naranjas y rojizos que destacan especialmente en sectores soleados. Para quienes buscan algo menos habitual, el arctotis (Arctotis spp.) ofrece flores grandes y vistosas, similares a margaritas, que sobresalen sobre el follaje y pueden formar un llamativo manto de color.

Cuando quieres sumar ligereza y movimiento

No todo el jardín tiene que verse compacto y ordenado. Algunas plantas aportan una sensación más liviana, con tallos delgados y flores que se mueven con el viento, creando una transición natural entre las especies bajas y las de mayor porte.

La gaura y la verbena cumplen una función similar dentro de una composición: sus tallos y flores más livianos permiten conectar grupos compactos con especies de mayor porte.
La gaura y la verbena cumplen una función similar dentro de una composición: sus tallos y flores más livianos permiten conectar grupos compactos con especies de mayor porte.

La gaura (Oenothera lindheimeri) destaca precisamente por ese efecto: sus tallos finos y sus pequeñas flores blancas o rosadas parecen flotar sobre la vegetación, por lo que funciona muy bien entre plantas más compactas. La verbena, en cambio, ayuda a extender el color con sus ramilletes de flores y su crecimiento más abierto, permitiendo conectar distintos grupos sin generar una composición demasiado rígida.

Para crear altura y puntos de atención

Cuando las plantas bajas ya han ocupado el primer nivel, las especies de mayor porte permiten llevar la mirada hacia arriba y darle más profundidad al jardín.

La forma casi esférica del agapanto aporta una silueta poco habitual al jardín y contrasta con las flores más alargadas o abiertas de otras especies.
La forma casi esférica del agapanto aporta una silueta poco habitual al jardín y contrasta con las flores más alargadas o abiertas de otras especies.

Aquí entran flores que destacan no solo por su color, sino también por su forma y por la manera en que sobresalen entre el resto de la vegetación. El agapanto (Agapanthus spp.) es una alternativa muy versátil, disponible principalmente en tonos azules, violetas y blancos, con largas varas florales que destacan sobre el follaje.

La kniphofia crece a partir de un rizoma, una estructura subterránea que permite que la planta rebrote temporada tras temporada y facilita su multiplicación en el jardín.
La kniphofia crece a partir de un rizoma, una estructura subterránea que permite que la planta rebrote temporada tras temporada y facilita su multiplicación en el jardín.

El tritoma (Kniphofia spp.) aporta un contraste más intenso con sus flores alargadas en tonos amarillos, naranjas y rojizos, mientras que la salvia rusa (Salvia yangii) introduce una textura más ligera, con follaje gris plateado y flores en tonos azul-violeta. Las tres permiten jugar con formas y colores diferentes sin que la plantación pierda continuidad.

La combinación depende del lugar

No es necesario escoger una sola de estas especies. Combinar plantas con necesidades y formas diferentes permite aprovechar mejor cada rincón. También conviene observar cuánto viento recibe cada sector. Un espacio protegido por un muro o una vivienda ofrece condiciones distintas a uno directamente expuesto al rocío salino.

Elegir según esa diferencia permite ubicar las especies más resistentes en los lugares abiertos y reservar los sectores algo protegidos para aquellas que pueden beneficiarse de un poco más de resguardo, como la gaura o la salvia rusa. Así, incluso un pequeño jardín puede reunir distintas alturas, texturas y floraciones sin exigir que todas las plantas enfrenten exactamente las mismas condiciones.