A semanas de la primavera, el campo se prepara para nuevas siembras. Pero elegir cuándo sembrar no depende solo del calendario: la temperatura será clave para la germinación, el crecimiento y el desarrollo de los cultivos durante la temporada.
Licenciado en Agronomía y especializado en Fruticultura por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Santiago ha orientado su carrera al desarrollo, investigación e implementación de iniciativas que promueven una agricultura sostenible e innovadora para pequeños, medianos y grandes productores.
Su trabajo se centra en el desarrollo y transferencia de tecnologías para la recopilación, análisis e interpretación de datos agrícolas, entregando información estratégica para la toma de decisiones. A través de capacitaciones dirigidas a productores, empresas e instituciones, impulsa el uso de herramientas que mejoran la eficiencia productiva, optimizan el manejo de los recursos y fortalecen la adaptación de los sistemas agrícolas frente a los desafíos del cambio climático.
En el ámbito académico, se desempeña como docente en la Universidad de O'Higgins e INACAP, donde combina la formación de futuros profesionales con actividades de vinculación con el medio y transferencia tecnológica, acercando la investigación y la innovación a todo el sector.
A semanas de la primavera, el campo se prepara para nuevas siembras. Pero elegir cuándo sembrar no depende solo del calendario: la temperatura será clave para la germinación, el crecimiento y el desarrollo de los cultivos durante la temporada.
La estimación de una cosecha comienza mucho antes de que la fruta llegue a los mercados. La floración, las condiciones meteorológicas y el seguimiento del desarrollo de los frutos permiten anticipar el potencial productivo y tomar decisiones frente a eventos como lluvias, heladas o altas temperaturas.
Tras el paso del sistema frontal por la zona central de Chile, las intensas ráfagas de viento cobraron protagonismo junto con las lluvias, poniendo a prueba frutales y cultivos en etapas críticas de desarrollo y evidenciando su impacto sobre la producción agrícola.
Tras varios días de lluvia, el tiempo cambiará este fin de semana con el ingreso de aire subpolar y el regreso de las heladas a la zona central. El frío favorecerá frutales en receso, pero amenazará cultivos que iniciaron desarrollo.
Los ríos atmosféricos de las últimas semanas ya afectan el abastecimiento: la menor producción y las interrupciones en la cadena de suministro han reducido la oferta de frutas y hortalizas frescas, provocando un alza en sus precios.
Las lluvias benefician a la agricultura, pero pueden dañar la fruta que aún permanece en los árboles. Según la época y el desarrollo del cultivo, afectan su calidad y reducen la producción disponible para el mercado.
Las lluvias y el ingreso de aire cálido durante la segunda quincena de julio generan dudas sobre la acumulación de frío invernal. Aunque alivian el déficit hídrico, podrían ralentizar un proceso esencial para el desarrollo de frutales de hoja caduca.