Tras las lluvias: daños en cultivos y rutas de abastecimiento comienzan a elevar el precio de frutas y hortalizas

Los ríos atmosféricos de las últimas semanas ya afectan el abastecimiento: la menor producción y las interrupciones en la cadena de suministro han reducido la oferta de frutas y hortalizas frescas, provocando un alza en sus precios.

Los efectos de las intensas lluvias ya se reflejan en las ferias del país: los daños en cultivos y las dificultades en el transporte han reducido la oferta de frutas y hortalizas, impulsando el alza de sus precios.
Los efectos de las intensas lluvias ya se reflejan en las ferias del país: los daños en cultivos y las dificultades en el transporte han reducido la oferta de frutas y hortalizas, impulsando el alza de sus precios.

Durante los episodios de sistemas frontales y ríos atmosféricos, las intensas precipitaciones registradas en gran parte del país desencadenaron aludes, desbordes de ríos y socavones que afectaron tanto a zonas urbanas como rurales. Los daños en predios agrícolas, infraestructura productiva y carreteras dificultaron las labores de cosecha y el transporte de alimentos, alterando el normal abastecimiento de los mercados.

Si bien cada región del país produce frutas y hortalizas para abastecer a sus mercados locales, el suministro de alimentos frescos depende de una red de intercambio entre las principales zonas productoras y los centros de consumo.

Las hortalizas poseen una vida útil corta porque, tras la cosecha, continúan respirando y perdiendo agua. Por ello, cualquier interrupción en su transporte o en la cadena de frío acelera su deterioro y reduce la oferta disponible.

Durante el invierno, las diferencias climáticas permiten que las regiones del norte y centro-norte mantengan la producción de numerosas hortalizas, complementando la oferta de aquellas zonas donde las bajas temperaturas limitan los cultivos. Por ello, cuando un evento meteorológico extremo afecta estas áreas o interrumpe las principales rutas de transporte, disminuye la disponibilidad de productos y aumenta la presión sobre los precios.

Lo ocurrido desde el 17 de julio ha afectado gravemente las principales rutas de abastecimiento del país, dejando a numerosos productores e intermediarios con dificultades para trasladar sus cosechas hacia los mercados. Como consecuencia, la distribución de alimentos frescos se ha visto limitada, reduciendo la disponibilidad de algunos productos y ejerciendo presión sobre el valor de diversos bienes esenciales.

Desde el punto de vista productivo, el impacto ha sido desigual.

En la zona norte, numerosos pequeños agricultores dedicados a la producción de frutas y hortalizas frescas han sufrido pérdidas importantes debido al anegamiento de cultivos y a los daños provocados por las lluvias. Sin embargo, la magnitud de estas pérdidas aún se encuentra en proceso de evaluación, mientras organismos como ODEPA e INDAP continúan recopilando antecedentes para dimensionar el alcance del evento.

Lluvias dañan cultivos y comienzan a presionar el precio de frutas y hortalizas
Lluvias dañan cultivos y comienzan a presionar el precio de frutas y hortalizas

En el caso de los medianos y grandes productores, el mayor desafío ha sido mantener la continuidad de la cadena logística. Los retrasos en el transporte y las interrupciones en la cadena de frío afectan la conservación de frutas y hortalizas, disminuyendo su calidad comercial y reduciendo el volumen de productos que finalmente puede llegar en condiciones óptimas a los mercados.

En este contexto, Maximiliano Villalobos, investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, advirtió que, si bien no se espera un alza generalizada de los alimentos, las frutas y hortalizas corresponden a los productos más vulnerables. Según el especialista, los incrementos de precios pueden comenzar a observarse desde el mismo mes en que ocurre el evento meteorológico y extenderse por hasta cuatro meses.

Los tomates figuran entre las hortalizas cuya disponibilidad podría verse afectada por las dificultades productivas y logísticas provocadas por los recientes ríos atmosféricos. Getileza de ODEPA.
Los tomates figuran entre las hortalizas cuya disponibilidad podría verse afectada por las dificultades productivas y logísticas provocadas por los recientes ríos atmosféricos. Getileza de ODEPA.

Los primeros efectos ya comienzan a observarse en los principales mercados mayoristas del país. Comerciantes de Lo Valledor señalan que las dificultades para trasladar productos y los problemas registrados en las principales rutas redujeron la oferta de hortalizas provenientes del norte de Chile y de Perú, presionando al alza sus precios.

Entre los productos que ya registran incrementos destacan los tomates, cuyo valor pasó de $1.300 a $1.450 por kilogramo, y el zapallo camote, que aumentó de $1.600 a $2.000 por kilogramo.

Mientras el sector agrícola aún enfrenta las consecuencias de los ríos atmosféricos, la atención comienza a centrarse en el comportamiento del tiempo durante la primavera. Los pronósticos estacionales mantienen la posibilidad de episodios de aire frío que, de concretarse, podrían favorecer la ocurrencia de heladas tardías en zonas productivas. Estos eventos representarían un nuevo desafío para los agricultores que logren recuperarse de las lluvias, especialmente aquellos que inicien su floración o el desarrollo temprano de frutos, incrementando el riesgo de nuevas pérdidas productivas.

Por ahora, la velocidad con que se normalicen las labores agrícolas, se restablezcan las rutas de transporte y mejoren las condiciones meteorológicas será determinante para recuperar la oferta de frutas y hortalizas. Hasta entonces, la disponibilidad de algunos productos continuará siendo limitada, por lo que el mercado seguirá atento a la evolución de los precios durante las próximas semanas.