Lluvias en la Región Metropolitana ¿un alivio para los suelos agrícolas afectados por la salinidad

Las precipitaciones de octubre reabren el debate sobre la salinidad de los suelos y el agua de riego en la cuenca del Maipo. Aunque la lluvia puede favorecer el lavado de sales, su efecto depende de las condiciones del terreno y del manejo agrícola.

Valle del Maipo: la salinidad del suelo amenaza la productividad de los huertos agrícolas y plantea nuevos desafíos para el manejo del riego.
Valle del Maipo: la salinidad del suelo amenaza la productividad de los huertos agrícolas y plantea nuevos desafíos para el manejo del riego.

La acumulación excesiva de sales en el suelo afecta la capacidad de las plantas para absorber agua y puede desencadenar alteraciones fisiológicas que reducen su crecimiento y productividad. Aunque el terreno mantenga humedad, una elevada concentración salina dificulta la entrada de agua a las raíces, generando un estrés similar al de la sequía.

Como respuesta, la planta puede cerrar parcialmente sus estomas, disminuir la fotosíntesis y destinar energía a mecanismos de adaptación.

Además, la acumulación de iones como sodio y cloruro puede provocar toxicidad, dañar las hojas e interferir en la absorción de nutrientes esenciales. Estos efectos pueden traducirse en menor crecimiento, frutos de menor calibre y reducción del rendimiento, según la especie, la concentración de sales y el tiempo de exposición.

¿Qué tan salina es el agua de la cuenca del Maipo?

La conductividad eléctrica (CE) permite estimar la concentración de sales disueltas en el agua. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Efectos de la salinidad en hojas de vid: la marchitez y el daño en las nervaduras comprometen la eficiencia fotosintética.
Efectos de la salinidad en hojas de vid: la marchitez y el daño en las nervaduras comprometen la eficiencia fotosintética.

Los valores inferiores a 0,7 dS/m generalmente no presentan restricciones para el riego por salinidad; entre 0,7 y 3 dS/m pueden generar restricciones leves a moderadas, y sobre 3 dS/m las restricciones son severas. La evaluación también debe considerar el cultivo, el suelo y el drenaje.

Como antecedente histórico, un informe del Ministerio del Medio Ambiente basado en registros de la Dirección General de Aguas de 2017 a 2019 reportó valores del percentil 95 de conductividad eléctrica de entre 1,426 y 1,915 dS/m en distintos puntos de monitoreo de la cuenca del Maipo.

Estos valores se ubican en el rango que la FAO asocia con posibles restricciones moderadas para el riego. Sin embargo, corresponden a registros históricos de estaciones específicas y no permiten establecer la calidad actual de toda la cuenca.

Es importante distinguir estos criterios de las normas ambientales chilenas para el Maipo: mientras las orientaciones de la FAO permiten evaluar la aptitud del agua para riego, los estándares ambientales buscan proteger los ecosistemas acuáticos. Sus valores, por tanto, no son directamente equivalentes.

¿Pueden las lluvias reducir la salinidad?

Las precipitaciones pueden contribuir al lavado de sales acumuladas en el suelo. El agua infiltrada disuelve parte de estas sales y las desplaza hacia capas más profundas. Para que el proceso sea efectivo, sin embargo, se necesita un drenaje adecuado que permita evacuar el agua salina fuera de la zona de las raíces.

Acumulacion de sales en los suelo bajo los goteros en la cintas de riego
Acumulacion de sales en los suelo bajo los goteros en la cintas de riego

Si el suelo presenta un drenaje deficiente, una capa freática superficial o condiciones de alta evaporación, las sales tienden a permanecer en el perfil o a reconcentrarse cerca de la superficie.

Por lo tanto, a pesar de registrarse eventos de precipitación que sugieran un lavado natural del suelo, las características físicas e intrínsecas del Valle del Maipo impiden un drenaje profundo efectivo, manteniendo elevados los niveles de salinidad.

Es por tanto que el manejo agrícola sigue siendo fundamental. Medir la conductividad eléctrica del suelo y del agua de riego, evaluar el drenaje y ajustar las estrategias de riego permite determinar qué medidas son apropiadas para cada terreno. Las enmiendas orgánicas también pueden formar parte de la estrategia, dependiendo de las características del suelo y del origen del problema.

En definitiva, las precipitaciones pueden favorecer el lavado de sales bajo determinadas condiciones, pero no constituyen una solución automática. Confirmar una mejora requiere evaluar el suelo agrícola y el agua de riego por separado, mediante mediciones que permitan comparar sus condiciones antes y después de las lluvias.