Tras las lluvias llegan las heladas: el cambio atmosférico que pondrá a prueba a la agricultura de la zona central
Tras varios días de lluvia, el tiempo cambiará este fin de semana con el ingreso de aire subpolar y el regreso de las heladas a la zona central. El frío favorecerá frutales en receso, pero amenazará cultivos que iniciaron desarrollo.
Tras una seguidilla de sistemas frontales que dejaron abundantes precipitaciones en la zona central, la atmósfera cambiará radicalmente durante el fin de semana.
Durante las últimas semanas, gran parte de la zona central de Chile ha registrado abundantes precipitaciones asociadas al paso de sucesivos sistemas frontales. Aunque los pronósticos para agosto continúan favoreciendo un escenario más lluvioso de lo habitual, entre un evento y otro se esperan periodos de estabilidad atmosférica.
Esta pausa dará paso a otro fenómeno de gran importancia para la agricultura: un marcado descenso de las temperaturas y el retorno de las heladas.

Los modelos meteorológicos indican que, tras el paso del último sistema frontal de la semana, una alta presión fría impulsará una masa de aire subpolar hacia la zona central.
Esta configuración favorecerá noches despejadas, vientos débiles y una intensa pérdida de calor por radiación durante la madrugada, condiciones que permitirán que las temperaturas desciendan por debajo de los 0 °C en valles interiores desde la región de Valparaíso a la región del Maule.
La isoterma cero y los sectores con mayor riesgo
El rápido descenso de la isoterma cero, que podría ubicarse por debajo de los 1.500 metros de altitud, confirma el ingreso de aire considerablemente más frío. Si esta condición coincide con cielos despejados y escaso viento, aumentará la probabilidad de heladas radiativas durante las madrugadas del sábado y domingo.
En estos lugares, donde el aire frío suele acumularse en fondos de valle, las temperaturas podrían situarse entre -1 y -3 °C, dependiendo de la nubosidad y del viento.
Aunque las lluvias recientes dejaron los suelos con mayor humedad, lo que favorece el almacenamiento y la liberación gradual de calor durante la noche, este efecto solo atenúa parcialmente la intensidad de las heladas. Cuando ingresa una masa de aire polar suficientemente fría, el riesgo de daños continúa siendo elevado, especialmente en los sectores más bajos del relieve.
El impacto dependerá del estado de los cultivos
Desde el punto de vista agronómico, este episodio representa una alerta para los productores. Los frutales de hoja caduca que aún permanecen en receso invernal continuarán acumulando frío, proceso indispensable para completar la dormancia y favorecer una brotación uniforme durante la primavera.
Sin embargo, especies y variedades de brotación temprana presentan un escenario distinto. Dependiendo de la zona y del cultivar, algunos durazneros, ciruelos y cerezos ya se encuentran en plena floración o en estados fenológicos muy sensibles, por lo que una helada podría provocar daños en flores, frutos recién cuajados y tejidos jóvenes, comprometiendo parte del potencial productivo de la temporada.
Las bajas temperaturas también representan un riesgo para las hortalizas sembradas o trasplantadas durante las últimas semanas. Las plántulas recién emergidas son especialmente sensibles al congelamiento de sus tejidos, lo que puede retrasar su desarrollo o provocar pérdidas cuando las temperaturas permanecen bajo cero durante varias horas.
La intensidad de una helada puede variar significativamente entre sectores cercanos debido al relieve y a la acumulación de aire frío, por lo que una vigilancia oportuna permitirá evaluar la necesidad de implementar medidas de protección en los cultivos más sensibles.