El árbol chileno que desafía la sequía y podría cambiar la forma de reverdecer nuestras ciudades

Frente a veranos cada vez más exigentes, un árbol nativo ofrece pistas para repensar cómo elegimos la vegetación de nuestras ciudades.

Frente al desafío de mantener áreas verdes con menos agua disponible, el peumo ofrece una alternativa que vale la pena considerar. Foto: Mónica Musalem.
Frente al desafío de mantener áreas verdes con menos agua disponible, el peumo ofrece una alternativa que vale la pena considerar. Foto: Mónica Musalem.

El aumento de las temperaturas y las restricciones hídricas plantean un desafío para la planificación de las áreas verdes urbanas: mantener una cobertura arbórea capaz de proporcionar sombra y otros beneficios ambientales sin depender de un consumo de agua cada vez más difícil de sostener.

Para conseguirlo, no basta con aumentar la cantidad de árboles; también es necesario seleccionar especies compatibles con las condiciones climáticas y ecológicas de cada lugar.

El peumo (Cryptocarya alba), árbol endémico de Chile, reúne características que lo convierten en una alternativa interesante para esta tarea. A su capacidad para responder a la escasez de agua se suman sus interacciones con la fauna y su papel en los ecosistemas de los que forma parte naturalmente.

Los mecanismos que le permiten responder a la sequía

Cuando el agua escasea, las plantas deben ajustar su funcionamiento para evitar perder más de la que pueden absorber por las raíces. En el peumo se ha estudiado el ajuste osmótico, un mecanismo que le ayuda a mantener el agua en sus células incluso cuando disminuye la humedad disponible.

Elegir especies adaptadas al clima local es clave para mantener el arbolado urbano frente a períodos de déficit hídrico Foto: Mónica Musalem.
Elegir especies adaptadas al clima local es clave para mantener el arbolado urbano frente a períodos de déficit hídrico Foto: Mónica Musalem.

En ensayos con plantas jóvenes sometidas a riego restringido durante el verano, también se observó una disminución de la fotosíntesis y la transpiración. Esto indica que, frente a la falta de agua, el peumo puede reducir su actividad y limitar la pérdida de humedad a través de las hojas. Aunque estas respuestas contribuyen a enfrentar el estrés hídrico, no evitan sus efectos ni garantizan que el árbol pueda soportar una sequía prolongada sin agua disponible.

Dónde crece naturalmente y qué necesita para desarrollarse

El peumo se distribuye desde la Región de Coquimbo hasta La Araucanía y forma parte del bosque esclerófilo, adaptado a la marcada estacionalidad de las precipitaciones en Chile central.

En su ambiente natural suele encontrarse en quebradas y laderas sombrías, donde las condiciones topográficas pueden favorecer una mayor disponibilidad de humedad en el suelo. Esta distribución ayuda a comprender por qué su tolerancia a períodos secos no debe confundirse con una adaptación exclusiva a terrenos áridos y expuestos.

Los frutos del peumo aportan alimento a la fauna y fortalecen su papel en los ecosistemas nativos. Foto: Mónica Musalem.
Los frutos del peumo aportan alimento a la fauna y fortalecen su papel en los ecosistemas nativos. Foto: Mónica Musalem.

Durante los primeros años, el peumo necesita riego de apoyo mientras sus raíces se desarrollan y exploran el suelo. En las ciudades, este proceso puede verse dificultado por la compactación del terreno y la escasa disponibilidad de suelo para el crecimiento radicular. Por eso, elegir un lugar con suficiente espacio bajo tierra y buenas condiciones de drenaje es fundamental para favorecer su establecimiento y desarrollo.

Biodiversidad y otros beneficios de incorporar especies nativas

La arborización urbana cumple funciones que van más allá de proporcionar sombra: contribuye a regular el microclima, ofrece hábitat y recursos alimentarios, y puede favorecer la conectividad ecológica entre áreas verdes. En este contexto, las especies nativas tienen un valor particular porque mantienen relaciones con organismos de los ecosistemas locales.

Las flores del peumo ofrecen néctar y polen a abejas y otros insectos, mientras que sus frutos aportan alimento a la fauna. Su follaje perenne también mantiene la cobertura vegetal durante todo el año.

El peumo depende principalmente de insectos para su polinización, lo que limita la dispersión aérea de su polen.
El peumo depende principalmente de insectos para su polinización, lo que limita la dispersión aérea de su polen.

La elección de especies arbóreas también importa para la salud pública, especialmente por su relación con las alergias estacionales. El plátano oriental y algunos álamos son anemófilos, es decir, se polinizan mediante el viento y liberan partículas que pueden dispersarse ampliamente por el aire.

El peumo, en cambio, depende principalmente de insectos para su polinización, lo que reduce su dispersión aérea. Esta característica puede ser una ventaja al planificar áreas verdes urbanas, aunque no significa que esté libre de potencial alergénico.

En qué espacios urbanos puede funcionar mejor

Por su tamaño adulto, el peumo es más apropiado para parques, plazas y jardines amplios, donde disponga de suficiente espacio para desarrollar su copa y sus raíces. Puede alcanzar entre 15 y 20 metros de altura, por lo que no suele ser una buena opción para veredas estrechas.

En estos espacios, el crecimiento de un ejemplar adulto puede provocar levantamiento de pavimentos o interferencias con tuberías y otras infraestructuras, especialmente si el volumen de suelo disponible es insuficiente.

Antes de incorporarlo a un proyecto de arborización, es importante evaluar tanto el espacio aéreo como el subterráneo que tendrá disponible. Plantarlo en un lugar compatible con sus dimensiones permite reducir conflictos futuros y favorece su desarrollo.

Así, el peumo puede contribuir a una infraestructura verde urbana más adaptada a las condiciones locales, siempre que la elección de la especie vaya acompañada de una planificación adecuada y de los cuidados necesarios durante su establecimiento.