¿Cuándo conviene sembrar? La temperatura puede ser más importante que el calendario
A semanas de la primavera, el campo se prepara para nuevas siembras. Pero elegir cuándo sembrar no depende solo del calendario: la temperatura será clave para la germinación, el crecimiento y el desarrollo de los cultivos durante la temporada.

Muchos productores utilizan el calendario agrícola como una primera referencia para definir las fechas de siembra y trasplante. Es una práctica tradicional, ya que las estaciones entregan una orientación general sobre las condiciones meteorológicas que pueden presentarse durante el desarrollo de los cultivos.
A medida que nos acercamos a la primavera, por ejemplo, las temperaturas comienzan a aumentar progresivamente, modificando las condiciones ambientales y favoreciendo el establecimiento y desarrollo de numerosas especies hortícolas y frutícolas.
Sin embargo, el calendario no siempre refleja las condiciones que finalmente se presentan en el campo. Los pronósticos meteorológicos de las próximas semanas pueden anticipar episodios de lluvias, heladas o tormentas eléctricas capaces de modificar el escenario esperado para una siembra.
Además, durante agosto todavía pueden registrarse importantes variaciones de temperatura en la zona central de Chile, incluyendo episodios de frío que recuerdan que el invierno aún no ha quedado completamente atrás.
En Chile, un buen ejemplo es la lechuga (Lactuca sativa), cuyo cultivo puede extenderse durante gran parte del año gracias a la existencia de variedades adaptadas a diferentes condiciones térmicas. Algunas presentan mejor desempeño durante los meses fríos, mientras que otras toleran mejor temperaturas más elevadas.
También es fundamental considerar la temperatura del suelo. A medida que avanza el invierno y nos aproximamos a la primavera, la temperatura del aire aumenta progresivamente y, con cierto desfase, también lo hace la del suelo.
Cuando este permanece demasiado frío, la germinación puede retrasarse o incluso verse dificultada, especialmente en aquellas especies que requieren condiciones térmicas más cálidas para iniciar su desarrollo.
Grados-día: el calor que determina cuánto avanza un cultivo
Cada cultivo posee requerimientos térmicos particulares y una temperatura base, por debajo de la cual su desarrollo se ralentiza considerablemente o prácticamente se detiene.
Aquí la agrometeorología entrega una herramienta fundamental: la acumulación de grados-día. Este indicador permite cuantificar el calor efectivo disponible para el desarrollo de un cultivo a partir de su temperatura base. Este valor no es universal y depende de la especie, variedad y etapa de desarrollo evaluada.
En otras palabras, para una planta no todos los días tienen el mismo valor. Esto permite comprender por qué una misma fecha de siembra puede generar respuestas distintas entre temporadas o localidades, dependiendo de las temperaturas que acompañen al cultivo.
Por eso, al planificar una siembra, mirar el calendario es solo el primer paso. Las temperaturas que acompañarán al cultivo serán las que finalmente marquen su ritmo de desarrollo, condicionando su germinación, emergencia y avance fenológico. En agricultura, la fecha indica cuándo comienza el cultivo, pero la temperatura determina cómo avanza.