¿Un "El Niño atrasado"? Las lluvias de primavera que pueden afectar a los huertos frutales en Chile
Las lluvias benefician a la agricultura, pero pueden dañar la fruta que aún permanece en los árboles. Según la época y el desarrollo del cultivo, afectan su calidad y reducen la producción disponible para el mercado.

En Chile, las precipitaciones presentan un marcado patrón estacional, concentrándose principalmente entre otoño e invierno. Esta distribución ha permitido que la agricultura se adapte a las condiciones climáticas de cada zona del país, con cultivos persistentes como cítricos, paltos y chirimoyos en el norte; frutales de hoja caduca y algunas especies persistentes en la zona central; y especies adaptadas a condiciones más frías y húmedas en el sur.
De esta forma, la temperatura y disponibilidad de agua determinan el calendario agrícola, influyendo en procesos como la brotación, floración, desarrollo y cosecha de los cultivos.
Cuando un fenómeno climático altera esta sincronía, las plantas pueden enfrentar condiciones para las que no están preparadas. Lluvias fuera de temporada, vientos intensos, granizadas o temperaturas extremas pueden coincidir con etapas críticas del ciclo productivo, favoreciendo enfermedades y reduciendo la calidad de la cosecha.
¿Qué ocurre cuando los fenómenos climáticos alteran el calendario agrícola?
Durante esta temporada, la persistencia de precipitaciones en plena primavera ha llamado la atención de agricultores y meteorólogos. Este comportamiento, denominado coloquialmente por algunos como un “El Niño atrasado”, ha vuelto a poner sobre la mesa los efectos que pueden generar las lluvias y bajas temperaturas fuera de su período habitual.
Aunque no corresponde a una categoría oficial del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), esta expresión se ha utilizado para describir la presencia de condiciones más lluviosas y frías durante una época en que normalmente comienzan a predominar ambientes más secos y cálidos.

De acuerdo con los pronósticos de Meteored, durante septiembre, octubre y noviembre podrían registrar episodios de aire frío entre las regiones de Coquimbo y Metropolitana, con temperaturas mínimas que podrían descender hasta las -2 °C en algunas zonas agrícolas. Esta situación aumenta el riesgo de heladas en un período donde numerosos cultivos se encuentran en desarrollo reproductivo.
En fruticultura, la floración es una de las etapas fenológicas más determinantes para asegurar el potencial productivo de la temporada. Durante la antesis, las flores quedan disponibles para la polinización y fecundación, pero también presentan una alta sensibilidad frente a las bajas temperaturas.
Una helada durante este período puede dañar los órganos reproductivos, reducir el cuajado de frutos e incluso provocar la muerte de las flores, comprometiendo parcial o totalmente la producción.
Por otra parte, los pronósticos también indican precipitaciones entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía, con eventos que podrían acumular hasta 50 mm, aumentando el riesgo para cultivos en floración o desarrollo de frutos.

Las lluvias primaverales pueden transformarse en un factor de riesgo para la fruticultura. Precipitaciones inferiores a 10 mm suelen generar impactos limitados si existe un adecuado manejo fitosanitario y eliminación rápida del agua libre sobre flores y frutos.
Sin embargo, eventos superiores a 15 mm pueden reducir el vuelo de abejas y otros polinizadores, disminuir la eficiencia de la polinización y favorecer enfermedades causadas por hongos y bacterias.
Durante el crecimiento o maduración de los frutos, el exceso de humedad puede provocar partiduras en especies sensibles, disminuir la calidad comercial e incluso generar caída de frutos cuando las lluvias son intensas o persistentes.
Frente a este escenario, el monitoreo permanente de los pronósticos meteorológicos será clave durante la primavera. Anticipar heladas, lluvias o episodios de tiempo severo permitirá planificar labores agrícolas y aplicar medidas de manejo que ayuden a reducir el impacto sobre la producción y la calidad de los cultivos.